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«Cáritas de Reus jamás cerró puertas, se ha convertido en punto de referencia»

Sociedad. La entidad atendió a más de 400 nuevas familias el año pasado a raíz de la pandemia

Montse Plana

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Voluntarias del comedor social de Reus, preparando fiambreras.  Foto: Alfredo González

Voluntarias del comedor social de Reus, preparando fiambreras. Foto: Alfredo González

En la primavera de 2020, en pleno estado de alarma y confinamiento domiciliario, entidades como Cáritas cogieron las riendas de una de las consecuencias más inmediatas de la crisis de la Covid-19. Las familias y personas que se encontraban en situaciones laborales precarias se quedaron de un día para otro sin empleo, sin derecho a paro ni posibilidades de ERTE y, por lo tanto, sin ingresos para poder cubrir las necesidades más básicas. «Cáritas jamás cerró puertas. Se convirtió en punto de referencia cuando incluso los servicios básicos estaban cerrados», recuerda Jordina Sirolla, trabajadora social de la entidad.

Pasado ya más de un año desde el inicio de la pandemia, Càritas Interparroquial de Reus ha hecho balance del año pasado. Según explica el presidente de la entidad en Reus, Miquel Aragonès, la Covid-19 se ha notado con un incremento de personas que requieren de los servicios de Cáritas. Muestra de ello es el comedor social, en que durante 2020 se atendieron 405 nuevas familias. Cifra que se sumaba a 1.260 que se atienden de forma estable. También se notó un importante incremento en el número de fiambreras que la entidad reparte a domicilio entre personas mayores o con dificultades de movilidad. Si habitualmente eran una quincena de usuarios que requerían de este servicio, con la pandemia ha ascendido a 93.

La entidad se presentará al concurso público para gestionar el comedor del Centre Social El Roser

La entidad detalla que el boom de usuarios fue el año pasado, pero que, desde entonces, los nuevos usuarios con necesidades se han convertido en un goteo constante. «En el primer momento de urgencia, el perfil era de personas vulnerables. Después, más o menos a partir de octubre, los nuevos usuarios ya eran familias con mayor estabilidad», detalla Sirolla. De entre la tipología de personas que ahora se han convertido en usuarios estables del comedor social se encuentran aquellas que antes vivían de empleos de temporada, como el sector turístico. Ahora, en un momento en el que el turismo ha sufrido los efectos de las restricciones de movilidad, estos trabajadores se han quedado sin empleo.

En cuanto a futuros retos de la entidad, Aragonès detalla que están trabajando para presentarse al concurso público que el Ayuntamiento de Reus abrirá para gestionar el futuro comedor social que se reubicará en el Centre Social El Roser. Como que uno de los requisitos es que se trate de una empresa de inserción laboral, Cáritas ha creado una.

Más allá del comedor, Aragonès destaca otras líneas de trabajo que no se paralizaron con la Covid-19, como el programa Llet i Farinetes, el reparto de alimentos o la tienda de ropa Filigrana.

Punto de vacunación

Desde Cáritas también se ha explicado que el comedor social de la calle de Francesc Bartrina se convirtió la semana pasada en punto de vacunación para sintecho, llegando a un total de 40 personas. Todos ellos recibieron la vacuna de la farmacéutica  Janssen, que es monodosis. Ahora, se prevé realizar un segundo día de vacunación para poder llegar a todo el colectivo, aunque se calcula que están ya vacunados la práctica totalidad de los sintecho habituales de Reus.

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