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Centro Fieide de Reus: Complicidad y un trato muy familiar al residente

El Centro Evangélico Fieide de Asistencia a la Tercera Edad trabaja desde 1967 para ofrecer un servicio integral y de calidad a sus usuarios

Joan Morales

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Las actividades son muy importantes en la residencia. Foto: Alba Mariné

Las actividades son muy importantes en la residencia. Foto: Alba Mariné

Los residentes forman una especie de familia. Sólo son 22. Foto: Alba Mariné

Los residentes forman una especie de familia. Sólo son 22. Foto: Alba Mariné

El centro cuenta con un jardín donde se realizan algunas de las actividades. Foto: Alba Mariné

El centro cuenta con un jardín donde se realizan algunas de las actividades. Foto: Alba Mariné

En 1967, un misionero realizó un donativo para que se remodelase un chalet que había en la esquina de la calle Cervantes con la plaza Almoster de Reus y pudiese convertirse en una residencia para personas mayores. Así fue como nació, hace casi 50 años, el Centro Evangélico Fieide de Asistencia a la Tercera Edad.

En todo este tiempo, el centro ha conseguido consolidarse como un espacio en el que han pasado diferentes generaciones de ancianos. Su director, Marc Esteban, tiene muy claro que uno de los rasgos característicos de esta residencia es que «al ser muy pocos (22 residentes) podemos ofrecer un trato muy familiar. Esto te permite conocer muy bien al anciano y llegar a tener una complicidad con él», comenta Marc, quien también puntualiza que el hecho de ser pocos usuarios tiene sus cosas negativas. «Está muy bien la familiaridad en el trato, pero eso implica que le coges mucho apego a los ancianos y, por desgracia, cuando se van lo pasas mal» asegura.

Libertad de culto

A pesar de esta gestionada por la Federación de Iglesias Evangélicas Independientes de España (Fieide), el director del centro aclara que «para entrar en la residencia o trabajar en ella, no es necesario ser evangelista. La federación que la gestiona sí que lo es pero aquí atendemos a personas, independientemente de sus creencias religiosas».

En el Centro Fieide tienen muy claro que el papel de la familia del anciano es muy importante para su bienestar en la residencia. «Tampoco se trata de suplir a la familia, pero nuestra idea es convivir para que el residente se esté como en su casa o lo más parecido».

Necesidades básicas

Para ello una de las premisas de la residencia es que sus usuarios tengan perfectamente cubiertas las necesidades más básicas de limpieza, alimentación, salud, etc. Marc Esteban pone un ejemplo: «Si un anciano tiene una úlcera, el primero que la sufre es él, pero la familia tampoco está contenta y nosotros tenemos más trabajo. Se trata de evitar estas situaciones para que el usuario viva en el máximo confort posible». Por este motivo, en Fieide trabajan para que la persona esté bien cuidada, independientemente de si ocupa una plaza pública o privada, de las 22 existentes. Actualmente, la media de edad de los residentes de este centro es de 86 años, siendo el más joven de 68 y el más anciano de 99 años.

Actividades

Desde este centro de atención a las personas mayores trabajan durante todo el año con el calendario festivo, para ofrecer a sus residentes todas las actividades tradicionales relacionadas, tanto con la ciudad como con Catalunya. Marc Esteban puntualiza que «todas las actividades las hacemos de manera que los residentes participen, siempre en las medidas de sus posibilidades. Habrá cosas que uno podrá hacer, pero otras que no. Por eso siempre facilitamos las actividades a la capacidad de cada persona».

Por eso, los profesionales de la residencia, previamente, se preocupan de conocer las habilidades o profesión que el residente tuvo cuando era joven, para saber lo que le gusta o puede hacer. «Le damos mucha importancia a las actividades porque son muy buenas para que el anciano tenga la autoestima alta». Además, la residencia programa cada año, un mínimo de tres salidas fijas, como son una a la playa, otra al Parc de Sant Jordi y una última para ver las luces de Navidad.

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