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'Al enfermo de cáncer lo que más le preocupa es sufrir'

Entrevista a Agustina Sirgo, presidenta de la Sociedad Española de Psicooncología

Joan Morales

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Agustina Sirgo, ayer en el Hospital Sant Joan, donde ejerce de psicooncóloga.  Foto: Alfredo González

Agustina Sirgo, ayer en el Hospital Sant Joan, donde ejerce de psicooncóloga. Foto: Alfredo González

- ¿Qué supone, a nivel personal y profesional, haber sido nombrada presidenta de la Sociedad Española de Psicooncología?

- Es importante, porque es una sociedad científica que representa a la psicooncología y por eso es un cargo que me llena de responsabilidad. Es el reconocimiento a muchos años de trabajo en equipo de personas que estamos sensibilizadas con nuestra profesión y queremos darle la dignidad que le corresponde.

- ¿Está consolidada la psicooncología y se le da la misma importancia al tratamiento psicológico que al médico en un enfermo de cáncer?

- La intervención psicooncológica está contemplada en todos los planes estratégicos, tanto a nivel nacional como autonómico, aunque a velocidades distintas según la idiosincrasia particular de cada comunidad autónoma y de sus recursos. Por ejemplo, en Catalunya la psicooncología está muy extendida y todos los centros de referencia cuentan con unidades. En cambio, en otras comunidades no está tan desarrollada.

- ¿Hasta qué punto la actitud del enfermo condiciona el desarrollo de su enfermedad?

- No está demostrado que el desarrollo de la enfermedad esté condicionado por la actitud del enfermo. La curación o no de un cáncer no depende de cómo lo afronte. Pero sí estamos encontrando que el tener un soporte psicológico, familiar, tener una buena relación con tu médico, etc.. te va a dar mayor calidad de vida durante ese proceso y te va a permitir realizar una vida más plena. En los periodos en los que el tratamiento está finalizando, y el paciente está a punto de volver a su vida normal, todos estos soportes van a facilitar que ésta sea más adecuada.

- ¿De qué manera ayudan los psicooncólogos a los enfermos de cáncer a hacer más llevadera su enfermedad y el tratamiento?

- Habría que tener en cuenta dos bloques. En un tercio estarían los pacientes oncológicos que van a precisar de ayuda y de intervención psicológica reglada, porque presentan una sintomatología psicológica lo suficientemente intensa como para tener que abordarlos desde la psicología. Luego está el otro gran bloque, unos dos tercios, que tienen recursos personales y sociales suficientes como para transcurrir por ese proceso de forma adecuada. Son personas que son capaces de resolver por sí solas, junto a su familia, el problema porque son resistentes a la adversidad. Frente a estos actuamos más como consultores y asesores en momentos puntuales.

- ¿Qué le preocupa más al enfermo de cáncer: el miedo a la muerte o a sufrir durante el tratamiento de la enfermedad?

- Sobre todo, lo que más le preocupa es sufrir. Tiene incorporada la idea que conocemos, culturalmente, de lo que es el cáncer: una enfermedad incurable y devastadora. Cuando, en verdad, el mensaje debería más ser positivo porque el cáncer se cura mucho más que antes. Y las supervivencias, con buena calidad de vida, también se prolongan mucho más. Ese mensaje también tiene que llegar a la sociedad. También es verdad que todos conocemos casos con periodos de supervivencia cortos, por diagnósticos tardíos, situaciones que se complican, etc. Pero este miedo a sufrir no sólo es del tercio que enfermos que precisa de una intervención psicológica, sino de todos. El miedo a morir y sufrir lo tienen todos, la diferencia es cómo afrontan esta preocupación.

- ¿Y a sus familiares?

- La familia tiene los mismos miedos que el enfermo, pero añade otro más: la preocupación de cuidar bien al enfermo. A veces también nos encontramos con personas que pueden desentenderse porque no llegan a hacer lo que se espera de ellos. El familiar intenta ponerse en el lugar del paciente y no puede. A veces también tiene la prisa de que se resuelva todo. Incorporar a la familia es un campo complejo y necesitamos familiares y cuidadores fuertes al lado de los pacientes porque amortiguan mucha de la carga de estos enfermos.

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