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Giorgia Meloni

| Actualizado a 30 septiembre 2022 07:00
Salvador Aragonès
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Durante la campaña electoral italiana no le han faltado calificativos, la gran mayoría negativos, a la que será la Primera Ministra del Gobierno de Italia, Giorgia Meloni. Iba liderando una coalición con la efigie plastificada de Silvio Berlusconi (fue ministra en un gobierno suyo), y con el terrible Matteo Salvini, que lo ha dicho todo contra Europa, la emigración, piropos a Putin... pero su resultado ha sido muy pequeño y tiene a su estado mayor revuelto por el fracaso electoral (solo un 8,9%, un poco por encima de Berlusconi, que sacó un 8,1%). Decimos que a Giorgia Meloni le han dicho de todo, menos guapa. Baste repasar, en el caso de España –pero vale para otros países– las fotos que tanto la prensa como la televisión, eran todo menos guapa.

La política italiana es muy complicada y sorprende con qué facilidad resuelven los problemas italianos en España. Quien suscribe pasó nueve años de corresponsal en Roma.

Sólo un político italiano se atrevió a decir algo a favor de Giorgia Meloni, y fue precisamente el actual presidente en funciones, Mario Draghi. Dijo de ella: «No lo va a hacer mal». Pero todas las corrientes socialdemócratas europeas, que han dominado la política del continente en los últimos 60 años, no comprenden que pueda gobernar la derecha. En Italia el centro-sinistra no tenía alternativa más que el comunismo o el fascismo.

Giorgia Meloni, de 45 años, no es una mujer italiana al uso. Ni una católica clásica. Su pareja es Andrea Giambruno, de 41 años, cuatro más joven que ella. Se unieron hace 7 años, en 2015, en Milán, tras conocerse en un plató de televisión, donde Andrea dirigía el programa. No han celebrado matrimonio alguno, a pesar de que ella lleva como lema ‘Dios, Patria y Familia’. Giambruno y Meloni son padres de Ginevra, nacida en 2016.

El comunicador milanés, que ha sido siempre de izquierdas, discrepa de su compañera Meloni en cuestiones básicas como el consumo de drogas blandas o el matrimonio homosexual. Ella dice que tiene el ‘enemigo en casa’.

Vive con su pareja y padre de su hija sin haber celebrado matrimonio alguno, a pesar de que ella lleva como lema ‘Dios, Patria y Familia’

La familia formada por Meloni y Giambruno está muy unida. Ellos lo dicen y lo repiten. Giorgia Meloni, la noche en que ganó las elecciones, dijo: «Quiero agradecer a mi familia, a Andrea, a mi hija, a mi hermana, a mi madre. A todos aquellos para los que he estado menos con ellos que ellos para mí».

Giorgia Meloni dijo de su pareja: «Andrea es un padre fantástico, muy presente. Pasa una semana al mes en Milán, pero cuando está aquí casi siempre trabaja por la noche y durante el día se queda mucho tiempo con Ginevra. Nos turnamos, nos ayudamos, nos complementamos», dijo Meloni a la revista Sette.

Ahora, los compromisos de Meloni en el Palazzo Chigi, sede de la presidencia del gobierno en Roma, le harán muy difícil compaginar su papel de compañera y madre como hasta ahora, con lo que Andrea Giambruno deberá hacer horas extras para dedicarlas a su hija y su compañera.

Enrico Letta, socialdemócrata, planteó su campaña, del Partido Democrático, afirmando el europeísmo de su formación, que nadie discute, al mismo nivel que el antifascismo que profesa, atacando duramente el fascismo y el antieuropeísmo de su oponente Giorgia Meloni. Se equivocó. Y Letta, que es un hombre preparadísimo, ha acabado prácticamente dejando la política, pues pensamos que no era realmente lo suyo. Él ha sido siempre un tecnócrata, como lo fue Mario Monti (presidente de la tri-lateral en Europa), Mario Draghi (expresidente del BCE), hasta ahora presidente, o incluso Paolo Gentiloni, actual comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios.

Los italianos estaban cansados de tener presidentes impuestos por Bruselas, sin ser elegidos por el pueblo italiano. Lo ha conseguido Giorgia Meloni, gracias a su alianza con Silvio Berlusconi y Matteo Salvini, exministro de Interior de Italia, y la ley electoral italiana, que premia a las coaliciones.

Italia tiene mil y un problemas. Llega para Meloni la hora de la verdad: elegir un gobierno para una política concreta

Silvio Berlusconi estuvo varias semanas en Estados Unidos antes de la campaña electoral, para estudiar cómo ganar a un gobierno de centroizquierda (centro-sinistra, en italiano) que gobernaba en Italia desde hacía decenios, aunque con líderes distintos (quitando el paréntesis de la presidencia del propio Berlusconi). ¿Las ideas de Bruselas contra las de Washington?

Alcanzar el gobierno de Italia por parte de la derecha (o la ultraderecha, como es calificada Meloni) no es lo mismo que ganar los gobiernos de Hungría o Polonia, países excomunistas. Italia es el país fundador de la Unión Europea con Alcide de Gásperi, y la tercera economía europea. Es un eslabón básico para Europa.

¿Giorgia Meloni conseguirá remover algunos cimientos de la Unión Europea? Si miramos los mercados, no ha habido ningún terremoto, y pensar que su coalición no podrá cambiar la Constitución italiana, si es que lo había pensado, al no tener los dos tercios del Congreso y del Senado.

Todavía está por ver todo. Italia tiene mil y un problemas. Llega para Meloni la hora de la verdad: elegir un gobierno para una política concreta.

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