Reus

Los usuarios reclaman los carriles bici previstos en Reus y nuevas conexiones

Gran parte de los proyectos previstos aún están por ejecutar y se quejan de la falta de vías para ciclistas

Un joven con bicicleta por el carril del paseo de Prim.

Un joven con bicicleta por el carril del paseo de Prim.FOTO: Alfredo González

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M.P.

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El Pla Especial de la Bicicleta de Reus avanza, pero más despacio de lo deseado. La última actuación se realizó el pasado mes de marzo, cuando se señalizó la calzada del Tomb de Ravals como zona 30, con el objetivo de pacificar los coches y, así, intentar aportar mayor seguridad a las bicicletas y patinetes eléctricos, que tienen que circular por la calzada. Esto se sumaba a trabajos anteriores, como la conexión del paseo Sunyer con la zona de la estación de tren, y la de la estación de autobuses con Mas Iglesias.

Se trata de la primera fase del plan –empezada a ejecutar en 2018–, pero aún quedan dos más para que la capital del Baix Camp cuente con una red ciclable completa. Además, cabe recordar que Reus aprobó adherirse, en el pleno de diciembre, a la Estratègia Catalana de la Bicicleta 2025, impulsada por la Generalitat. Así que el consistorio adquiere el compromiso de elaborar, en un plazo de seis meses, un programa de actuación trienal para impulsar los objetivos del plan.

«Pero Reus está a años luz de ser una ciudad adaptada a la bici», señala Carlos, un estudiante de Fisioterapia. Es de Castellón y hace cuatro años que vive en Reus, en la zona de la estación de tren. «Este año he optado por desplazarme con patinete eléctrico hasta la universidad, en Bellissens. Voy por la calzada, porque no hay carriles, y me siento inseguro», relata este joven de 29 años. Bajo su punto de vista, la conexión centro-universidad es «primordial porque, precisamente en el mundo estudiantil, son muchos los que no tienen coche. La universidad está algo alejada como para ir andando. La frecuencia de bus no es buena y tampoco hay una ruta para bicis», detalla Carlos. Admite que, cuando llegó a Reus, le sorprendió lo poco adaptada que estaba la ciudad en esta cuestión. «En Castellón hay carriles bici por todas parte. Es imprescindible si se quiere ir hacia la ciudad del futuro», añade.

Precisamente la conexión con la zona de Bellissens está prevista en la segunda fase del Pla Especial de la Bicicleta –que ya tendría que estar en marcha–. La previsión es actuar en 5.600 metros de vía, llegando a una quincena de calles y avenidas, entre las cuales, Prat de la Riba, calle del Doctor Robert, Sant Bernat Calbó, President Macià o Camí de Tarragona. Posteriormente, se pasaría a la tercera fase –que inicialmente se esperaba empezar a partir del 2020–. En este caso, se procederá a pacificar las zonas residenciales y a dar continuidad al carril bici del polígono Agro-Reus, además de mejorar el enlace entre los itinerarios para bicicletas con las grandes infraestructuras. Se prevé actuar en diez kilómetros de una veintena de avenidas y calles, como el Camí del Roquís, avenida de Riudoms, Països Catalans, de Misericòrdia, avenida de L’Onze de setembre, Castellvell, Sant Jordi o de Marià Fortuny.

Crear zonas específicas

Usuarios habituales de bicis y patinetes eléctricos se muestran unánimes al mostrarse contrarios a las zonas compartidas con los coches. «Cuando no hay carril, voy por la calzada, pero sufro. Los coches van rápidos y te pitan, y las rotondas son muy peligrosas», explica Mònica Cánovas, usuaria habitual de bici y, en ocasiones, va con patinete eléctrico. Así también lo ve Pilar, quien destaca que, en Reus, las aceras son lo suficientemente anchas para habilitar zonas exclusivas para bicis y patinetes. «Es la mejor opción», también cree David Segul mientras circula por el paseo de Prim. En este sentido, descarta la calzada compartida, haciendo referencia al Tomb de Ravals. «Son acciones que no sirven. La pintura se va y nadie se acuerda», señala por su parte Carlos.

Los usuarios también lamentan la falta de conexiones entre los carriles ya existentes. «De repente desaparecen. Hay un tramo por aquí, otro más allá, y los tienes que ir buscando. No tiene ningún sentido», detalla el joven de Castellón, quien, a pesar de las dificultades, sigue apostando por el patinete: «No contaminas, no gastas y vas rápido. Lo que falta, más allá de la adaptación de la ciudad, es una regulación y que la gente vaya, por ejemplo, con casco».

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