De Reus a la cuarentena en Inglaterra: «No podemos ni salir a comprar»

Ester Canals, arquitecta reusense residente en Manchester, pasa 14 días de confinamiento tras volver de vacaciones

Raúl Cosano

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Ester (izquierda), junto a su familia, en Reus, donde ha estado casi tres semanas de vacaciones.  Foto: DT

Ester (izquierda), junto a su familia, en Reus, donde ha estado casi tres semanas de vacaciones. Foto: DT

La tarde-noche del sábado 25 de julio Ester Canals, reusense de 34 años, arquitecta en Manchester, no paraba de mirar el móvil nerviosa: buscaba una confirmación oficial a la noticia que corría por los medios de comunicación y las redes sociales del Reino Unido y por Europa, la de la cuarentena para aquellos ciudadanos que volvieran a las islas británicas procedentes de España. «Sobre las diez de la noche ya vimos que era un anuncio oficial. Todo aquel que volviera más tarde de las 0.00 horas tendría que pasar la cuarentena de 14 días a su regreso», cuenta ella, que tenía el vuelo de vuelta previsto solo para unas horas más tarde, el domingo 26.

Por eso, tanto Ester, como Greg Gillard, su pareja, están ahora en el ecuador de esa cuarentena obligatoria, un anuncio, en verdad, durísimo para el sector turístico, en el sentido de que disuade al viajero en buena medida de veranear en Catalunya y en España si a la vuelta le espera un encierro de 14 días sin poder salir de casa. La medida era todo un torpedo en la línea de flotación económica de España, en plena temporada alta. «En mi caso es distinto, porque yo no iba tanto a veranear sino a estar con la familia y los amigos», explica.

En la capital del Baix Camp estuvo alrededor de tres semanas, antes de volver y adaptarse, sin demasiados traumas, a una realidad que conoce bien. «En mi caso llevaba cuatro meses trabajando desde casa, así que en realidad sigo haciendo lo mismo, lo único es que no podemos salir de casa para nada, ni ir a correr ni para comprar», cuenta Ester, que se adaptó bien a ese peaje: «Aunque haya tenido que confinarme en mi domicilio, vale la pena haber estado en casa unos días».

«No lo entiendo»

Esta reusense cree que la imposición inglesa no trastoca sus planes en exceso, a pesar de que hayan tenido que aplazar alguna salida de fin de semana. Eso sí, no entiende esta decisión, vista con polémica en muchos sectores: «No le encuentro mucho sentido, porque me he sentido más segura en Reus que en Inglaterra. En Catalunya ya llevamos la mascarilla, cosa que aquí no es algo generalizado, y hay unas medidas menos estrictas. En Inglaterra están los pubs y los restaurantes abiertos…».

Ester, en el balcón de su piso en Manchester, durante este confinamiento. Foto: DT

De hecho, ese el sentir de algunos turistas británicos que veranean aquí, que no se sienten inseguros y que, de hecho, tampoco comprenden la medida del ejecutivo de Johnson. «No le veo mucha razón de ser, además, viniendo de Reus y del Camp de Tarragona, que es una zona con mucha menos incidencia del virus que, por ejemplo, si estuviéramos hablando de Barcelona», cuenta.

«Aún van muchos sin mascarilla»

Hay voces que se quejan de estas restricciones impuestas cuando las medidas son más duras en España que en Inglaterra. «Aquí, hasta el mes de julio no hacía falta llevar mascarilla en las tiendas, por ejemplo. Aún se ve a mucha gente sin ella por las calles, sobre todo en el norte, donde nosotros vivimos. Sí que ahora ha habido rebrotes y se han endurecido algo más las condiciones», cuenta Ester.

48 horas antes de volar, tuvo que rellenar un formulario oficial con cuestiones sanitarias que entregó en el aeropuerto de destino, donde se le comunicó la orden de estar 14 días en casa como precaución. «No podemos salir para nada. Tienes que hacer la comprar por internet o buscar a alguien para que te la traiga a casa. Aunque, de hecho, creo que no nos está controlando nadie. El próximo domingo, por la tarde, habrán pasado 14 días y ya daremos la cuarentena por acabada», cuenta Ester, de sobras habituada a la vida hogareña, sin deporte ni vida social en el exterior, pero disfrutando de un balcón amplio y de actividades como la lectura.

Este no ha sido el único azote del virus en la vida de Ester, que lleva cuatro años y medio viviendo en Manchester. En junio se tenía que casar con Greg en Berga, en la provincia de Barcelona, pero han tenido que cancelar el enlace hasta el próximo verano. Pequeños obstáculos que no impiden que tanto Ester como Greg se tomen con filosofía esta nueva reclusión en casa después de las vacaciones: «Lo llevamos bien, ya estamos acostumbrados».

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