Reus Sucesos

Condenado por violar a una mujer en Reus y otro por intentarlo

Al primero se le ha impuesto siete años de prisión y al segundo, tres. Ambos también deberán indemnizar a la víctima con 3.000€ en concepto de lesiones y 9.000€ por daños morales

ÀNGEL JUANPERE

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Imagen de la fachada de la Audiencia de Tarragona. FOTO: ACN

Imagen de la fachada de la Audiencia de Tarragona. FOTO: ACN

Un hombre que se aprovechó del estado de inconsciencia o de profunda sedación de una mujer para violarla en un bar de Reus ha sido condenado a siete años de prisión y siete más de libertad vigilada, además de una orden de alejamiento para que no pueda comunicarse ni acercarse a menos de 500 metros de la víctima durante diez años.

Por su parte, otro hombre que intentó violar a la misma mujer ha sido sentenciado a tres años de cárcel y cinco de libertad vigilada, y a una orden de alejamiento durante cinco. Finalmente, ambos tendrán que indemnizar a la víctima con 3.000 euros en concepto de lesiones y secuelas y 9.000 por los daños morales. Así lo recoge la sentencia dictada por la Sección Cuarta de la Audiencia Provincial de Tarragona. El fiscal, durante el juicio, pidió para los acusados las penas a las que finalmente fueron condenados, la acusación particular nueve y cuatro años de prisión respectivamente, mientras que la defensa solicitó la absolución.

Deberán indemnizar a la víctima con 3.000 euros en concepto de lesiones y 9.000 euros por daños morales

Los hechos ocurrieron la noche del 18 de noviembre de 2016. La víctima, que por entonces contaba con 34 años, quedó con un amigo. Ambos se dirigieron, con otros tres amigos, a un local de Reus donde permanecieron hasta las seis de la mañana del día siguiente, saliendo de cuando en cuando a dar una vuelta o a fumar. A las seis de la mañana, el amigo de la mujer le propuso ir a otro local de ocio, para lo cual disponían de dos coches.

Uno de ellos se había incorporado al grupo en el momento en el que salían del bar. En este vehículo se encontraba, entre otros, el ciudadano rumano L.R., ahora condenado, conocido de la víctima por haber coincidido en alguna ocasión con el. El amigo de la mujer le dijo que ella tenía que ir en este turismo, al que subió.

El bar al que acudieron, del que L.R. era cliente, a esa hora se encontraba cerrado al público. Pero F.P.S. -el otro condenado- era socio del propietario del local que lo regentaba, por lo que les abrió la puerta. Una vez en su interior, la mujer y los demás, entre los que se encontraba L.R. -unas siete personas en total- estuvieron bailando y consumiendo bebidas

En un momento determinado de la fiesta, L.R. vertió en el combinado de la mujer parte del contenido de su propio vaso. Esta le preguntó que porqué lo hacía, respondiéndole que era para que tuviera más bebida. La mujer había estado en tratamiento psiquiátrico, con cuadro de ansiedad e insomnio, teniendo pautado Diazepan como tranquilizante inductor del sueño.

Pérdida de conciencia

A lo largo de la noche, la denunciante bebió una notable cantidad de alcohol, coincidiendo en su organismo con la presencia de Diazepan en cantidad suficiente como para que, debido a la interacción entre ambos, cayera al suelo en un estado de pérdida de conciencia o profunda sedación, que le hizo perder la noción de lo que ocurría a su alrededor.

Mientras la mujer se encontraba en este estado de inconsciencia, L.R. la violó. Posteriormente, el otro acusado, F.P.S., intentó hacer lo mismo, aunque no pudo culminar su acción porque la mujer recobró la conciencia. Y lo hizo estando encima de un sofá, en una zona apartada, boca arriba, sin pantalones ni ropa interior. Y P.P.S. encima de ella sin pantalones ni calzoncillos, tocándola y con intención de violarla. La mujer gritó y el otro acusado le quitó de encima a F.P.S., quien se enfadó y ambos discutieron. Cuando ella recobró el conocimiento solo estaban ellos tres en el local.

A las nueve de la noche, la mujer acudió a Urgencias del Hospital Sant Joan. En el análisis posterior de su ropa se encontraron restos de semen de L.R. Como consecuencia, a la mujer arrastra una secuela por trastorno por estrés postraumático leve.

El principal acusado reconoció haber mantenido relaciones sexuales con la víctima, pero apuntó que fueron consentidas

El principal acusado reconoció haber mantenido relaciones sexuales con la víctima, pero apuntó que fueron consentidas. Dijo que él se encontraba en una zona apartada del local, se acercó la mujer y le dijo que había roto con su novio. Empezaron a besarse y finalmente mantuvieron relaciones sexuales detrás de una mesa de futbolín.

Pero para los magistrados, este relato y el que ofreció el otro acusado no se sostienen. Señalan que la declaración de la víctima superó «el doble test de credibilidad objetiva y de verosimilitud subjetiva (...) pues no se observan en aquella móvil alguno de enemistad, malquerencia, resentimiento o venganza que pudiera poner en cuestión la credibilidad de la versión que ofrece».

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