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Carles Pellicer: «Ha habido muchos momentos de soledad»

Entrevista. El alcalde de Reus hace balance del primer año de mandato de su tercera legislatura, ante una nueva crisis económica como protagonista inesperada que afectará en los proyectos y presupuestos

Salvat Jordina

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El alcalde de Reus, Carles Pellicer, ante la escalera principal del ayuntamiento.  FOTO: Alfredo González

El alcalde de Reus, Carles Pellicer, ante la escalera principal del ayuntamiento. FOTO: Alfredo González

El coronavirus ha agitado todo el panorama mundial. En el caso de Reus, llegó con el tercer mandato consecutivo de Carles Pellicer que, a pocos días de cumplir el año del inicio de esta legislatura, concede una entrevista en la que hace balance de esta crisis sanitaria, así como de su impacto en la economía, la sociedad y en los planes futuros municipales. Todo, tras unos meses de «decisiones complicadas y sin referencia» pero con el convencimiento de estar preparados para reactivar la ciudad y con la tranquilidad de disponer de un gobierno con mayoría absoluta.

¿Qué balance hace del impacto del coronavirus en la ciudad?

En general no ha sido una ciudad especialmente afectada, a pesar de aquellas personas que sí que han perdido algún familiar o amigo y a las que queremos trasladar el pésame. Pero la verdad es que el esfuerzo de todos, respetando las recomendaciones y normativas, ha hecho que fuéramos a mejor. También ha habido algún factor de suerte en la poca incidencia en el Baix Camp en general, que nos ha jugado a favor y  que algún día conoceremos.

¿Qué me dice del rebrote conocido esta semana en el centro sociosanitario Monterols, con 23 nuevos casos?

Nos tiene que preocupar, porque nunca es bueno, pero no alarmarnos. Es evidente que, a más pruebas se hacen, más positivos asintomáticos se conocen. Además, esta situación, en este caso, viene de lejos. Esta ciudad no ha tenido el problema con las residencias que se ha visto en otros casos, porque han estado muy controladas y se ha cuidado mucho. Pero también es algo que nos demuestra que tenemos que continuar insistiendo a la ciudadanía que la distancia entre las personas es la mejor solución. 

¿Considera que se ha hecho una buena gestión municipal de la crisis?

Creo que hemos hecho un trabajo correcto. Hemos puesto todo lo que teníamos a nuestro alcance, tanto personal como políticamente. Tomar decisiones de temas que no conoces, sin referencia alguna, no es fácil. Ha habido muchos momentos de soledad... En la fase cero nos reuníamos cuatro personas para decidir sobre 104.000 y eso tiene su riesgo. Pero hemos calibrado y estudiado mucho cada una de las decisiones y hemos salido adelante. 

Carles Pellicer: "Entiendo que se reivindiquen las DPO"

La venta del Hospital Sant Joan al CatSalut es un hecho, a falta de la firma el 22 de julio. Es positivo y es evidente que el Hospital ha costado mucho dinero al Ayuntamiento y le sigue costando.

Ya estamos empezando a ver  las consecuencias: comercios cerrados, aumento del paro...

Para ello, el Pla de Reactivació Econòmica i Social busca ayudar  a regenerar la economía con distintos programas. Ahora, uno de los temas importantes es reactivar el consumo. Aquel que pueda, que compre, y que lo haga en la ciudad, porque si ponemos en circulación toda la maquinaria parada durante estos tres meses, podremos recuperar la economía y resolver problemas sociales.

Algo que ya está en marcha es este plan social.

En la fase 1 ya detectamos la crisis social y elaboramos un plan de choque modélico, del que muchos otros municipios han podido tomar referencia. Una nueva pobreza se ha sumado a la que teníamos de forma estructural y hemos garantizado la alimentación, algo que complementaremos con las tarjetas monedero. En el ámbito social, desplegamos mucho presupuesto, el 20% de nuestro remanente de 3,1 millones. 

La inversión de 4,5 millones que contempla el Pla de Reactivació Econòmica i Social depende, en gran medida, de que el Estado permita utilizar el 80% restante de este superávit. ¿Qué pasará con este plan si no se permite utilizar esta cantidad?
Tengo la confianza de que saldrá adelante, por eso pedimos continuamente que se permita a los consistorios hacer uso de su dinero. Los 500.000 euros ya están reservados para políticas sociales y el resto en economía. 

¿El plan se verá modificado si se congela la parte restante?

Sería un efecto que no nos conviene. No podríamos tener tanta posibilidad de apoyo a comerciantes, empresas o autónomos... En definitiva, en planes de ocupación.  Necesitamos todo el dinero posible para ponerlo a disposición de la ciudadanía para que se regenere la actividad económica y así, por ende, la situación social. 

«Resolver algo que no conoces y de lo que no tienes referencia no es fácil. En la fase cero éramos 4 personas para decidir sobre 104.000»

El Mercat del Carrilet ha jugado un papel crucial para sus vecinos durante esta cuarentena. ¿Esto hace replantear su futuro cierre?

La decisión es definitiva y está tomada por varias circunstancias. Por un lado, estructural: el Mercat del Carrilet necesita una remodelación total. Por el otro, porque hemos hecho muchas llamadas a aumentar la ocupación de las paradas y no ha habido peticiones. ¿Qué más quisiéramos que funcionara fuerte y potente? Hay que hacer algo nuevo que contemple un espacio comercial, pero partirá de cero. Entiendo la preocupación, pero los mercados los hace la gente, por lo que también es potente en función de la ciudadanía que va a comprar.

La última vez que le entrevistamos, tras sus primeros 100 días de mandato, se mostraba optimista y ambicioso con todas las posibilidades de su tercera legislatura. ¿Sigue pensando lo mismo tras esta crisis?

