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Carla Bergadà, la reusense de El Dorado Hills

Trabaja como ‘au pair’ para una familia americana muy cerca de Sacramento. Aprovecha para perfeccionar el inglés y descubrir un nuevo mundo

MARC LIBIANO PIJOAN

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Carla Bergadà, en uno de sus viajes a San Francisco. FOTO: CEDIDA

Carla Bergadà, en uno de sus viajes a San Francisco. FOTO: CEDIDA

Thomas ejerce como responsable del área cardíaca en el hospital de Sacramento, aunque reside en El Dorado Hills (California), un complejo donde suelen convivir familias de alto nivel adquisitivo en Estados Unidos. Thomas educa a diario a su hija de 15 años, Olivia, y ha precisado contratar a una persona para que cuide de ella en los instantes que debe cumplir con su horario laboral. El programa au pair ha llevado a la reusense Carla Bergadà (1994) a El Dorado Hills para toparse con esa familia que le ha abierto totalmente las puertas de un hogar casi de película y prácticamente le ha diseñado una nueva vida.

Carla, licenciada en Periodismo, cambió el rumbo de su vida el pasado verano, dispuesta a descubrir nuevos horizontes y experimentar nuevas sensaciones vitales lejos de su zona de confort. Perfeccionar el inglés se había postulado como un objetivo a corto plazo para esta joven inquieta, que intenta adaptarse a nuevas costumbres y a rutinas culturales distintas. Echa de menos, sobre todo, la forma de vida con sus amigos de siempre, quedar a tomar un refresco cada tarde por ejemplo, algo que en Estados Unidos no resulta una norma habitual. «Aquí, normalmente, la gente se junta en las casas», explica. En todo caso, no se arrepiente de la decisión. El desafío de cruzar el charco le ha permitido hablar con mucha soltura el idioma en muy poco tiempo. «Me he sorprendido a mí misma de lo rápido que lo he aprendido. Creo que marcharte a Estados Unidos es una muy buena opción para aprender el inglés».

Para Thomas y Olivia, Bergadà ya se ha convertido en una más de la familia. Dispone de toda la confianza de los dos, hasta el punto que le han dejado un coche para moverse por la zona, con los pequeños inconvenientes que eso le ha supuesto. La forma de conducir en Estados Unidos contiene algunas distancias con la catalana y además ha necesitado aprobar el permiso americano en tiempo récord, ya que en el estado no sirve el carnet internacional. Un pequeño accidente de tráfico no ha impedido que Carla siga disponiendo de su vehículo de forma habitual.

El programa Au Pair implica un sueldo base fijo más los gastos a cargo de la familia. Eso sí, se hace indispensable cumplir con los seis créditos obligatorios que marca la ley estadounidense. Para completarlos, la joven realizó un curso intensivo de cuatro días en la Universidad de San Diego, donde profundizó en voluntariado, geografía o política americana. Precisamente, el voluntariado se ha transformado en una opción real para conocer gente. Bergadà acude a una iglesia de El Dorado Hills para ayudar a los más necesitados. «En este sentido, la gente de aquí es muy comprometida y te puedes encontrar personas de todos los rincones del mundo», refleja.

Una de las curiosidades que se ha encontrado la reusense tiene que ver con el desconocimiento de algunos ciudadanos americanos a la hora de ubicar España. «Muchos no saben dónde está el país», confirma. La comida healthy que consumen gran parte de los habitantes contrasta con la mexicana y el fast food del resto. «No disponen de gastronomía propia de Estados Unidos y existe esa diferencia». Entre costumbres y rituales, Carla Bergadà aprovecha el fin de semana para viajar y conocer los alrededores de El Dorado Hills. Sacramento, San Diego o San Francisco ya han contado con su visita. La aventura de esta ganxeta de toda la vida no ha terminado probablemente se prolongue el próximo año.

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