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Adiós a la frutería del Raval de Robuster de Reus

Comercio. Isabel lleva décadas vendiendo fruta y verdura. Con 83 años asegura que le ha llegado el momento de jubilarse, aunque lo hace «forzada» por la venta del local 

F. Gras

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Isabel Solís, ayer tras el mostrador del negocio que ha regentado durante más de tres décadas. FOTO: fabián acidres

Isabel Solís, ayer tras el mostrador del negocio que ha regentado durante más de tres décadas. FOTO: fabián acidres

Isabel Solís vive unos días de auténtica vorágine. Su conocida frutería del Raval de Robuster cierra el sábado y todo el mundo quiere visitarla y comprar por última vez. Pero sobre todo, los clientes quieren agradecerle tantos años de trabajo y dedicación sin perder nunca su sonrisa y vitalidad. Sin ir más lejos, a sus 83 años Isabel no se planteaba la jubilación hasta que el propietario del local le dijo hace unas semanas que había vendido todo el inmueble. Fue entonces cuando se dio cuenta de que había llegado el momento, aún «forzada» por las circunstancias y teniendo energía para unos cuantos años más. Y es que, como bien añade, todas las tardes recorre a pie los cuatro kilómetros y medio que separan su casa de la tienda.

Nacida en Cáceres, Isabel llegó a Reus junto a su marido, ya fallecido, hace 52 años y por prescripción médica, que les aconsejaba cambiar de aires, y sin demasiados planes. Rápidamente empezó a trabajar como dependienta de una frutería y verdulería en el mismo arrabal Robuster. Pasados algunos pocos años ya alquilaba un local y habría su propio negocio, que ha mantenido inalterable hasta el día de hoy. 

«En aquellos inicios, en Reus sólo se contaban unas seis o siete fruterías y repartíamos el género nosotros mismos por todas las casas», recuerda Isabel, sin dejar de mencionar que muchas de aquellas familias han seguido fieles durante todos estos años sin tener en cuenta la infinidad de cambios experimentados por la sociedad y los modos de consumo.

De hecho, el trato personal y las miles de anécdotas vividas con los clientes de toda la vida «son lo mejor que me llevo de todos estos años de trabajo y lo que más echaré en falta». Una estima recíproca, ya que los asiduos durante más de tres décadas la definen como una persona «encantadora» y siempre preocupada por ofrecer el mejor servicio posible.  

La despedida, el sábado

Para Isabel, la fórmula del éxito durante tantos años en la ciudad de Reus, que considera su casa, siempre ha sido ofrecer un producto de proximidad, trabajando con los agricultores de la zona, y de calidad. «Nunca he ofrecido a un cliente un tomate o una fruta que estuviera en mal estado», sentencia. 

A pesar de no ser muy amiga de los grandes eventos, este sábado está prevista una celebración que le han organizado los propios clientes como muestra de agradecimiento. Sin duda, el mejor reconocimiento que una comerciante como Isabel Solís asegura que podría recibir. 

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