Alerta por la falta de médicos en el área de Cornudella

De los cuatro profesionales que tendría que haber, hay sólo dos cubriendo siete municipios. El equipo se completa con cuatro enfermeras y denuncian que «no se llega a todas partes»

MONTSE PLANA

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La doctora Dolors Garola (izquierda) y la enfermera Mònica Chichiercha (derecha), en el CAP de Cornudella de Montsant. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

La doctora Dolors Garola (izquierda) y la enfermera Mònica Chichiercha (derecha), en el CAP de Cornudella de Montsant. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

«No reclamamos atención médica de lunes a domingo, pero queremos que la población tenga acceso, porque todos tenemos los mismos derechos. El servicio ha ido a la baja y hemos pasado de tener atención médica durante cinco días a la semana a sólo dos». Así resume el alcalde de Ulldemolins, Sergi Méndez, la situación que se está viviendo en la zona. Y es que no sólo se están quedando sin servicios como el bancario, sino que también ven peligrar el sanitario «y éste es el que nos preocupa más», añade el alcalde de Poboleda, Josep M. Díaz. En su caso, detalla que «nos hemos quedado con únicamente tres horas semanales de médico».

Estos dos municipios del Priorat forman parte del EAP (Equip d’Atenció Primària) de Cornudella de Montsant. El CAP está ubicado en Cornudella, hay tres consultorios (Ulldemolins, Prades y Poboleda) y en total se da servicio a siete municipios de la zona: Capafonts, La Febró, La Morera de Montsant (y el núcleo de Escaladei), además de los ya nombrados Cornudella, Poboleda, Prades y Ulldemolins.

En total, tendrían que haber en la zona cuatro médicos, pero a día de hoy hay dos «y en breves me quedaré sola durante un mes, coincidiendo con época de gripes, a raíz de las vacaciones del compañero...», detalla la doctora Dolors Garola, médico en el EAP de Cornduella. El equipo también está formado por cuatro enfermeras, que «están cubriendo la falta de médicos en la zona». «Hacemos de todo, porque, además, por otro lado, tampoco tenemos auxiliares de enfermería», añade Mònica Chichiercha, la enfermera de Ulldemolins.

La situación no es nueva, y así lo recuerdan vecinos, profesionales y también desde el sindicato Usitac: «En 2019 recogimos firmas por la falta de profesionales que ya se detectaba en ese momento. No recibimos el apoyo por parte de los ayuntamientos –sólo contestó el de Cornduella–, suponemos que porque entonces sólo era una cuestión que se evidenciaba en verano, pero estábamos alertando que esto sucedería», recuerdan el secretario de Organització y Comunicació, Alfred Maza; y el Secretari General de Usitac, Josep Tutusaus. En ese momento, también se quedaron con sólo dos doctores y la situación, lejos de mejorar, ha ido a peor.

Es por ello, y con el fin de poner sobre la mesa la preocupación, que municipios como Ulldemolins y Poboleda han recogido en los últimos meses firmas entre los vecinos. También se redactó un texto conjunto para hacerlo llegar a las autoridades sanitarias y fruto de todo ello, desde Ulldemolins cuentan que justo la semana pasada mantuvieron una reunión con representantes de la Regió Sanitària del Camp de Tarragona, como así confirman fuentes consultadas del CatSalut. «Lo que extraemos es que no se desmantelará el consultorio del pueblo, que es lo que nos preocupaba», explica el alcalde de Ulldemolins. De hecho, desde la Regió Sanitària se asegura que «la intención es revertir la situación en los próximos meses a partir del 2022».

Falta de profesionales

¿Pero a qué se debe esta situación? Desde el CatSalut explican que el descenso de horas de atención médica se debe a la baja de uno de los profesionales del equipo, que no se ha podido cubrir «por falta de profesionales en el sector». Así pues, la intención es revertir la situación con «una redistribución de los horarios de los profesionales que permitirá ampliar el horario de apertura de los consultorios», detallan. Se añade que también se establecerán espacios informativos y formativos para que la población conozca los recursos telemáticos y las nuevas vías de comunicación. Algo que desde los municipios se valora, pero recuerdan que «no podemos pedir a alguien de edad avanzada que haga consultas médicas telemáticas. Necesitamos el acompañamiento», comenta Méndez.

En cuanto a la escasez de profesionales, la vicepresidenta del Col·legi de Metges de Tarragona, Mireia García, comenta que no se debe a la falta de estudiantes, «sino porque muchos se van a trabajar a otros países». Así pues, la falta se hace evidente en todo el territorio, «pero especialmente en el mundo rural. Los recursos son finitos y se tienen que distribuir». Bajo su punto de vista, si aun es más difícil cubrir las plazas del mundo rural es por falta de incentivos, y así lo suscriben la doctora Dolors Garola y la enfermera Mònica Chichiercha.

«Es muy agradecido trabajar en las zonas rurales por la gente, pero, por un lado, tienes que plantearte vivir en la zona, así que te tiene que gustar. Y por otro lado, no hay suficientes incentivos», lo que complica encontrar médicos que quieran trabajar en estas áreas. Explican que, por ejemplo, en el sueldo hay un complemento de montaña, «pero no cubre los desplazamientos», aseguran. Y es que uno de los hándicaps es la dispersión de los núcleos, lo que genera estrés entre los profesionales «porque no puedes estar en todas partes, y quizás estás en un municipio y de repente tienes una urgencia a otro pueblo que está a 20 o 30 minutos, ¿qué haces?».

Otra de las cuestiones que también critican es que el número de profesionales se establece por los vecinos empadronados, «y no se tiene en cuenta toda aquella gente que tiene vivienda, que viene muy a menudo, pero que están empadronados en otra ciudad». También recuerdan la cantidad de turistas y escaladores que cada fin de semana se acercan a la zona «y que también requieren de atención...», por lo que consideran que no es realista basarse sólo con el padrón.

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