Reus

Memoria histórica

Iniciativa ciudadana para dignificar un espacio de represión franquista en Reus: “Hay una prueba gráfica, no hay excusa”

Los historiadores Joan Olivella y Cristian Muñoz impulsaron un proyecto para recuperar la memoria del antiguo recinto de Pich i Aguilera. La investigación tomó un giro inesperado con la colaboración de Miquel Pich-Aguilera, bisnieto del antiguo propietario

Fotografía aérea del Vuelo Americano de 1956, donde se aprecia la silueta circular que los investigadores sitúan en el solar de la antigua fábrica Pich y Aguilera

Fotografía aérea del Vuelo Americano de 1956, donde se aprecia la silueta circular que los investigadores sitúan en el solar de la antigua fábrica Pich y AguileraInstitut Cartogràfic i Geològic de Catalunya

Ot Broch
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En enero de 2025, los jóvenes historiadores Joan Olivella y Cristian Muñoz pusieron en marcha una iniciativa ciudadana para dignificar el espacio de la antigua fábrica textil Pich i Aguilera, integrada en el complejo industrial del Vapor Nou, como lugar de represión franquista, coincidiendo con el 86.º aniversario de la entrada de las tropas del régimen en Reus. La acción consistió en la colocación de carteles informativos y memoriales para dar a conocer el caso y reclamar su recuperación institucional. Desde entonces, los reusenses han presentado instancias formales ante diversas administraciones —como el Ayuntamiento de Reus o la Agencia Catalana del Agua (ACA)— con el objetivo de obtener información y localizar pruebas documentales o gráficas sobre el pozo. Según explican, el pozo no figura en el inventario de la ACA, y las consultas realizadas al consistorio todavía no han obtenido respuesta.

Olivella descubrió la existencia de la posible fosa en un artículo del etnógrafo reusense Salvador Palomar, publicado en su blog personal La Teiera. “Cuando lo leí, vi que el tema era tan fuerte y tan poco tratado que llamé inmediatamente a Cristian”, recuerda. “¿Cómo puede ser que en 2025 la gente todavía pase de puntillas por un tema así?”, se pregunta.“ Está en pleno centro de Reus, una ciudad con una sólida cultura de memoria democrática, con exposiciones en el museo y monumentos dedicados a los deportados a los campos nazis, y en cambio tenemos todo esto escondido bajo la alfombra.” A partir de ahí, ambos pasaron a la acción. Pero, más allá de la voluntad de visibilizar el caso y situarlo en la esfera pública, la prueba documental que permitiera identificar el pozo se resistía a aparecer.

Hasta que el bloqueo que había paralizado la investigación encontró una salida inesperada. Un familiar directo de la saga Pich-Aguilera contactó con los historiadores a través de las redes sociales. Se trata del arquitecto barcelonés Miquel Pich-Aguilera, afincado en Argentina desde hace una década. Hasta ese momento, desconocía por completo que la empresa familiar -el actual grupo Sedatex- hubiera tenido una fábrica en Reus, y mucho menos que aquel espacio pudiera ocultar una fosa común. El hallazgo llegó por pura casualidad: mientras trabajaba en una diplomatura sobre el análisis comparativo de las políticas de memoria entre Argentina y Cataluña, su apellido apareció en una base de datos de fosas comunes. “Me quedé helado. Al principio fue una negación absoluta: no podía creerlo.”

Un legado que quiere reparar

Precisamente en Buenos Aires, Pich-Aguilera se dedica a la arquitectura social, con proyectos como la urbanización de barrios vulnerables e iniciativas vinculadas a la memoria histórica. Es una cuestión, dice, que le atraviesa por dentro. Está ligado a la historia como descendiente directo. Del estupor pasó a la acción. “Mi objetivo es que esta fosa se exhume. Lo primero que hay que hacer es justicia con las víctimas”, afirma. No busca señalar culpables, sino hacer justicia: "La historia necesita ser restaurada, y la familia Pich-Aguilera necesita redimirse y reparar el daño de aquellos años."

Su papel fue providencial. “Tiene conocimientos de cartografía y sistemas de información geográfica, y nos ha ayudado a georreferenciar la imagen del Vuelo Americano de 1956 y compararla con la planimetría actual”, explican Olivella y Muñoz. Gracias a este trabajo, pudieron identificar una silueta circular visible en la fotografía aérea, situada exactamente en el punto donde, según los testimonios históricos, habría sido utilizada como fosa franquista. Lo descubrieron conjuntamente durante una videoconferencia. Por primera vez, el puzle empezaba a encajar. “Todos los indicios apuntan a que se trata de la fosa común de Pich i Aguilera”, apuntan.

La silueta que podría corresponder al pozo en cuestión.

La silueta que podría corresponder al pozo en cuestión.Institut Cartogràfic i Geològic de Catalunya

Los investigadores reclaman ahora que la administración actúe: “Al menos que inicien una investigación técnica y delimiten el espacio. Tenemos un testimonio escrito, un documento histórico y ahora también una prueba gráfica que coincide en fechas y ubicación. No hay excusas.” Aunque Pich-Aguilera es prudente con la hipótesis, Olivella y Muñoz creen haber puesto el dedo en la llaga: “Nos pidieron una localización y ahora la tienen, muy probable según nuestra hipótesis. Llegados a este punto, se verá el nivel de implicación institucional en torno a este tema.”

Las fechas también serán clave. A finales de este año, la Dirección General de Memoria Democrática definirá qué fosas formarán parte del plan de actuaciones previsto para 2026, un calendario que podría ser determinante para el caso de Pich i Aguilera. Además, el 20 de noviembre se cumplirán cincuenta años de la muerte de Francisco Franco, una efeméride que reabre el debate sobre la deuda pendiente con las víctimas del franquismo.

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