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Alineación astral sobre el cielo del Aeropuerto

Política. Paradójicamente, el estropicio sobre la ampliación de El Prat puede dar el empuje definitivo a la estación intermodal  

Josep Cruset

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En primer término, el alcalde, la vicealcaldesa y el portavoz del PSC, durante el pleno del Ayuntamiento del pasado viernes. Foto: Fabián Acidres

En primer término, el alcalde, la vicealcaldesa y el portavoz del PSC, durante el pleno del Ayuntamiento del pasado viernes. Foto: Fabián Acidres

Una alineación astral se está produciendo sobre el cielo de Reus. No me refiero a fenómenos paranormales, como que tramos del paseo de Misericòrdia queden cortados al paso de peatones con cinta señalizadora de los Bomberos de Zaragoza; o la posesión demoníaca sufrida por el grupo municipal de Ciudadanos, ya que oponerse a dedicar un plaza a la pedagoga Maria Àngels Ollé porque sus ideas políticas no concordaban con las del partido naranja debe ser cosa del maligno.

Me refiero a la alineación de los astros sobre el futuro de estación intermodal al sur del aeropuerto de Reus desde que se anunció su reactivación fruto del acuerdo entre los gobiernos español y catalán para la ampliación del de Barcelona. Que dicho pacto y sus multimillonarias inversiones se hayan ido al garete no parece que vaya a romper esa conjunción favorable, sino que probablemente la refuerce.

Me explico. Atendiendo exclusivamente a los hechos, el asunto está como lo resumió el alcalde de Reus, Carles Pellicer, en el pleno del pasado viernes. En primer lugar, la reunión mantenida con el presidente de AENA, Maurici Lucena, y la alta dirección del grupo sirvió para confirmar el compromiso inversor de 31 millones en el aeropuerto reusense que contempla el Documento de Regulación Aeroportuaria 2022-2026 (DORA II). Y, en segundo término, reiteró la confirmación de la ministra de Transportes, Raquel Sánchez, de que el proyecto de conectar con trenes de alta velocidad los aeropuertos de Barcelona y Reus se mantiene pese al estropicio sobre El Prat, y que está pendiente una reunión con la presidenta de ADIF.

El factor verde

Hasta aquí las noticias oficiales al respecto. Luego vienen las percepciones. Los vaivenes de la Generalitat sobre la ampliación de El Prat han sido impropios de un gobierno serio, y tampoco parece que el ejecutivo de Pedro Sánchez estuviese muy convencido a la vista de la rapidez con que la ha aparcado cuando Aragonès y su fraccionado Govern se han puesto de perfil. Así las cosas, implantar la interconexión en 30 minutos por AVE entre los aeropuertos de Barcelona, Girona y Reus y, por consiguiente, la construcción de la estación intermodal, es un proyecto rentable para ambas partes. Porque les permite mantener al menos en parte su compromiso con la potenciación de El Prat y el sistema aeroportuario catalán, y a la vez capear, mal que bien, las críticas de quienes consideran un despropósito histórico dejar pasar una inversión de 1.700 millones de euros y, con ella, la posibilidad de competir al mismo nivel con Madrid-Barajas.

De paso, Sánchez y Sánchez –el presidente y la ministra– seguramente intuyen que la ejecución de la parte ferroviaria del acuerdo contribuirá a atribuir inmadurez e inacción al gobierno catalán respecto al resto del plan.

Por último, y éste no es un factor menor, la intermodalidad es una opción que presenta pocos condicionantes y reparos medioambientales, al revés de lo que implica ampliar las pistas de Barcelona. La pugna por enarbolar la bandera verde empieza a ser encarnizada. Y más que lo va a ser.

En este sentido, es importante prestar atención al estudio presentado esta semana por el ayuntamiento de El Prat de Llobregat y la Associació per la Promoció del Transport Públic, que concluye que la conexión de Barcelona con los aeropuertos de Reus y Girona por medio de la alta velocidad es la mejor alternativa a la ampliación de El Prat. El plan propone, en esencia, descongestionar Barcelona redirigiendo sus vuelos de bajo coste a Reus y Girona. Una visión que, en cuanto a  la interconexión ferroviaria, coincide con el DORA II de AENA.

El ayuntamiento de El Prat de Llobregat no es un actor irrelevante en este asunto, porque lidera la oposición a la ampliación del aeropuerto y las posiciones de su alcalde, Lluís Mijoler (En Comú Podem), coinciden con las de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, y las ministras de Podemos en el Gobierno central.

El freno a las emisiones de CO2 en un contexto de emergencia climática o la preservación de un espacio natural protegido garantizan que la oposición ecologista a la ampliación de El Prat tendrá amplio respaldo y pocos políticos, gobiernos incluidos, estarán por la labor de plantearles batalla.

La alineación astral sobre la estación intermodal del aeropuerto de Reus se tiñe de verde. Sólo falta que sea rubricada por el Consejo de Ministros del 28 de septiembre. Y que luego se cumpla.

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