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El Centre Social del Roser de Reus empezará a dar servicio este mismo año

Tendrá capacidad para 50 comensales en el comedor social y para alojar a 16 personas en situación de emergencia 

J.SALVAT

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Actual aspecto de la remodelación de la antigua prisión de Reus que será, ahora, el Centre Social del Roser. FOTO: alba mariné

Actual aspecto de la remodelación de la antigua prisión de Reus que será, ahora, el Centre Social del Roser. FOTO: alba mariné

Este año Reus tendrá, finalmente, un centro de titularidad municipal para hospedar a personas en situación de emergencia social. Un equipamiento que podrá albergar hasta 16 personas sin techo y que, según la concejal de Benestar Social, Montserrat Vilella, podría habilitarse para acoger un número más elevado actuando «como centro disponible para situaciones extremas, como olas de frío». Se trata del Centro Social el Roser, la antigua prisión de Reus, ubicada en la carretera de Montblanc. 

Este es un proyecto que el gobierno local persigue desde el febrero de 2018, cuando fue presentado en sociedad, y que según cálculos municipales culminara las obras a finales de esta primavera (ya hay más del 50% ejecutado) «y empezará a operar antes de que acabe el año». Habrán pasado pues, más de tres años para impulsar un servicio «que faltaba en la ciudad y que dará garantías y flexibilidad para dar respuestas a más situaciones», señala Vilella.  
La necesidad de tener un equipamiento como este se vio subrayada por la pandemia del Covid, que volvió a mostar la importancia de invertir en políticas y recursos sociales con dos ejemplos claros: el mes de abril del año pasado se incrementó en un 70% la demanda de ayudas en alimentos y, durante el primer confinamiento, hubo 71 sintecho que fueron atendidos de urgencia. Este centro, admite Vilella «hubiera sido muy útil durante la pandemia, pero se trata de una obra voluminosa y de rehabilitación muy cuidada».  En ese aspecto, el consistorio quiere que el Centro Social del Roser sea un «centro neurálgico de urgencia», que también incluirá el comedor social, una despensa solidaria y un punto de gestión y distribución de la red de alimentos. 

La Covid-19 subrayó la necesidad de construir un equipamiento social de carácter municipal 

En este caso, los sin techo se hospedaron en la Pensión Fonda Suiza, de la calle Ample, un recurso que costó 60.000€ a las arcas municipales y que, aún con el nuevo equipamiento, se seguirá utilizando: «El Centre Social del Roser será un recurso más. La idea es utilizar mucho menos la pensión ya que dieciséis camas da por hacer muchos alojamientos». En ese aspecto, Vilella concretó que la acogida se trata de un servicio temporal de pocos días «o dos meses a muy estirar para ganar tiempo para buscar una opción duradera».

El equipamiento municipal dispondrá también de una sala de comedor social -servicio que actualmente gestiona Cáritas- con una capacidad para acoger 50 comensales a la vez y que estará abierto al uso de cualquier ciudadano. «No queremos un comedor multitudinario», aclara la concejal de Benestar Social, quien explica que, en aspecto de servicio de atención alimentaria, el servicio de menú por fiambrera es el que más ha incrementado: «será un espacio donde se cocinará y distribuirá toda la comida». 

Además, considera que el equipamiento ayudará a la normalización de los usuarios en dos aspectos: «por un lado, el comedor social está abierto al uso de todo el mundo. Esto sirve también para integrarlo en el barrio y para que sea un espacio donde los vecinos puedan venir a hacer el café». Por el otro, el hecho de centralizar toda la gestión en un mismo sitio -habiendo también la despensa solidaria-  considera que ahorra la popularmente conocida como «cola de la vergüenza» y hará que todo el mundo que lo necesite acceda a este recurso.

Una inversión de 2 millones

El Centre Social del Roser también es uno de los proyectos más importantes de los últimos años económicamente hablando. Este suma dos millones de inversión entre la redacción del proyecto básico y ejecutivo, que costó de 90.0254,53 € (adjudicado a la UTE formada por Josep Ferrando, David Recio y Xavier Gallego); las obras en el edificio, por 1.859.000 euros (a Vesta Rehabilitación SL) –que tuvieron que ampliar la partida, tras quedar desierto el primer concurso porque, según la concejal, el comedor debería construirse de nuevo- y los 110.000 euros contemplados en las inversiones de 2021 que se destinarán a la adquisición de material para el equipamiento. 
 

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