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El Hospital de Reus tiene una media de tres donantes de órganos al año

A inicios de diciembre realizó la primera extracción de órganos de su historia tras una parada cardiorrespiratoria

Salvat Jordina

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El equipo médico que trabajó en la extracción de órganos de un paciente en parada en asistolia, formada por equipos de los hospitales Sant Joan, el Clínic, Bellvitge y Vall d’Hebron. FOTO: CEDIDA

El equipo médico que trabajó en la extracción de órganos de un paciente en parada en asistolia, formada por equipos de los hospitales Sant Joan, el Clínic, Bellvitge y Vall d’Hebron. FOTO: CEDIDA

El pasado 3 de diciembre conocíamos que el Hospital Universitari Sant Joan de Reus había gestionado la primera donación de órganos y tejidos en asistolia controlada –parada cardíaca irreversible. El hito tenía doble mérito: por un lado, ejecutarlo en medio de la extrema situación sanitaria que ha provocado la segunda ola del coronavirus y que presiona día a día los centros hospitalarios; por el otro, pasar al club selecto de los 16 hospitales catalanes que ya han hecho este tipo de extracción, número que se realza teniendo en cuenta que este tipo de donaciones comenzaron a hacerse en España en 2009.

Hay, sin embargo, otro dato que puede hacer comprensible la importancia de esta noticia: según la Organització Catalana de Transplantament (OCATT), el Hospital Sant Joan de Reus tiene una media de dos a tres donaciones de órganos anuales. Una cifra que, según la institución, «es relativamente pequeña» y que es muy similar al Hospital Verge de la Cinta de Tortosa.

Por todo ello, la doctora Imma Vallverdú, coordinadora de trasplantes y jefe de la UCI en el centro hospitalario de la capital del Baix Camp, destaca la importancia de esta primera extracción en asistolia controlada y admite que lograr esta intervención era un objetivo del centro: «Estamos muy contentos, llevábamos tiempo trabajando en el protocolo, con el comité de ética y haciendo sesiones, solo faltaba que se presentara la oportunidad», y añade que lo más importante es que «es una forma de aumentar los donantes». A su vez, destaca la labor realizada por el equipo en «plena presión asistencial por el coronavirus con las camas UCI llenas».

Según apunta Vallverdú, la extracción de órganos en un paciente en asistolia tiene una importancia capital ante la bajada de extracción tras muerte encefálica, más habitual: «Dadas las mejoras de tratamiento a pacientes con patologías cerebrales graves, así como la disminución de incidentes, se habían reducido mucho el número de órganos donados en estas situaciones, por eso la ejecución del nuevo sistema supuso un incremento muy beneficioso». Consecuentemente, anima a entender la donación como «una forma fundamental del cuidado del paciente en su muerte».

La doctora explica que, a día de hoy, cuando el equipo médico plantea la donación de órganos y tejidos, «normalmente, si el paciente lo ha manifestado, se aceptan», pero añade que aún hay entre un 15% y 20% de negativas por parte de la familia. Por ello explica que se debe entender como «un derecho de la persona. Además se ha demostrado en muchos estudios que es un consuelo y ayuda a la familia a superar el proceso de duelo».

Coordinación de cinco centros

Para la extracción se movilizaron equipos de los hospitales Clínic, Bellvitge y Vall d’Hebron, además del personal del Banc de Sang i Teixits. El Hospital de Reus no hace trasplantes ya que estos se realizan en los grandes hospitales de Catalunya y se contó con la experiencia de los centros experimentados, haciendo un trabajo de forma coordinada con el del Sant Joan y el OCATT. Una vez se prevé la parada cardíaca controlada, los equipos se movilizan.

La doctora Vallverdú explica la principal diferencia entre las extracciones tras muerte encefálica y en asistolia: «En el primer caso, cuando se paran de forma irreversible las funciones cerebrales y el sistema nervioso deja de funcionar, el corazón sigue latiendo y los órganos están en circulación… Este sistema te permite más margen de maniobra y tomar decisiones con tranquilidad; en cambio, en el segundo hay más prisa, porque el corazón deja de funcionar y entra en juego la importancia de una buena coordinación».

El año pasado, Catalunya registró el récord histórico de donantes en asistólica, con 377, cifra que este año se verá reducida por la parada que provocó la pandemia de la Covid-19.

Lista de espera de 90 personas

Actualmente, el Camp de Tarragona tiene 87 persona en la lista de espera de un trasplante de órganos. Así lo indica la OCATT, que especifica que 81 son de órganos renales, dos de hígado, dos de corazón, uno de pulmón y uno de páncreas. Aunque en los hospitales de la región sanitaria de Tarragona no se hagan los trasplantes, hasta finales de noviembre en la demarcación ha habido un total de 16 donaciones de órganos de cadáveres válidos para la extracción. La cifra se aleja de los 22 que hubo en 2017, una tendencia en la que ha tenido que ver la pandemia de la Covid-19.

Des del 13 de marzo hasta mayo, a nivel autonómico, la actividad bajó en picado ya que tan solo se hacían trasplantes urgentes en pediátrico y programas especiales. Sin embargo, desde la OCATT calculan que se cerrará el año muy cerca de los 1.000 donantes, una cifra que consideran muy buena dadas las circunstancias. «Si comparamos con hace cinco o diez años se ve un claro cambio de tendencia, ya que muchas veces las propias familias avisan que la persona fallecida quiere ser donante», celebran desde la OCATT.

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