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"Ajusto la técnica al mensaje que quiero transmitir"

Isadora Willson (Santiago de Chile, 1984) presenta la exposición 'Paseantes' en la galería de arte Antoni Pinyol de Reus que estará abierta al público hasta el 25 de marzo

Cristina Valls

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Willson con una de sus obras en Reus. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ.

Willson con una de sus obras en Reus. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ.

Isadora Willson (Santiago de Chile, 1984) presenta la exposición ‘Paseantes’ en la galería de arte Antoni Pinyol de Reus que estará abierta al público hasta el 25 de marzo. Willson empezó su carrera artística a la temprana edad de veinte años. Eso le ha permitido explorar en profundidad y elaborar reflexiones. Ha expuesto en lugares lugares como París, Alemania y Turquía.


- ¿Cuándo empezó en el mundo del arte?

- Comencé pintando en una sala de casa de mis padres a los 15 años. Sobre todo hacía pintura, pero fui explorando otros medios en base a lo que quería decir. La pintura, aún así siempre ha sido un pilar importante en mi carrera. Provengo de una familia que ha valorado mucho el arte. Mi padre tenía amigos artistas y fui conociendo este mundo desde dentro. Había un incentivo familiar. Mi trayectoria la he cumplimentado paso a paso: con la universidad, elaborando proyectos con los compañeros de clase y finalizando mis estudios en Barcelona. No es fácil dedicarse a esto, pero nunca hay que desanimarse, pues me siento muy afortunada. Me dedico a lo que me gusta.

- ¿Cuáles han sido sus referentes artísticos?

- Uno de mis referentes generales es el artista alemán Joseph Beuys, aunque él elabora unos trabajos más orientados a lo conceptual, basados en la escultura y la performance . Diría que lo que más me atrae son las obras que están más orientadas a la problemática social.

- ¿Tiene algún distintivo que la caracterice en sus obras?

- En mis trabajos no suelo firmar por delante. Encuentro que más bien molesta. Mi estilo pictórico, además, va cambiando. No me cierro en una disciplina en concreto. Hay que probarlo todo. Es un ejemplo la exposición que presenté en la galería Antoni Pinyol de Reus, Paseantes . Allí muestro estructuras rectas muy limpias, con colores neutros, fríos y suaves. Con personas pequeñas en contraste negro. Luego, también tengo paisajes muy realistas, de aire fotográfico. Es como otro registro pictórico. Es decir, ajusto la técnica al mensaje que quiero transmitir y diría que mi estilo se englobaría dentro de la vertiente contemporánea.

- En la obra ‘Paseantes’, habla de la invisibilidad en las sociedades actuales...

- Querías explicar la sensación que se vive en las sociedad, en las que se mejoran muchas cosas como las infraestructuras. Pero se pierde lo más esencial en el proceso, pues cada vez nos sentimos más solos. No se piensa en el ser humano a nivel interno, sino desde un punto de vista macro. También hablo de los no lugares –los aeropuertos, grandes explanadas, etc.–, aquellos que están de paso, un concepto muy trabajado hoy en día, donde estás envuelto de una gran multitud estando solo. Hablo de la sensación de desamparo, es un cuadro tranquilo, pero a la larga angustioso.

- ¿Pretendía lanzar un mensaje filosófico o alguna enseñanza?

- Una vez he realizado la obra, considero que la gente puede hacer la interpretación que quiera. Lo que se transmite muy bien es la soledad. En las últimas obras de la serie, me alejé de las que había hecho inicialmente. Es decir, empecé realizando unos personajes más o menos grandes y fueron empequeñeciendo de tamaño. Y, al mismo tiempo, los edificios resultaban ser cada vez más grandes en su comparación. La serie Paseantes ha sufrido en sí misma una evolución. Cada obra cuenta algo, pero en su conjunto algo más grande. Son arquitecturas imposibles, con aire de maqueta e individuos que son sólo una silueta que se va difuminando.

- Ha expuesto en Chile y España, ¿cambia la valoración del arte en un sitio y en otro?

- Son contextos totalmente distintos, la realidad es diferente en cada país. Por lo que respecta el ámbito de las galerías es bastante similar su funcionamiento. Y en cuanto al nivel de la valoración del arte, varía según la política de estado. Además, ahora en Chile se está invirtiendo mucho en cultura, está habiendo un empuje. Se está comenzando a invertir en proyectos educativos relacionados con el arte. A nivel popular, la segmentación económica y social allí es muy grande. Muchos no tienen acceso a la cultura, pero sí muchas ganas de hacer cosas e implicarse en iniciativas que signifiquen algo.

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