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Catorce halcones sobrevuelan el Aeropuerto de Reus

El Centro de Control de Fauna del Aeropuerto de Reus trabaja con los animales, adiestrados para ahuyentar a las aves

Núria Roca

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Los halcones del aeropuerto están adiestrados para ahuyentar a otras aves: estorninos, gaviotas o golondrinas. FOTO: alba mariné

Los halcones del aeropuerto están adiestrados para ahuyentar a otras aves: estorninos, gaviotas o golondrinas. FOTO: alba mariné

Obsidiana, una halcón hembra, está adiestrada específicamente para ahuyentar el resto de aves más pequeñas que sobrevuelan el cielo del Aeropuerto de Reus para que no se crucen con la trayectoria de los aviones. El año 2004 se creó el Centro de Control de Fauna, que trabaja para preservar el hábitat de los animales que viven en las inmediaciones del aeropuerto y previene los posibles impactos de las aves con los aviones.

Joanathan Maldonado, responsable del Centro de Control de Fauna del Aeropuerto de Reus explica que el aeropuerto «es el último reducto plano» de la zona porque todo el entorno está edificado, lo que provoca que las aves sobrevuelen las instalaciones del aeropuerto y lo conviertan en su hábitat. Y, en este sentido, Vicent Pallarès, director del aeropuerto de Reus, añade que los terrenos son grandes «ecosistemas» donde hay que hay que preservar la biodiversidad y conservar la fauna del entorno, a la vez que mantener la seguridad aeronáutica: la misión de los halcones es, pues, disuadir la presencia de aves que puedan chocar con los aviones en sus maniobras de despegue y aterrizaje.

Maldonado, que es experto en técnicas de halconería, se encarga de adiestrar a estas aves para que sean eficientes en su trabajo: asustar y defender su territorio. La tarea no resulta fácil, pero siempre se trabaja con refuerzos positivos para conseguir que las aves sean obedientes. Maldonado explica que para adiestrar un halcón hacen falta, como mínimo, tres meses, pero que para conseguir que un halcón conozca bien a sus presas, tienen que pasar dos años, al menos, ya que siempre hay que corregir conductas. 

El Centro de Control de Fauna trabaja, en paralelo, con catorce ejemplares de halcón (machos y hembras) adiestrados en diferentes tipos de vuelo para ahuyentar estorninos, golondrinas, gaviotas u otras especies de aves que sobrevuelan el cielo de las instalaciones aeroportuarias. 

Durante las horas de sol, Jonathan y dos halconeros más, se encargan de hacer incursiones con los halcones, que hacen vuelos de vigilancia a más de 200 metros de altura y que pueden alcanzar una velocidad de 350 quilómetros/hora. Los animales están controlados con un sistema GPS que permite mantener el control de las trayectorias de las aves: su posición, la altura, la distancia recorrida, la velocidad, etc., y que también permite localizarlos en caso que se pierdan. Normalmente, los vuelos no pasan de los diez minutos y, como recompensa por el trabajo bien hecho, los halcones casi siempre tienen un trozo de comida. No obstante, en verano, los vuelos de estas aves pueden durar hasta dos horas, lo que requiere que estén en buena forma física.

El Centro de Control de Fauna también cuida del bienestar de los catorce halcones que viven en las instalaciones del Aeropuerto de Reus. Los animales (que pueden vivir hasta los 20 años) comen una vez al día (normalmente palomas o pollos vivos) para que la grasa se convierta en músculo, también se tiene un control diario de su peso (Obsidiana, por ejemplo, pesa alrededor de un kilo) y, una vez al año, se les hace la revisión veterinaria pertinente. También se vigila el estado de su plumaje, que cambian una vez al año, y se les curan las heridas esporádicas que puedan tener.

Así, resulta obvio que existe una fuerte relación entre los halconeros y las aves, esencial para que los animales se adapten bien al medio y ejecuten a la perfección y con disciplina su trabajo. De hecho, muchos de los halcones que viven en el Centro de Control de Fauna del Aeropuerto de Reus ya han nacido en las mismas instalaciones y se ha trabajado con ellos desde bien pequeños. En el centro también hay Nelsa, una perra de la raza pointer inglés, que también está adiestrada para colaborar con los halcones en el control de las aves: se encarga de batir el terreno, detectar las aves y señalar la dirección donde se encuentran para que los halcones puedan terminar de ahuyentarlas.

Jonathan Maldonado es uno de los tres halconeros del Centro de Control de Fauna, reconocido con distintos premios. FOTO: alba mariné

La halconería es fundamental para mantener la estabilidad del ecosistema del aeropuerto. Las técnicas que se usan, basadas en la corrección y prevención, han resultado ser las más eficaces después de que se hayan probado alternativas como la colocación de recreaciones de halcones que se mueven con el efecto del viento o detonaciones, que han demostrado ser insuficientes para ahuyentar las aves. Fue Félix Rodríguez de la Fuente quién, durante los años sesenta propuso el trabajo con halcones en la base aérea de Torrejón de Ardoz. Y, a partir de aquí, el sistema se fue implantando en el resto de aeropuertos, ya que es el más eficaz y también seguro para preservar la biodiversidad, mucho más que las innovaciones tecnológicas y científicas.

Maldonado es uno de los mejores halconeros del país y su labor ha sido reconocida con una quincena de premios de gran prestigio en su sector. Tiene 35 años, es gaditano de origen y ya hace una veintena que se dedica a adiestrar halcones en distintos aeropuertos como el de Lisboa, Barcelona o Sabadell. Su pasión por estas aves le vino de muy pequeño y, desde los 15, ha ido aprendiendo el oficio, del que reclama que exista una formación más específica y reglamentada, porque mucha gente pretende aprender la profesión solo por Internet. Por ello, Maldonado forma parte de una comisión que trabaja intensamente para conseguir un reconocimiento más amplio de la profesión.

El Centro de Control de Fauna del Aeropuerto de Reus también cumple una labor pedagógica. Cada semana, los alumnos de 3 a 12 años de las escuelas del territorio visitan las instalaciones del Centro de Control de Fauna para conocer de primera mano la función del servicio, conocer los animales y, porque no, descubrir una profesión que también requiere de conocimientos de ornitología, gestión de especies y hábitats y capacidades para el análisis de problemáticas y búsqueda de soluciones. 

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