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Denuncian el traslado de ancianos sin dejar elegir la residencia a la familia

Malestar entre los familiares de los usuarios del centro de Alforja y del sector privado por el traslado a la Residència Fortuny
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Imagen de la Residència d'Avis i Centre de Dia del Barri Fortuny, que abrirá con 20 plazas públicas y una docena privadas. Foto: Alba Mariné

Imagen de la Residència d'Avis i Centre de Dia del Barri Fortuny, que abrirá con 20 plazas públicas y una docena privadas. Foto: Alba Mariné

La apertura de la Residència d’Avis del Barri Fortuny, anunciado la semana pasada por el Ayuntamiento de Reus, viene acompañada por una serie de efectos colaterales que han provocado las quejas y críticas hacia el Departament de Benestar Social i Família. Una veintena de las 32 plazas con las que abrirá el equipamiento del barrio Fortuny son públicas y estarán ocupadas por usuarios que serán trasladados el 9 de febrero de la Residència d’Avis Aljesa de Alforja, después de que ésta haya sido revocada como entidad colaboradora de la Generalitat.

Pues bien, a los familiares de estos ancianos no les ha sentado nada bien que el Departament de Benestar i Família no les haya tenido en cuenta a la hora de poder elegir otra residencia. Uno de estos familiares -que prefiere mantener su nombre en el anonimato- explicaba ayer al Diari que «no nos han dado ninguna otra opción. Nos llegó una carta donde nos decían que el 9 de febrero trasladarían a mi suegro a la residencia nueva del barrio Fortuny de Reus, pero sin darnos la posibilidad de escoger otro centro». Esta persona también explica que «hubiésemos preferido poder elegir una residencia que ya hubiese estado abierta, para ver cómo funciona y decidir si nos gusta. O, como mínimo, haber tenido un par de opciones».

Repartir las plazas

Las críticas a este traslado también llegan desde algunos proveedores privados de la ciudad, residencias que cuentan con una lista de espera de plazas públicas (en algunos casos de más de 150) y que se quejan de que tampoco se les ha tenido en cuenta a la hora de repartir a estos usuarios de la residencia de Alforja. «Lo normal es que, cuando se produce un caso así, la administración contacte con otras residencias para valorar su disponibilidad y repartir estas plazas públicas de acuerdo con algún criterio. Ya se hizo así cuando se cerró la Residència Nova Reus y a los usuarios se les dio la opción de ir a un par de residencias», comenta el responsable de una residencia privada de Reus.

En otro de estos centros privados, que también prefiere no dar su nombre, opinan igual. «Tenemos lista de espera de plazas públicas y, aunque los 20 usuarios de Alforja no son muchos, se podrían haber repartido algunos. Además, la apertura de 12 plazas más privadas en esta residencia del barro Fortuny nos perjudica».

Por su parte, la directora de los Serveis Territorials del Departament de Benestar Social i Família Anna Vendrell, se defiende de estas críticas asegurando que «existía un compromiso con el Ayuntamiento para poder poner en funcionamiento la residencia del barrio Fortuny, que fue inaugurada en el año 2010».

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