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Concentración multitudinaria en el Mercadal

Más de 2.000 personas participaron en Reus en la manifestación para denunciar la brecha salarial y el machismo

Sílvia Fornós

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Las manifestantes portaban pancartas con todo tipo de mensajes para defender los derechos de las mujeres. FOTO: A. González

Las manifestantes portaban pancartas con todo tipo de mensajes para defender los derechos de las mujeres. FOTO: A. González

Una única voz para reivindicar los derechos de las mujeres. Más de dos mil personas, la mayoría mujeres, salieron ayer a la calle para hacerse oír en la manifestación convocada por la Plataforma del 8M del Camp de Tarragona en Reus, y que también contó con el apoyo de otros sindicatos como la CGT. Desde la plaza Mercadal se proclamaron consignas a favor de la lucha feminista, compartidas por tres generaciones representadas por hijas, madres y abuelas. Trabajadoras de todos los sectores salieron a defender sus derechos. Fue relevante la presencia de dos tractores con pancartas del sindicato Unió de Pagesos.

El color violeta sirvió para visualizar la desigualdad entre hombres y mujeres y la brecha salarial. «Que la pobreza tiene nombre de mujer no es, en ningún caso, una frase hecha», recordaba el manifiesto. Y para demostrar esta realidad un baño de cifras: «La brecha salarial hace que las mujeres cobren entre 4.800 y 7.000 euros anuales menos que los hombres». Este balance negativo también se refleja en que «más del 70% de las mujeres mayores de 65 años, que actualmente viven solas, se encuentra por debajo del umbral de pobreza».

El manifiesto tampoco pasó por alto que «ha llegado la hora de decir basta al hecho de que, hoy en día, las mujeres trabajadoras están siendo asesinadas, agredidas y maltratadas». De manera espontánea, algunas asistentes proclamaron sus opiniones. «He sido maltratada psicológicamente y físicamente, y lucharé por la verdad aunque pierda, porque el maltrato es injusto e indignante», proclamó una manifestante. La valentía de su testimonio fue aplaudida. Igual de emocionantes fueron las palabras de una joven marroquí. «Estoy aquí para cambiar la sociedad en la que han vivido mis padres. Quiero vivir en una sociedad en la que la mujer y el hombre seamos iguales, y en la que se valore solamente la mentalidad porque el físico no vale nada, ya que todos somos personas», sentenció.

Unos instantes después se vivió el único momento tenso de la jornada. Fue cuando un representante de CCOO quiso pronunciar su discurso, lo que provocó el rechazo de algunas asistentes con el fin de evitar que siguiera con el alegato. La discrepancia surgió porque era un hombre quien pronunciaba el manifiesto. «Nos quitan nuestros espacios y no secundan la huelga, y además es un hombre quien pronuncia el discurso», se quejaban. Una opinión que contrastaba con la de otra asistente: «Más feminista que yo no hay nadie, pero hay que reconocer que los hombres que hoy están aquí son valientes». 

Todo quedó en una anécdota con el estruendo de una traca que sirvió para que la manifestación iniciara su recorrido por el centro de la capital del Baix Camp. Fue entonces cuando la proclamación de la lucha feminista se hizo más fuerte. «Espero que llegue el día en que no sea necesario salir a la calle para defender nuestros derechos y que los tengamos sin más», exclamaba una joven, mientras que otra se convertía en «la voz de todas aquellas mujeres que ya no la tienen». Marta Minguella, de la CGT, valoró positivamente la participación. «Los colectivos feministas han empezado a remover conciencias, y en todos los ámbitos se han puesto el debate y las reivindicaciones feministas encima de la mesa, lo que es el principio para que las mujeres nos hagamos muy fuertes», aseguró. 

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