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División en el territorio por los beneficios de la futura estación de Reus

El sector turístico y agentes económicos ven una oportunidad, pero CEPTA cree que para que la infraestructura sea últil, el aeropuerto de Reus tendría que ser complementario a El Prat

MONTSE PLANA

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Un avión despegando en el Aeropuerto de Reus.  FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

Un avión despegando en el Aeropuerto de Reus. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

El acuerdo alcanzado entre el Gobierno español y la Generalitat de Catalunya para que el Aeropuerto de Reus, y también el de Girona, cuenten con una estación de alta velocidad ferroviaria fue recibida con los brazos abiertos por parte de la clase política del territorio pocas horas después de su anuncio, el pasado 2 de agosto, tras una reunión entre ambos gobiernos en el que el principal acuerdo fue la ampliación el aeródromo de Barcelona. La estación en el aeropuerto de Reus es una histórica reivindicación. Pero, ¿cuáles serían los beneficios para el territorio una vez construida esta infraestructura? Representantes de varios sectores dan su punto de vista sobre esta cuestión.

Josep Maria Arauzo, catedrático de Economía de la Universitat Rovira i Virgili (URV), lo tiene claro: «Dotaría de sentido el Aeropuerto de Reus» porque, como recuerda, «el destino final de los pasajeros de un avión no es el aeródromo», por lo que ve esencial unas buenas conexiones, «lo que haría más atractivo» el Aeropuerto. De esta forma, Arauzo cree que Reus podría ir más allá de su actual estatus: «Ahora mismo es para un público muy reducido, que es la Costa Daurada», recuerda.

Pero el catedrático de Economía de la URV va más allá del flujo de pasajeros del Aeropuerto: «No se trata de sólo pensar en atraer a más turistas, sino de dar servicio a la gente del territorio». Así pues, Arauzo ve en una futura estación al sur del aeropuerto una oportunidad para acercar el territorio a la alta velocidad. «Se vincula esta infraestructura exclusivamente al aeródromo, pero estará al lado de la autovía, la autopista y, en un futuro, se prevé que llegue hasta este punto el Tramcamp. Una infraestructura así daría más opciones a, por ejemplo, gente de la zona que trabaje a Barcelona, o también sería una buena forma de acercar la cultura del territorio a la Ciudad Condal», defiende Josep Maria Arauzo. No obstante, para que todo este flujo se dé, recuerda la importancia de que se pueda llegar fácilmente a la futura estación con buenas conexiones de transporte público y también vehículo privado. «Puede ser una gran oportunidad, pero si la sabemos aprovechar», subraya.

Según Arauzo, una estación al sur del aeropuerto tendría sentido independientemente de la actual estación del Camp de Tarragona, de la que destaca sus «problemas de localización». En cambio, Juan Gallardo, jefe del gabinete de estudios de la Confederació Empresarial de la Província de Tarragona (CEPTA), ve la futura estación de Reus como «redundante». Bajo su punto de vista, sólo tendría sentido si hubiera una apuesta real para que el aeródromo de Reus fuese complementario a Barcelona, «si en vez de ampliar El Prat, Reus se convirtiera en un aeropuerto sur». También añade que tendría que «rehacerse el Plan Director del Aeropuerto (...) que prevé la ampliación hacia el norte», mientras que la estación estaría al sur.

Así pues, con el actual planteamiento de la ampliación de El Prat, Gallardo no ve interés de Aena de apostar por un mayor tráfico en los aeropuertos de Reus y Girona. «Mientras que no haya un replanteamiento aeroportuario, esta estación sería otra obra faraónica en medio de la nada», opina. Para el jefe del gabinete de estudios de CEPTA, para que cambie el paradigma sería necesario crear competencia con nuevos operadores aeroportuarios. «Tendría que suceder como en el Reino Unido, donde se cuestionó el monopolio de BAA y consiguieron romperlo».

Mientras esto no suceda, Juan Gallardo ve la futura estación «injustificada» y se pregunta: «¿Por qué no aprovechamos lo que ya tenemos a día de hoy? Hace años que reclamamos que la autovía llegue hasta la estación del AVE del Camp de Tarragona. Potenciemos lo que ya tenemos», exclama. Además, Gallardo se muestra «escéptico» de que la estación se acabe construyendo y lo ve como «sólo una promesa»: «No hay dinero. Hay deuda pública y déficit fiscal, y si presentan el proyecto a Europa no se podrá justificar porque en pocos kilómetros hay la estación del Camp de Tarragona», subraya. También recuerda que este proyecto ya arrastra un fiasco. Y es que cabe recordar que en 2009 se llegaron a adjudicar las obras de construcción de la estación por 54,7 millones de euros a Ferrovial Agroman e incluso se iniciaron movimientos de tierra, hasta que en 2010 los trabajos quedaron paralizados por falta de presupuesto.

En esta ocasión, todavía se desconoce si el proyecto inicial de la conocida como ‘estación central’ sería aprovechable o sería necesario dibujar otro desde cero. También se desconoce si la conexión con Barcelona sería a través de Sants o la futura estación de la Sagrera. Una serie de incógnitas todavía a desvelar.

Nuevas oportunidades

Otro punto de vista tiene la Cambra de Comerç de Reus, ente que siempre ha visto con muy buenos ojos la estación. Por un lado, el ente cameral defiende la futura infraestructura como una mejora de la competitividad del aeropuerto, lo que podría tener un efecto llamada entre compañías aéreas que buscan en sus destinos buenas conexiones. Por otro lado, la Cambra de Comerç de Reus también ha subrayado, en varias ocasiones, que esta estación de alta velocidad permitiría mejorar la conectividad del territorio. En esta línea se expresaba también, días atrás, la presidenta de la Diputació de Tarragona, Noemí Llauradó: «Somos la segunda área metropolitana del país y tenemos que tener infraestructuras que respondan a nuestras necesidades y potencial».

A nivel turístico, el portavoz de la Federació Empresarial d’Hostaleria i Turisme de la Provincia de Tarragona (FEHT), Xavier Guardià, defiende que «necesitamos facilidades en cuestión de movilidad», por lo que ve la infraestructura como una oportunidad para que el flujo del Aeropuerto de Reus crezca, además de una puerta hacia nuevos mercados. «Parte de los viajeros irían a Barcelona, pero potenciar el aeródromo atraería también más turistas al territorio», dice Guardià, que recuerda: «El mercado con el País Vasco se abrió cuando la autopista fue una realidad». El portavoz de la FEHT lamenta que el aeropuerto «carezca de vida constante». Defiende la desestacionalización y ve en la futura estación una oportunidad para conseguirlo.

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