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Directivos jubilados asesoran a 50 nuevos emprendedores al año en Reus

Forman parte de la Secot, una organización formada por exempresarios que ayudan a empezar una idea de negocio

Ester Pagès

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De izquierda a derecha: los emprendedores Jordi Andreu, Adrián Barriuso y Javier Linares, con Joan Veciana y Tomàs Berasategui, de Secot.  Foto: Alba Mariné

De izquierda a derecha: los emprendedores Jordi Andreu, Adrián Barriuso y Javier Linares, con Joan Veciana y Tomàs Berasategui, de Secot. Foto: Alba Mariné

Jordi Andreu, Javier Linares y Adrián Barriuso son emprendedores. La palabra mágica que muchos han utilizado como antídoto a la crisis económica pero que conlleva un riesgo inherente y que ha hecho que muchos se quedasen por el camino. Pero este no ha sido su caso.

Están a punto de comercializar a nivel estatal e internacional su producto: un dispositivo tecnológico que se encontrará en las mesas de diferentes restaurantes con múltiples posibilidades. El cliente con su smartmenú, podrá visualizar la carta, pedir desde la mesa, pagar la cuenta o incluso recibir promociones del establecimiento en función de los que ha comido lo que también beneficia al restaurador.

Su perseverancia ha sido clave para ver nacer su empresa, Waitless, con sede en Reus, pero los fundadores cuentan que los consejos de un voz experimentada también ha contribuido a ello. Hace un par de años que recurrieron a Secot, una asociación sin ánimo de lucro, presente en todo el estado español y formada por empresarios y directivos jubilados que dedican su tiempo libre a ayudar a emprendedores que tienen ganas de arrancar su propio negocio, de forma gratuita.

A lo largo del año, la delegación de la provincia de Tarragona con sede en la capital del Baix Camp ha asesorado a 50 emprendedores de Reus de los 125 totales que acuden a la organización a nivel provincial. La mayoría de ellos han apostado por el comercio tradicional o el electrónico y el objetivo de los voluntarios de la organización es trasmitir los conocimientos que han adquirido a lo largo de su carrera profesional a los emprendedores que «no tienen recursos para asesorías de mercado», cuenta su actual presidente Tomàs Berasategui.

Indicar sin juzgar

La tarea de los tutores es orientar a los jóvenes y no tan jóvenes -ya que el perfil de los emprendedores que acuden a Secot van de los 25 a los 45 años- definiendo «lo más coherentemente posible la idea de su negocio», comenta Berasategui. Los fundadores de Waitless aseguran que su tutor, Joan Veciana, otro de los voluntarios de Secot, les ayudó en el plan de empresa y principalmente en cuestionar cualquier aspecto. «Nos lo criticaba todo y nos hacía preguntas continuamente», cuenta Jordi Andreu, economista y director financiero de Waitless. «Y eso nos hizo ver que teníamos que comunicar mejor nuestro proyecto», añade.

Este grupo de emprendedores acudió alrededor de 10 sesiones de asesoría durante un año porque además también se presentaron al premio del Banco Santander, Yuzz, del cual quedaron finalistas, pero a pesar de ello, su tutor reconoce que, a priori, no estaba muy convencido de su producto. «Yo no lo veía claro», comenta Veciana, «pero cuando me dijeron que ya se había implantado en los Estados Unidos, vi que iban por buen camino». Para Adrián, CEO de Waitless, que su tutor le acabe gustando el proyecto «es una satisfacción». Veciana les cuestionaba aspectos como los clientes, la seguridad, los costes y juntos definieron el target . Hasta día de hoy.

Actualmente, están a punto de cerrar un acuerdo con una importante cadena de restaurantes de Madrid. Y veremos en las mesas un dispositivo que, incluso, calculará el tiempo que hace que el cliente se ha tomado una cerveza para ofrecerle algo más para tomar, y a través de un app, reconocerá los gustos o intolerancias y recomendará los platos más acertados. «Se trata de encontrar un equilibrio entre la satisfacción del cliente y el aumento de facturación por parte del restaurante», cuenta Linares.

Del total de proyectos que acuden a Secot, un 80% son casos en los que se trata la viabilidad del negocio y el 20% restante se centran en la ayuda a la consolidación de las empresas ya formadas. Pero hay otros que no tienen un final feliz. «Algunos les hemos ayudado a tirarse a la piscina y a otros les hemos contrarrestado su idea de negocio», explica el presidente. Y es que a través de los consejos hay un porcentaje elevado de emprendedores que cambian de producto a lo largo de las asesorías.

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