Arreglar bicicletas, 'medicina' para mejorar la salud mental

El proyecto ‘Rodamón’ ayuda a usuarios del Hospital de Dia del Pere Mata a empoderarse reparando y vendiendo bicicletas usadas

MÓNICA PÉREZ

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Los participantes en la iniciativa ofrecían ayer bicis en un punto ubicado en el Mas Miarnau. FOTO: ALBA MARINÉ

Los participantes en la iniciativa ofrecían ayer bicis en un punto ubicado en el Mas Miarnau. FOTO: ALBA MARINÉ

I ba buscando una bici, he estado echando un vistazo y al final me ha gustado esta, que sí que está un poco vieja pero con este proyecto se ha limpiado, se ha puesto a punto y además el precio es muy atractivo», explicaba ayer Alba Fernández. Ella quería una bici porque «pensaba en algún deporte para hacer al aire libre y en solitario, y con esta creo que me voy a animar». La encontró en el punto de venta que el Hospital de Dia d’Adults de l’Institut Pere Mata había instalado en el Mas Miarnau como parte de ‘Rodamón’, un proyecto comunitario de terapia ocupacional: usuarios del centro reciben bicis donadas y las reparan para venderlas y darles así una segunda vida. El beneficio es doble, ya que la labor les ayuda a trabajar la recuperación funcional y el empoderamiento y, a la vez, reciclan estas bicis que «aún son perfectamente útiles».

Las primeras 20 «nos llegaron desde la Fundación Bicis Para la Vida, de Alberto Contador», apunta la terapeuta ocupacional Vanesa Pujol, que dice que «después, particulares y también, por ejemplo, Mossos, nos han ido dando más y hemos ido trabajando con ellas». «Hay mucha gente que ha visto que tenía alguna en casa y, tras conocer este proyecto social y comunitario, nos la ha traído porque les quiere dar otra oportunidad», añade Anabel Yuste, que igualmente es terapeuta ocupacional.

El proceso tiene tres fases. Una se corresponde con el taller de reparación, donde «personas usuarias del Hospital de Dia y voluntarios, que suelen haber sido atendidos en él alguna vez a lo largo de su vida, hacen el diagnóstico de lo que necesita la bicicleta y empezamos con la reparación en sí». Otra parte es la comunidad creativa, en la cual «personas que quizá no participan en la reparación trabajan haciendo el ‘merchandising’, pulseras o puntos de libro, o redactando la historia de vida de cada bici». Y es que todas se acompañan de un pequeño cartel donde figura el nombre con el que se les ha bautizado y una anécdota ligada a la experiencia con su anterior dueño. La tercera fase es la salida sobre ruedas: «Con bicis que se han quedado en el Hospital de Dia, la comunidad sale a dar una vuelta», añade Pujol.

En el proyecto ‘Rodamón’ hay una decena de mecánicos, aunque, tal como apunta Yuste, «van entrando y saliendo». Uno de ellos es Joan Salvadó, que ayer contaba que «esto nos ayuda a ser activos, a no quedarnos parados, funciona como terapia porque te involucras y encuentras compañeros, te relacionas». La idea es que «el mismo proyecto se pueda autogestionar, y también donar el dinero a alguna asociación que lo necesite, y por eso las bicicletas se venden» añade. ‘Rodamón’ está en marcha desde diciembre de 2020, y es posible contactar con sus artífices a través del Instagram del Hospital de Dia d’Adults del Pere Mata. Ayer se vendieron cuatro bicis y «hasta una señora nos ha pedido una estática, que tenemos una y la repararemos, y también tenemos muchas que son infantiles».

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