Sí. La situación actual nos ha hecho reflexionar y ver las oportunidades, pero la hoja de ruta, así como el Pla d’Acció Municipal (PAM), siguen intactos. Ya hemos puesto en marcha aquellas actuaciones que estaban licitadas, adjudicadas o paralizadas por el estado de alarma, como la adecuación de la Boca de la Mina o la construcción de los poliligeros de las escuelas Joan Rebull y Cèlia Artiga. Ya estamos trabajando en próximas inversiones, aunque es verdad que de todo lo que queríamos hacer quizás tendremos que descartar algo por motivos económicos, ya que hemos tenido que modificar el presupuesto municipal en función del Pla de Reactivació. Ahora prima la atención a las personas y la economía.

¿Ha descartado el equipo de gobierno alguna gran actuación futura?

Todos los grandes proyectos dependerán de la posibilidad de inversión que tendremos estos tres años, en función de cómo evolucione la situación actual. De entrada no se descarta nada, habrá cosas que no podamos ver, pero sí planificar. Personalmente me gustaría mucho que el proyecto de viviendas Hispania saliera adelante. Para mí es una inversión muy importante para la ciudad. 

¿Y la piscina del Pavelló?

Estamos analizando las posibilidades que tendremos sobre la construcción de la piscina en el Pavelló Olímpic, al igual que con los futuros Centros Cívicos del Gregal o de la Garbí, veremos si se podrá hacer uno o dos. Hay que ver cómo podremos encajar las inversiones previstas en los futuros presupuestos y calibrar si tenemos que sacarlo todo adelante, replantear alguna cosa o incluso aplazarla. 

El Covid-19 también paralizó la peatonalización del arrabal Santa Anna.

El arrabal Santa Anna será peatonal. Es una propuesta clara para efectuar cuando pase esta situación. La fecha estaba marcada, íbamos a proceder a la peatonalización total, pero decidimos esperar. Sin embargo, el objetivo del gobierno es claro.  

Esta crisis ha trastocado varios proyectos y modificará los presupuestos. ¿Dada la situación se podría replantear la subida de un 9,7% en los impuestos?

No se puede, porque ya está aprobado. Este gobierno lleva muchos años sin subir impuestos. Los servicios se tienen que pagar. Si queremos una contrata de la basura más potente, hay que poner más dinero. Si sube el IPC, suben los contratos, así que para hacer lo mismo que hacíamos ocho años atrás, o le pones dinero o no puedes hacerlo. Una ciudad grande como la nuestra requiere muchos servicios, servicios gratuitos que se tienen que pagar y si no hay entrada por un lado, no podemos dar el servicio, porque no tenemos varitas mágicas... Entiendo que la gente se queje, pero también hay que entender que no es algo gracioso, se trata de una necesidad de adecuación del presupuesto al servicio.

«No se descarta ningún proyecto, pero quizás habrá que replantearlo. Habrá cosas que no podamos ver pero sí planificar»

Hace unas semanas supimos de la explosión de un camión de la basura, algo que los sindicatos ponen como ejemplo de la necesidad de firmar ya una nueva contrata del servicio de recogida de la basura.

Tienen razón en sus reivindicaciones, pero la situación es la que es. Lo teníamos todo preparado para la nueva licitación, pero la ley permite que cualquier empresa pueda impugnarla. En los temas entre empresas no quiero entrar a fondo, pero esto provocó la paralización de la adjudicación del contrato, que volvió a empezar. El Tribunal nos dio la razón, excepto en un pequeño punto, y esto ha provocado otro retraso y que tengamos que volver a licitarlo. 

¿En qué nuevas condiciones? 

Serán las mismas, pero con variables que cerraremos estos días. 

¿Entiende el enfado de los empleados?

Los trabajadores y los sindicatos tienen razón cuando dicen que la maquinaria es muy vieja, porque lo es. Por eso alquilamos 10 camiones. Esto es responsabilidad de la empresa concesionaria, que se tiene que encargar de tener una buena maquinaria. Nosotros tenemos que tener la ciudad limpia, por eso pagamos. Es verdad que nuestro trabajo ahora es licitar un nuevo pliegue de condiciones para que haya un contrato más potente del que había. No tenemos más remedio que tener paciencia, alquilar otro camión y aguantar. Es el contrato más importante del Ayuntamiento, con 13 millones: lo que significa maquinaria nueva, garantía de trabajo y una ciudad más limpia.

«Todo es muy raro. No tener la Tronada duele en el corazón. Lo digo con emotividad. Pero el año que viene será mejor »

¿Pondrá usted la bandera española y las institucionales en el balcón del Ayuntamiento?

Hemos hecho un recurso de apelación ante el Tribunal Superior de Justícia de Catalunya y estamos a la espera. Este Ayuntamiento, tradicionalmente y por un acuerdo tácito, no tiene banderas en el balcón. Excepto por la Festa Major o en momentos muy especiales.  

¿Qué siente un RTV como usted ante una Festa Major de Sant Pere tan inusual?

Lo digo con emotividad: todo es muy raro. Tener que decidir sobre Sant Pere no ha sido nada fácil. La decisión está tomada, es la correcta... Pero eso no quita que no tener la Tronada me duela en el corazón. Ha venido mucha gente pidiendo hacerla, ofreciéndose a pagarla, pero no se trata de eso. No podemos hacer una Tronada sin público porque no tendría sentido, y con público tampoco se puede hacer dadas las condiciones. Si hubiéramos limitado el aforo, ¿quién la ve y quién no? Son momentos de riesgo y la seguridad prevale. Este ha sido el criterio en todo: la seguridad de las personas. No tener Tronada duele en el corazón, pero el año que viene será mejor,

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