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Algo más que portadores de comida

Los voluntarios de Cruz Roja, además de repartir la comida a 16 hogares de la ciudad, ofrecen un trato familiar a las personas mayores que viven solas y en situación de vulnerabilidad.
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El coordinador de ´Menjar a domicili´, Joan Aragonés  carga la furgoneta de Cruz Roja para realizar el reparto. Foto: Alfredo González

El coordinador de ´Menjar a domicili´, Joan Aragonés carga la furgoneta de Cruz Roja para realizar el reparto. Foto: Alfredo González

Son las 10 de la mañana y como cada viernes, desde hace veintiséis años, una furgoneta de la Cruz Roja sale cargada de comida para repartir a dieciséis personas de este municipio que viven en situación de vulnerabilidad. La primera de la lista es Elida, que a sus 81 años, tiene imposibilidad para caminar.

En Reus, la Cruz Roja reparte comidas a domicilio diariamente a personas que viven solas o en situación de dependencia. El objetivo es mejorar su calidad de vida y fortalecer su sentimiento de autonomía y seguridad, cuando no disponen de recursos personales o del soporte de otras personas para la preparación de alimentos. Según apunta el coordinador del proyecto, Joan Aragonés «la mayoría de los usuarios padecen demencia y podrían dejarse el gas abierto». El servicio evita cualquier accidente doméstico que pueda sufrir el beneficiario, sobre todo aquellos relacionados con el fuego.

Para Elida, la «ayuda es enorme». Su imposibilidad de caminar la obliga a moverse en silla de ruedas y, en sus mejores días, con el apoyo de un bastón. Hacer la comida es una tarea que no puede desarrollar, y por eso demandó este servicio. «Vivo con mi hija, pero no siempre puede ocuparse de mí. Por la mañana, busca trabajo y asiste a algunos cursos, aun así saca tiempo para hacerme la cena y cuidarme cuando lo necesito», explica.

José Manuel es el voluntario encargado de realizar el reparto a domicilio. Todos los lunes y viernes, carga la furgoneta con dieciséis contenedores isotérmicos, con menús para varios días. Los lunes, incluyen las comidas del mismo día, más las del martes, el miércoles y el jueves; mientras que los viernes, se preparan las comidas del fin de semana. «Cruz Roja asegura una comida al día, que contiene un primer plato, un segundo plato, pan y postre», afirma Aragonés. Asimismo, existen tres tipos de menús: normal, hipocalórico y diabético. Elida padece diabetes.

Cada usuario recibe una dieta conforme la prescripción del médico. El informe, que incluye las necesidades de cada paciente, sirve como guía al equipo de nutricionistas, de la empresa de catering ‘Cuina Gestió’, que llevan a cabo la elaboración de los platos. La misma empresa transporta los menús a la entidad humanitaria guardando en todo momento la cadena de frio a una temperatura entre los 4 y los 5ºC. En total, Cruz Roja ofrece dieciséis menús los 365 días del año para repartir a cada persona.

«Con, como mínimo, una comida al día, aseguramos al usuario el mantenimiento de una dieta variada», asegura Aragonés. «Además se le ofrece una asistencia añadida», cuenta. «La mayoría de las personas que atendemos viven solas y nosotros somos los únicos que les podemos escuchar y echar una mano. A veces, nos piden que le cambiemos alguna bombilla que se les ha fundido o les saquemos la basura». A parte de los impedimentos físicos derivados de la edad y de los pocos recursos económicos que tienen estas personas, el problema de fondo que sufren es la soledad. Muchos de ellos no tienen familia o si la tienen viven lejos o no se pueden hacer cargo.

En el caso de Elida, la hija que vive con ella emplea sus mañanas en buscar trabajo y realizar algunos cursos que la ayuden a ampliar su formación, y aunque tiene otras dos hijas, ambas viven lejos –una en Lleida y la otra en Argentina. A todo esto, cabe añadir el poco poder adquisitivo de la familia. Elida cobra una pensión de Uruguay que le computan con la de España, pero «es insuficiente». Por este motivo, no ha dejado de trabajar. Elida es psiquiatra y pese que no puede levantarse del sofá realiza su profesión como puede.

 

Vínculo afectivo

Para los voluntarios, poder ofrecer este servicio es «muy gratificante», confiesa Aragonés. José Manuel, que realiza todas las semanas el reparto a domicilio,llega a la misma conclusión. Según cuenta, acaba creándose un trato familiar y un vínculo afectivo muy valorado por las personas mayores. En su caso, ya los conoce a todos.

Las visitas a domicilio permiten a los repartidores de la Cruz Roja detectar el estado en el que viven los beneficiarios de este servicio y hacer un seguimiento. En total, son dieciséis personas las que reciben comida a domicilio, diez de ellas propuestas por el Ayuntamiento mediante el convenio entre el propio gobierno municipal, la entidad humanitaria y l’Obra Social ‘La Caixa’. El Ayuntamiento de Reus, a partir de los informes emitidos por su personal técnico correspondiente a l’Àrea de Serveis Socials, formula la propuesta de personas susceptibles a recibir este servicio. En el caso de Elida, ocurrió de esta forma, y ya lleva más de un año disfrutando de la prestación.

El coste que se fija para cada servicio es de 4.30€ por día y usuario, de los cuales 3.95€ corresponden a la comida y 0.35€ restantes al transporte. El coste total previsto para la prestación de este servicio para un nombre aproximado de 10 usuarios para el año 2015 es de 15.000€ anuales, lo que supone un aumento a los 14.647€ anuales del año 2014. Cruz Roja asume 2.745€, l’Obra Social ‘La Caixa’ aporta 6.000€ y el Ayuntamiento la cuantía restante del coste del servicio, 6.255€.

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