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Alta tensión en la pegada de carteles de Reus

Un millar de personas recorren el centro de la ciudad en favor del referéndum ante decenas de policías de paisano, que efectuaron diversas confiscaciones de propaganda de la ANC

F. Gras - J. Cruset

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Los manifestantes se concentraron en la plaza de Prim y  la manifestación se inició a las once de la noche ante la sede de la ANC en el Raval de Santa Anna. La pegada de carteles siguió el recorrido del Tomb de Ravals.  Foto: Alba Mariné

Los manifestantes se concentraron en la plaza de Prim y la manifestación se inició a las once de la noche ante la sede de la ANC en el Raval de Santa Anna. La pegada de carteles siguió el recorrido del Tomb de Ravals. Foto: Alba Mariné

La tensión era palpable anoche en Reus, antes y durante la convocatoria #empaperem, una pegada de carteles en favor del referéndum de autodeterminación. Pese a ello, la movilización se desarrolló en un ambiente cívico. El primer incidente sucedía ya a las nueve de la noche, dos horas antes de la concentración, cuando policías de paisano interceptaron a cuatro miembros de la ANC – Assemblea Nacional Catalana-Reus per la Independència– que se dirigían con varios paquetes con carteles –unos 500 en total– a la sede de la entidad en el Raval de Santa Anna. Los agentes procedieron a confiscarles el material de propaganda, pese a que ninguno de los carteles hacía referencia explícita al referéndum –Sí Hola Europa,  Sí Hola República, Sí Hola nou país, rezaban–.

El operativo policial espoleó a la gente a asistir a una protesta que se desarrolló sin incidentes

Los cuatro miembros de la ANC fueron identificados y trasladados a la comisaría de la Policía Nacional, donde se redactó y se les entregó el acta de intervención. A su salida fueron vitoreados mientras que uno de los presentes aseguraba que «Franco no ha muerto porque los actuales responsables del Estado están demostrando que son sus herederos».

El episodio corrió rápidamente por las redes sociales y unas 300 personas se concentraron ante la comisaría. Tras hora y media de calma tensa en la calle General Moragues, los concentrados se desplazaron hacia la plaza Prim, lugar donde a las 11 de la noche estaba convocada la pegada de carteles. La estatua del general Prim fue el primer punto que quedó empapelado de propaganda en favor del referéndum. Especialmente aplaudido fue un  manifestante que colgó una estelada de la espada del general. No obstante, la atención de los presentes estaba más puesta en las decenas de policías de paisano que habían tomado el centro de la ciudad y que eran fácilmente reconocibles, equipados con mochilas y gorras.

La marcha finalizó en la sede de Correos, que acabó con la fachada repleta de carteles

Uno de los momentos más tensos se produjo cuando un joven que se acercaba caminando hasta la plaza empezó a gritar para denunciar que estaba siendo zarandeado y amenazado por un policía de paisano. El individuo se esfumó del lugar cuando los presentes acudieron al auxilio del joven para ver lo que pasaba. Otra persona que los manifestantes identificaron como policía fue abucheado y seguido por algunos manifestantes cuando se marchaba a paso ligero de la plaza de Prim, mientras otros grupos de agentes permanecían en la zona. En la calle Doctor Robert, un vecino lanzó un huevo a los manifestantes, que respondieron con gritos de independencia y con el ya convertido en himno del Procés: la canción de La Trinca Passi-ho bé i moltes gràcies.

A pesar de estos episodios de cierta tensión, la noche transcurrió sin incidentes más remarcables y en un ambiente cívico. Tras lo ocurrido ante la comisaría de la Policía Nacional, la manifestación congregó finalmente a un millar de personas dispuestas a desobedecer colgando carteles y que iniciaron el recorrido ante la sede de la ANC y continuaron por el Raval de Jesús, gritando consignas en favor de la independencia y del referéndum. 

En las calles adyacentes, más policías de paisano procedían a identificar e intervenir carteles a algunos jóvenes que se habían separado del núcleo principal de la manifestación, como sucedió en la esquina de la calle Llovera con la calle Boule, ante las protestas de grupos de ciudadanos, que recriminaban su actitud a los policías pero sin más incidentes. 

La mayoría de los carteles que se repartían o colgaban de las paredes y puertas de los comercios llevaban la inscripción de Votem per ser lliures, pero también los había que pedían ir a votar el día 1-O o con la palabra democràcia. 

Uno de los momentos más esperados por los manifestantes, que obligaron a cortar el tráfico a su paso, era la llegada a las puertas del Hotel Gaudí donde se hospedan los agentes de la Policía Nacional desplegados en la ciudad hace unos días. Los primeros en llegar ante las puertas del hotel colgaron carteles ante la atenta mirada de algunas personas desde sus habitaciones. Los concentrados en medio del Raval entonaron al unísono Els Segadors.

Desde allí, la comitiva continuó hacia la plaza de la Sang para dirigirse hacia la sede de Correos para expresar su rechazo por las incautaciones de carteles y la censura de envíos de todo tipo de material relacionado o no con el referéndum que la empresa está llevando acabo. Allí se dio por terminada la marcha con una pegada masiva de carteles en la fachada del edificio.  

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