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Dos décadas al servicio de la investigación y prevención del cáncer

Hospital Sant Joan. El Servicio de Epidemiología y Prevención del Cáncer elabora el Registro de Cáncer de Tarragona y coordina los programas de detección precoz 

Sílvia Fornós

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Imagen de Jaume Galceran en su despacho en el Hospital Sant Joan de Reus. FOTO: Fabián Acidres

Imagen de Jaume Galceran en su despacho en el Hospital Sant Joan de Reus. FOTO: Fabián Acidres

«Nuestro objetivo es aportar el máximo conocimiento sobre la situación del cáncer en la demarcación de Tarragona y participar en la prevención y el diagnóstico precoz de esta enfermedad». Esta es la razón de ser del Servicio de Epidemiología y Prevención del Cáncer (SEPC) del Hospital Universitari Sant Joan de Reus –creado en noviembre de 2019 para asumir las funciones que hasta ese momento había realizado la Fundación para la Investigación y la Prevención del Cáncer (FUNCA) desde su creación en el año 2001. 
El conocimiento es la base sobre la que se sustenta el trabajo del servicio que pasa por elaborar el Registro de Cáncer de Tarragona, coordinar los programas de detección precoz de cáncer de mama y de colon y recto en la demarcación y promover la investigación epidemiológica en diferentes campos. El doctor Jaume Galceran, director del SEPC, explica que «somos un servicio que abarca las regiones sanitarias del Camp de Tarragona y las Terres de l’Ebre y cuyos objetivos, entre otros, son producir todas las estadísticas de cáncer de la provincia –es decir, la incidencia, la mortalidad, la supervivencia y la prevalencia–, y analizar la evolución de la enfermedad en el tiempo para poder pronosticar su evolución futura». 

«Los datos permiten conocer la magnitud de la enfermedad y determinar los recursos sanitarios necesarios»
Jaume Galceran
Director del SEPC

Sobre la importancia de trabajar con estos datos, el especialista resalta que «permiten conocer la magnitud de la enfermedad y, por lo tanto, determinar los recursos sanitarios necesarios», mientras que a la comunidad médica le abren la puerta a «identificar cuáles son los factores de riesgo más importantes, como por ejemplo el tabaco y el alcohol, y le indican hacia dónde dirigir las campañas de prevención». En cuanto a la recopilación de los datos, las principales fuentes de información, enumera Jaume Galceran, son «los centros donde se diagnostican y/o tratan a los pacientes, como hospitales, clínicas y laboratorios de anatomía patológica de la provincia, además de equipamientos hospitalarios de Barcelona, ya que las estadísticas deben reflejar la cifra de personas enfermas residentes en la provincia, al margen de donde hayan sido diagnosticadas o de donde reciban el tratamiento». Asimismo, los datos también se amplían con los obtenidos del Registro de Mortalidad de Catalunya, y que permiten evaluar la mortalidad y la supervivencia, que es el tiempo entre el diagnóstico y la defunción. Actualmente, la incidencia del cáncer en la demarcación es superior a 4.500 nuevos casos cada año, una cifra que «no contabiliza los más de 2.000 casos de cáncer de piel no melanoma que, aunque es el más frecuente, tiene un pronóstico muy bueno».

Indicadores y diagnóstico
En esta misma línea, los datos que maneja el Servicio de Epidemiología y Prevención del Cáncer del Hospital Universitari Sant Joan de Reus, sobre la base de los indicadores de incidencia, supervivencia y mortalidad, también son útiles «para evaluar el impacto positivo que tienen los programas de detección precoz», señala Jaume Galceran. «Lo preferible es disminuir la incidencia porque es la manera de evitar la enfermedad y el posterior tratamiento, por ejemplo a través de un estilo de vida saludable», destaca el director del SEPC, quien añade que «esto no siempre es posible, ya que hay cánceres que no se pueden evitar». Entonces, hay que fomentar el «diagnóstico precoz lo que conlleva detectar la enfermedad en estadios iniciales, realizar tratamientos menos agresivos, y mejorar el pronóstico con el correspondiente aumento de la supervivencia y disminución de la mortalidad». Por esta razón, los programas de detección precoz como el de cáncer de mama y de colon y recto son una herramienta imprescindible. «Su principio fundamental es diagnosticar el cáncer en los estadios más precoces porque de este modo el tratamiento es menos agresivo y más simple y las posibilidades de curación son más elevadas», resalta Jaume Galceran. Él mismo destaca que «en el caso del cáncer de mama, dos de cada tres mujeres aceptan la invitación para participar en el programa de detección precoz». 

