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Basf se reestructura y crecerá en China

Unos 20.000 empleados en todo el mundo se verán afectados por esta reorganización. El impacto que tendrá en la planta de Tarragona es toda una incógnita

Rafael Servent

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Imagen de achivo de la planta de Basf en La Canonja. FOTO: JOAN PUIG

Imagen de achivo de la planta de Basf en La Canonja. FOTO: JOAN PUIG

Basf crecerá en China. La multinacional química alemana con centros de producción en el polo petroquímico de Tarragona ha presentado este martes en Ludwigshafen (ciudad alemana donde se encuentra su sede global y su principal site en el mundo) un nuevo plan estratégico con el que reorganizan en seis segmentos las distintas divisiones de productos.

Chemicals, Materials, Industrial Solutions, Surface Technologies, Nutrition & Care y Agricultural Solutions son los seis nuevos segmentos. En el primero de ellos se sitúan los productos petroquímicos e intermedios, donde se concentra el grueso de la producción de las instalaciones de Basf en La Canonja.

«Perfeccionaremos nuestra cartera de productos y concentraremos nuestra asignación de capital en las áreas comerciales en crecimiento», ha explicado Martin Brudermüller, nuevo presidente ejecutivo y CEO de Basf desde el pasado mes de mayo. El área química sigue siendo la más destacada de ellas, según las proyecciones de inversiones que han adelantado. El gran cambio no es qué, sino dónde. Y la respuesta ha sido Guandong.

Esta provincia costera de China recibirá inversiones de Basf por valor de «10.000 millones de euros en los próximos años», ha adelantado Brudermüller, tras destacar que «en los últimos años ya hemos invertido 11.000 millones de euros». «China es una gran oportunidad para generar crecimiento», ha remachado.

El crecimiento y la rentabilidad, junto a una apuesta por la digitalización -con una partida presupuestaria de 400 millones de euros al año para afrontar este proceso en los distintos centros de producción de Basf- es el gran objetivo. «Nuestro énfasis principal será diseñar procesos para que sean eficientes y confiables. Se desinvertirá en aquellos negocios en los que no podamos alcanzar una posición relevante de este tipo», ha dicho Brudermüller.

Es decir, ventas de unidades de negocio. Una de las candidatas es la unidad que se dedica a materiales de construcción. Sin precisar, Brudermüller ha adelantado que hay otras. En la trastienda está el concepto de Verbund (producción integrada), con la que esta multinacional pretende lograr un ahorro anual de costes de al menos 1.000 millones de euros en materias primas, energía y logística, entre otras. «Es esencial que seamos más rápidos, más ágiles y, por lo tanto, más eficientes y efectivos», ha adelantado Hans-Ulrich Engel, director financiero de Basf.

¿Qué pasa con Tarragona?

Unos 20.000 empleados en todo el mundo se verán directa o indirectamente afectados por esta reorganización, ha adelantado este martes Basf en Ludwigshafen. «Esperamos que todas estas medidas den como resultado una mejor diferenciación de las unidades de negocios, así como aumentos sustanciales de la productividad», ha dicho Hans-Ulrich Engel, director financiero de Basf.

Preguntado por Diari de Tarragona sobre qué impacto podría tener esta reestructuración en el site de Basf en el polo petroquímico de Tarragona y, en particular, si podría conllevar algún tipo de reducción de puestos de trabajo o, por otro lado, alguna nueva inversión, Martin Brudermüller, presidente de Basf, ha respondido que «Tarragona es un centro de producción muy importante para Basf, pero todo depende de la demanda del mercado y de la evolución de la economía española».

Dicho lo cual, ha añadido: «No puedo darle ninguna cifra de contrataciones o de despidos en estos momentos». Sí que ha podido dar cifras mucho más precisas cuando, preguntado por las inversiones previstas en China, ha adelantado que en estos próximos años «se generarán miles de nuevos puestos de trabajo en China».

La preocupación sobre el futuro de los puestos de trabajo y los centros de producción europeos ha llegado también a los medios alemanes, que han insistido en preguntar qué futuro laboral tendrían los trabajadores alemanes que vieran amortizados sus puestos de trabajo por este proceso de digitalización y sustitución tecnológica.

«Ludwigshafen -ha asegurado Brudermüller- es el mayor site que tenemos, y siempre ha sido importante. Al final, lo que tenemos que ver es cuántos de estos trabajadores que no necesitaremos los necesitaremos en nuevas áreas. Eso es lo que hay que mirar a largo plazo». 

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