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Causa de la muerte? Una almeja podrida

El Centre Cultural El Castell de Reus acoge el jefe de luto y el velatorio del difunto Rey Carnestoltes

CRISTINA VALLS

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El Centre Cultural El Castell acogió el jefe de luto y el velatorio del difunto Rey Carnestoltes. FOTO: F. A.

El Centre Cultural El Castell acogió el jefe de luto y el velatorio del difunto Rey Carnestoltes. FOTO: F. A.

Su Majestad está muerto, larga vida al Carnaval! Esta fue una de las frases que encabezó la tarde de ayer martes en la ciudad de Reus. La jornada fue triste y, especialmente dolorosa, para las ploraneres y amantes del Carnaval. La verdadera afectada, pero, fue su querida compañera, la Quari (La Vieja Cuaresma rejuvenecida). El séquito de fèmines, con velos negros, acompañó el difunto monarca durante toda la tarde en el jefe de luto y velatorio, que estuvo ubicado en el Centre Cultural el Castell.

La espera estuvo llena de sustos. Y es que el muerto, vestido con sus mejores (y coloridas) galas, fue incorporándose de sorpresa de tanto en tanto. A medida que se acercaban niños hacia el féretro, Su Majestad se incorporaba de repente. Dosis de comicidad no faltaron. Los gritos de las ploraneres, sorprendidas, y los sustos de los niños al verlo, fueron la constatación que el Carnaval ya dejaba este mundo. Agonizaba. Era, pues, su último adiós.

El Rey Carnestoltes LX murió. Ahora bien, pero de qué? Qué fueron las causas? «Ni el Coronavirus ni la gripe A. Mira tú por dónde, por comer una almeja en mal estado». Esta fue la explicación que, todo el mundo que pasó por la capilla ardiente, interiorizó. Aclarado el misterio, solo había que dar el pésame a las patidores, instaladas ante el ataúd. Con un par de coronas conmemorativas, hechos (como es habitual) de verduras se engalanó el espacio donde se veló el muerto. La exposición de carteles de Carnaval dio, además, un punto de color e inventiva al asunto.

Multitud de asistentes y familias enteras vinieron para dar sus mejores ánimos y se encaminó tiempos después, en solemne professó, con los miembros de la hermandad de los Siete Pecados Capitales. La agrupación fue en pasacalle por las calles del núcleo y con una música de acompañamiento ideal para la ocasión, a cargo del grupo Staccato. Ya pasadas las 20h, la congregación de gente en la Plaça Mercadal ya era considerable. Los curiosos y curiosas se pusieron en fila a tocar de las vallas, las cuales marcaban el perímetro desde donde se vería la crema.

Despedida y crema

A continuación, se procedió a realizar el acto de despedida y extremunció del monarca difunto. «Que las tinieblas os acompañen! Invocamos a los siete pecados capitales. Reusencs y reusenques, el rey se ha muerto!», fueron las palabras pronunciadas por uno de los miembros de la hermandad de los Siete Pecados Capitales. Desde la plaza del Castell y hasta el Mercadal, llegaron los despojos del muerto. Un carruaje llevado por un caballo transportó el féretro, el cual se colocó en la hoguera. A continuación, se llevó a cabo un baile a cargo de la hermandad de Brujas (con Tubular Bells sonando de fondo, instantes previos). Los Diablos acabaron apareciendo para encender la llama y llevarse el Brazo Incorrupto.

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