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División de opiniones sobre la conservación del paseo Misericòrdia de Reus

Es la última zona con adoquines, junto a la calle Nolla y, pese a su carácter histórico, su mantenimiento resulta caro

Núria Roca

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Los vecinos del entorno quieren conservar su valor histórico pero también opinan que hace falta un mantenimiento. FOTO: Alba Mariné

Los vecinos del entorno quieren conservar su valor histórico pero también opinan que hace falta un mantenimiento. FOTO: Alba Mariné

Los vecinos del entorno del Passeig Misericòrdia tienen opiniones dispares sobre su estado de conservación y el mantenimiento que requiere una de las zonas más emblemáticas de Reus.

La controversia que ha generado, en el pasado, alguna propuesta de reforma procedente del Ayuntamiento para remodelar este espacio de la ciudad y los consecuentes recelos que ha levantado entre los vecinos, han hecho que ahora ni tan solo se hable abiertamente de ello ni que haya ninguna propuesta en firme sobre la mesa para trabajar un proyecto consensuado entre administración local y vecinos. Valentín Rodríguez, presidente de la Asociación de Vecinos Mas Vilanova es tajante al respeto: «el paseo Misericòrdia no se toca».

Así, se ha paralizado cualquier actuación al paseo Misericordia, donde los vecinos, en general, quieren mantener su estética actual por su carácter histórico. De hecho, es la única zona de la ciudad donde se conservan, íntegramente, los adoquines, junto a la calle Nolla.

El Ayuntamiento hace años que ha ido retirando, poco a poco, los empedrados de las calles de la ciudad que aun los conservaban y las ha ido pavimentando. El Diari ya explicó, en 2013, el proyecto de la concejalía de Vía Pública, que pretendía renovar el pavimento de las últimas calles con adoquines: calle Sardà, Alt del Carme, Sant Francesc, Verge Maria, Miró, Santa Helena o la callejuela Puríssima Sang.

No obstante, algunos vecinos de la zona, a título personal, opinan que haría falta alguna intervención. La irregularidad de los adoquines de la carretera se hace incómoda por muchos conductores. Abdislam, un vecino del área de la plaça de la Sardana pero que lleva los hijos al colegio Teresa Miquel i Pàmies, es de la opinión que tendría que arreglarse. También opina lo mismo Anna Ortega que, además, señala el «peligro» que pueden suponer los adoquines, muchos, en mal estado.

Actualmente, ya no existen especialistas que sepan arreglar los empedrados y, el coste de mantenimiento es muy elevado, por lo que los adoquines se van desgastando por el peso de los vehículos y deforman el suelo. También es incómodo para los vecinos el ruido de los coches y motos circulando por sobre de los empedrados.

La división de opiniones sobre el mantenimiento del paseo Misericòrdia también tiene que ver con el paseo central, cubierto de tierra. Sandra Sierra ha vivido al barrio toda la vida y le gusta la estética del paseo porque «es histórico», pero también reconoce que tiene algunas deficiencias. La tierra de la parte central se levanta cuando hace viento y se le hace incómodo pasear con sus hijos pequeños: «si debe haber tierra, que la haya, pero que pongan más», ya que existen algunos tramos donde se ven las raíces de los plataneros o las tapas de las alcantarillas y se le hace difícil pasear arrastrando el carrito para bebés.

Cabe recordar que, los adoquines de granito llegaron a Reus entre finales del siglo XIX y principios del  XX como símbolo de modernización y sustituyendo a las calles de tierra. Así, no es de extrañar que los vecinos quieran conservar este antiguo signo de prosperidad de la capital del Baix Camp.

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