Del 'lag' a la piscina popular

Munta i Baixa | Pleno municipal. El estreno de la intervención directa de la ciudadanía contrasta con la renuencia a responder a preguntas de la oposición

JOSEP CRUSET

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El alcalde Pellicer y la concejal Vilella durante el pleno del Ayuntamiento del viernes, celebrado de forma telemática. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

El alcalde Pellicer y la concejal Vilella durante el pleno del Ayuntamiento del viernes, celebrado de forma telemática. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

El lag –retraso que sufren las telecomunicaciones en tiempo real– tiene un efecto siempre molesto, ya sea en una conversación o en un videojuego. Y más si se produce en el estreno de la intervención directa de la ciudadanía en los plenos municipales puesta en marcha por el Ayuntamiento de Reus.

Al tratarse de un pleno telemático, el mecanismo de participación ciudadana también lo fue. El punto del orden del día que contó con las preguntas del interviniente fue el estudio de viabilidad del centro acuático y de fitness a construir junto al Pavelló Olímpic. Los problemas de cobertura ocasionaron que el estreno resultase algo accidentado, y quedó claro que cuando el lag dificulta una conversación, el peor remedio es interrumpir al comunicante.

El reusense que estrenó este mecanismo fue Ricard Redondo. Aunque no se hizo ninguna presentación del interviniente, se trata del que fuera número dos de la candidatura de En Comú Podem en las pasadas elecciones municipales, en las que la coalición no obtuvo representación.

El formato elegido por Redondo fue la formulación de cinco preguntas, que fueron respondidas por el concejal de Esports, Pep Cuerba. Las cuestiones planteadas resultaron una contribución interesante para aclarar algunos criterios sobre el proyecto de piscina público-privada, con lo cual el balance de la experiencia fue positivo pese a las dificultades en la comunicación.

¿Municipalizar el Ploms?

A la vista de lo esclarecedor que resulta que el gobierno municipal conteste a determinadas preguntas, no habría estado de más que hubiese puesto el mismo interés en responder a las de la oposición. Me refiero, por ejemplo, a la reiteradamente formulada por el concejal de la CUP Edgar Fernández sobre la que el concejal Cuerba hizo mutis por el foro, también reiteradamente.

Fernández puso sobre la mesa la propuesta cupaire anunciada la semana pasada de un rescate municipal del Club Natació Reus Ploms ante las graves dificultades económicas que atraviesa la entidad. Aunque la idea fue lanzada públicamente sin sondear a la directiva del club, lo cual resulta cuando menos chocante, generó varias reuniones entre los responsables políticos y técnicos de Reus Esport i Lleure (Rellsa) y la CUP, según explicó el propio Fernández, que agradeció el interés mostrado por el asunto.

Así las cosas, el concejal cupaire propuso al equipo de gobierno crear una mesa de trabajo, ya con la participación del club, para analizar formalmente las posibilidades de municipalizar el Ploms. La respuesta de Cuerba fue un llamativo silencio al respecto, que todavía se hizo más clamoroso cuando Fernández volvió a preguntárselo en el turno de réplica y el concejal de Esports volvió a salirse por las ramas.

Dio toda la impresión que el alcalde, Carles Pellicer, había vetado el tema y desautorizaba los pasos dados por Rellsa. Si el trasfondo del episodio es que las relaciones con el Reus Deportiu y el Ploms se han agriado a consecuencia del empeño de Pellicer en tirar adelante la piscina público-privada, que el alcalde no quiere ni oír hablar de la idea o que prefiere tratarla entre bastidores, el tiempo lo aclarará.

A Pellicer tampoco le hizo ninguna gracia que el portavoz del PSC, Andreu Martín, le afease falta de ambición por no apostar por una piscina olímpica cubierta y municipal. Llama la atención la insistencia de Martín en la piscina de 50 metros, cuando la tendencia en este tipo de instalaciones es la contraria.

Igual de sorprendente resultó la definición que Pellicer utilizó para contraponer su proyecto al de los socialistas: la del el alcalde será una «piscina popular».

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