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Alumnos más críticos y activos en Reus

Bachillerato Internacional. El IES Gabriel Ferrater de Reus, uno de los 4 centros públicos catalanes con esta especialidad

C. Valls

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Alumnos del Bachillerato Internacional del Institut Gabriel Ferrater de Reus, durante una clase. Foto: Alba Mariné

Alumnos del Bachillerato Internacional del Institut Gabriel Ferrater de Reus, durante una clase. Foto: Alba Mariné

Alumnos responsables de su propio aprendizaje y preparados para investigar por su cuenta. Bajo estas bases, el Institut Gabriel Ferrater de Reus imparte desde el curso 2015-2016 el Programa del Diploma (PD) del Bachillerato Internacional (BI). De hecho, es uno de los cuatro centros públicos en toda Catalunya en el que se puede cursar este programa educativo. 

El PD cubre además los programas y requisitos del bachillerato LOMCE y del BI. Al finalizarlo, los estudiantes se presentan tanto a la selectividad como a los exámenes externos del BI. Son muchas las características que diferencian el BI del bachillerato de la LOMCE. «A los alumnos se les enseña a pensar de forma crítica e independiente con trabajos escritos y experimentales. Primamos un enfoque más analítico y no tan memorístico, además. Por otro lado, el contenido de las asignaturas fomenta la autogestión y la planificación de los alumnos», explica la profesora de Lengua Castellana en el Institut Gabriel Ferrater, Beatriz Comellas. En el marco del BI, Comellas se encarga de coordinar la Monografía, que vendría a ser el Treball de Recerca, aquel que se realiza al finalizar el bachillerato. 

Otra característica que diferencia el BI del de la LOMCE, según Comellas, es principalmente que «los alumnos han de ser más proactivos», porque «el nivel de exigencia es mayor». «Los estudiantes asumen un rol autodeterminante y con iniciativa», resuelve. «Con este programa salen preparados para poder desempeñar en solitario futuras investigaciones gracias a la adquisición de habilidades concretas, útiles para futuros trabajos académicos en la educación superior», añade Comellas. 

El BI estimula la creatividad, la iniciativa para tomar decisiones y la cooperación

El BI estimula la creatividad y la cooperación, con lo que los estudiantes aprenden a valorar la riqueza de perspectivas. En las clases hay tan sólo entre 20 y 25 jóvenes, otro rasgo que facilita la atención personalizada por parte de los profesores. «Introducir el BI en el instituto fue una propuesta del Departament d’Ensenyament, que con el tiempo se ha ido extendiendo en más lugares», dice Comellas. Los alumnos salen muy bien preparados y tienen la ventaja de que los contenidos por materia son los mismos en todos aquellos lugares del mundo en los que se imparte este tipo de bachillerato. 

Más allá de lo académico
Una de las peculiaridades del BI es que hay una serie de actividades que complementan lo que es estrictamente curricular, como la asignatura obligatoria CAS (creatividad, acción y servicio), en la que los jóvenes han de realizar una labor social para con la ciudadanía. «Implica que los alumnos salgan del aula para hacer otras tareas, como organizar una competición deportiva o asistir a un centro de ancianos y ayudarlos a realizar una actividad concreta. Es un aprendizaje no académico que los acerca a las necesidades de la sociedad para conectar con ella», indica Comellas. 

Paula Sarrà, exalumna de la promoción del 2016-2018, manifiesta que escogió el BI por muchas razones: «Es un bachillerato que trata a un nivel alto todas las disciplinas y desde un punto de vista muy crítico y creativo. Me interesaban mucho todos los contenidos de Física, pero también quería saber qué analizaríamos en Literatura Universal, en Catalán, qué haríamos en Cálculo a nivel universitario o qué ensayos escribiríamos en Filosofía. Los profesores se centraban sobre todo en la comprensión y no en hacernos memorizar. Eso me permitió crear conexiones interdisciplinarias y profundizar en temas globales. Este era el objetivo de Teoría del Coneixement, uno de los temas troncales del BI». Por otro lado, el CAS, fuera del horario escolar, permitió a Sarrà focalizarse también en  un «aprendizaje emocional e intelectual».

«Que la titulación esté reconocida en todo el mundo, no sólo para entrar en las universidades, sino también de cara a poder entrar en una empresa, me motivó mucho», añade Sarrà, quien estudia actualmente en inglés el grado de Ingeniería Matemática en Ciencia de Datos en la Universitat Pompeu Fabra. De la misma promoción es Andrea Canals, que cursa Filología Inglesa en la universidad y valora el BI: «Siempre me ha gustado estudiar. Escogí cursarlo porque quería ese extra de conocimiento. Son muchísimas horas de esfuerzo, pero había mucha libertad para tomar tus propias decisiones. Al llegar a la universidad, estás más que preparado, puesto que en el BI te enseñan cómo encarar un trabajo de investigación y a valerte por ti mismo, buscar y filtrar la información». «He de decir que el salto de exigencia al llegar a la universidad ha cambiado. Hago menos horas y el ritmo es más pausado», concluye Canals.

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