Reus

Prades, una búsqueda de auroras boreales fallida

Miles de personas se movilizaron el sábado por la noche en puntos altos de la provincia, esperando que el fenómeno del viernes se repitiera. Pero la actividad se limitó al norte de Europa

Las auroras boreales, el viernes por la noche.

Las auroras boreales, el viernes por la noche.FOTO: Parc Astronòmic Muntanyes de Prades/Aleix Roig

Montse Plana
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Un fenómeno tan extraordinario como ver auroras boreales en la provincia no se podía dejar escapar. Y es por eso que miles de personas probaron suerte la noche del sábado, esperando una segunda oportunidad, después de la excepcionalidad vivida el viernes. Las sinuosas carreteras de puntos como las Muntanyes de Prades o Monstant se llenaron de movimiento. En zonas apartadas, como la ermita de L’Abellera, prácticamente no cabían los coches estacionados. Y las linternas y frontales de luz roja de los más preparados indicaban la presencia de gente por muchos rincones, esperando con ilusión algo que no acabó llegando.

La oportunidad pasó, como una estrella fugaz, en una noche en la que prácticamente solo la pudieron disfrutar los astrónomos y los más aficionados. «Fue histórico», exclamaba el sábado el astrofotógrafo y guía astronómico del Parc Astronòmic de les Muntanyes de Prades, Aleix Roig, todavía sorprendido por lo vivido.

No es un fenómeno «inédito» pero sí «histórico», exclamaba. La previsión era que la tormenta solar siguiera durante las siguientes horas, pero Roig ya alertaba que bajaría la intensidad, por lo que avisaba que quizá no se podrían ver a simple vista. Y, finalmente, así fue: «A partir de la tarde-noche, bajó bastante, quedando la actividad limitada al norte de Europa».

Esther y Marta, de Valls, en la ermita de L’Abellera de Prades.

Esther y Marta, de Valls, en la ermita de L’Abellera de Prades.FOTO: M.P.

A pesar de que era bastante probable que esto sucediera, muchos quisieron probar suerte. Este era el caso de Cristina y Víctor, de Tordera, municipio del Maresme. Pasadas las 23 h, justo estacionaban en el parking de la ermita de L’Abellera, a 2 kilómetros de Prades. Iban bien preparados, vestidos de montaña y frontales de luz roja. «Somos astrónomos aficionados», explicaban. La noche anterior estaban ya durmiendo cuando sucedió el espectáculo. Pero al saber que el fenómeno podía repetirse, no querían dejarlo pasar, y optaron por las Muntanyes de Prades «porque la calidad del cielo, que está protegido». También Esther y Marta, de Valls, decidieron probar suerte. En su caso, aprovecharon que Esther tiene casa familiar en Capafonts para ir allí a cenar y, después, buscar algún punto que, finalmente, tras varias opciones, optaron por la ermita de L’Abellera.

Cayó la noche y el cielo se oscureció, dejando a la vista todo un manto negro estrellado, con algunas estrellas fugaces que cruzaron el cielo. Pero ni rastro del color rosado de la anterior noche. A partir de la una de la madrugada, muchos decidían abandonar. Otros, esperaban desde dentro de los coches. Al final, no hubo espectáculo, pero ahora, hay la ilusión que, algún día, las auroras boreales reaparezcan.

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