La incidencia del cáncer en la demarcación es superior a 4.500 nuevos casos cada año, una cifra que no contabiliza los más de 2.000 casos de cáncer de piel no melanoma.

Hoy en día, la radiografía del cáncer en la demarcación refleja que en hombres los más frecuentes son los de próstata, colon y recto, pulmón y vejiga urinaria, mientras que en mujeres el primero, con mucha diferencia, es el cáncer de mama, seguido por los de colon y recto, pulmón y cuello uterino. «En el conjunto de la población, sin tener en cuenta el género, el cáncer más frecuente es el de colon y recto», detalla el especialista. En cuanto a la supervivencia, las tasas varían en función de la tipología de cáncer. Así, «el cáncer de páncreas tiene una supervivencia inferior al 10% a los 5 años, mientras que en el de mama estamos por encima del 90%».
Sobre si en un futuro, los programas de detección precoz se extenderán a otros cánceres, el director de SEPC explica que «los programas se aplican en aquellos tipos para los cuales hay un test diagnóstico fiable, aceptable y que el diagnóstico, de confirmarse, sea lo suficientemente precoz para mejorar el pronóstico de la enfermedad». En cuanto a que debe ser un test aceptable, Galceran afirma que «esto significa que la población debe aceptar su realización y que sea válido en el sentido que detecte la mayor parte de los casos (sensibilidad), y descarte la enfermedad cuando no la hay (especificidad)».

Investigación
En estas dos décadas, el equipo del Servicio de Epidemiología y Prevención del Cáncer del Hospital Universitari Sant Joan de Reus ha estado y sigue trabajando al servicio de la investigación. «Actualmente, una parte de nuestra investigación está dedicada al Mapa del Cáncer de la provincia de Tarragona, cuyos resultados ya nos indican, por ejemplo, que la enfermedad tiene una mayor incidencia en las zonas urbanas respecto a las rurales, lo que es un patrón conocido», explica Jaume Galceran. En esta misma línea, el SEPC también ha empezado a trabajar en el análisis de las desigualdades socioeconómicas en lo que se refiere a la enfermedad. Al respecto, dice el especialista, «se trata de saber qué impacto tienen en la enfermedad las desigualdades económicas y, basándose en ello, conocer las posibles acciones preventivas desde distintos enfoques, como el social, el sanitario o incluso el urbanístico».

«Disminuir la incidencia del cáncer es la manera de evitar la enfermedad y el posterior tratamiento»
Jaume Galceran
Director del SEPC

Cáncer y Covid-19
Como consecuencia de la pandemia, el servicio también tiene encima de la mesa un proyecto para investigar el impacto de la Covid-19 en el cáncer. «El impacto real todavía no lo conocemos. Sabemos que en las primeras olas de la pandemia los diagnósticos de cáncer disminuyeron, ya que la pandemia afectó al funcionamiento normal de muchos servicios y, durante unos meses, se suspendieron los programas de detección precoz de cáncer de mama y de cáncer de colon y recto», apunta Jaume Galceran. Una de las consecuencias es que un porcentaje de los futuros diagnósticos será de «cánceres en estadios más avanzados, con peor pronóstico y de peor supervivencia, lo que a su vez supondrá tratamientos más invasivos y agresivos para combatir la enfermedad. Todo ello descompensará las tasas de supervivencia y podría incrementar las tasas de mortalidad, aunque todavía no sabemos en qué magnitud ni cuáles serán las consecuencias». En cualquier caso, el director del SEPC resalta la necesidad de investigar con la finalidad de aumentar el conocimiento para poder afrontar mejor las situaciones complejas que puedan aparecer en el futuro. Por último, recuerda que «sin investigación no habrá mejora en el conocimiento de la enfermedad, ya que la investigación es la base para poder progresar y mejorar».

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