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Cosecha solidaria en el barrio Sol i Vista

Los usuarios de los huertos urbanos entregan 101 kilos de verduras y frutas al Banc dels Aliments

Silvia Fornós

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Desde hace 3 años Luciano Alba, de 76 años, tiene una parcela donde cultiva todo tipo de hortalizas. Foto: Alfredo González

Desde hace 3 años Luciano Alba, de 76 años, tiene una parcela donde cultiva todo tipo de hortalizas. Foto: Alfredo González

La solidaridad forma parte del carácter de los vecinos de Sol i Vista. Un talante que ayer volvieron a demostrar con la entrega de la cosecha producida en los huertos urbanos del barrio. En total 101 kilos de verduras y frutas que ya están en manos del Banc dels Aliments. Este es el tercer año que el barrio realiza esta cosecha solidaria. El año pasado la producción fue de 95 kilos.

Tomates, pepinos, cebollas, calabazas, sandías, pimientos rojos y verdes, lechugas, etc. son algunos de los productos que los payeses de los huertos urbanos recogieron desde primera hora de la mañana. «En total son 25 los usuarios que tienen una parcela y en la que cultivan todo tipo de hortalizas», explica Carmina Pozuelo, miembro de la Associació de Veïns del Barri Sol i Vista. Además de vecinos del barrio, entre los usuarios también hay personas del barrio Pelayo e incluso del centro de la ciudad.

Uno de los más madrugadores fue Ángel Dengra, de 78 años. Hace 3 años que cultiva su propia verdura en un huerto urbano. «En la parcela cosecho pimientos, pepinos, tomates, etc. todo lo que necesito para el consumo propio», explica este vecino del barrio Sol i Vista. Él mismo recuerda que «el primer año que tuve el huerto cultivé una calabaza que pesaba unos 60 kilos».

Luciano Alba, de 76 años, comparte esta afición por la agricultura. «Me gusta cultivar mi propia verdura, aunque es sacrificado», confiesa. Él mismo dedica una media de 4 horas diarias, durante 3 días a la semana, a cultivar la parcela. «Cuando más trabajo hay es en la época de la siembra, porque hay que labrar el terreno», reconoce este vecino. Tanto Luciano como Manuel Garcia, de 55 años y responsable también de otra parcela en el barrio, reconocen el importante ahorro que supone a la hora de hacer la compra. «Te ahorras un dinero considerable, aunque si cuentas las horas que dedicas al huerto seguramente no te saldría a cuenta», afirman.

Banc dels Aliments

Después de reunir toda la producción, dos voluntarios del Banc dels Aliments se acercaron hasta el barrio con una furgoneta para recoger las verduras y frutas, y trasladarlas hasta la entidad. «Para nosotros es muy importante porque significa contar con una cantidad considerable de productos frescos, muy necesarios ahora en verano», explica Glòria Alegre, vocal del Banc dels Aliments. Los alimentos que ayer entregaron los vecinos del barrio Sol i Vista serán distribuidos por el Banc dels Aliments a los diferentes comedores sociales. «En función de la cantidad, pueden durar hasta una semana», detalla Glòria Alegre.

Función social

Además de presumir de solidaridad, los usuarios de los huertos urbanos del barrio Sol i Vista también encuentran en esta iniciativa un punto de apoyo a nivel personal. Según destaca Carmina Pozuelo, «la mayoría de personas son jubiladas y tener un pequeño terreno de cultivo les ayuda a salir de casa y a distraerse». La misma vecina señala que también hay personas que no tienen trabajo, por lo que la cosecha que consiguen durante el año es un empujón a su economía, además de servirles de terapia para sentirse activos».

Teniendo en cuenta los beneficios, son pocas las parcelas libres. «Casi siempre están todas ocupadas, y cuando alguien deja una libre enseguida hay otro vecino dispuesto a tener su propio huerto urbano en el barrio Sol i Vista», afirma Carmina Pozuelo.

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