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El IBI en Reus pasará de caro a carísimo

Munta i Baixa. Sólo en Tarragona pagaban tanto o más. La comparativa con las ciudades del entorno y del país no justifica el subidón del 9,75%

JOSEP CRUSET

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Imagen del pleno del ayuntamiento de Reus del pasado 25 de octubre, que aprobó las ordenanzas fiscales y el presupuesto municipal para 2020. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

Imagen del pleno del ayuntamiento de Reus del pasado 25 de octubre, que aprobó las ordenanzas fiscales y el presupuesto municipal para 2020. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

Una de las ciencias más inexactas que existen es intentar comparar la presión fiscal que sufren los ciudadanos de un país con los de otro, de una comunidad autónoma con otra, de una ciudad con otra... Las variables son muchas, los datos son complejos y los intereses políticos por aderezarlos, enormes.

Metida en el debate político, la presión fiscal comparada es un argumento de primer orden, aunque tan jugoso como movedizo. En Reus ha sido una de las razones aducidas por el equipo de gobierno municipal para justificar la fuerte subida de impuestos en 2020. Según el argumentario esgrimido por la concejal de Hacienda, Mariluz Caballero, tras ocho años de congelación de tasas e impuestos la presión fiscal que soportan los reusenses es insuficiente, tanto en relación con las ciudades de su entorno como con las catalanas de su tamaño

Para corregirlo, el grueso de tributos municipales subirán una media del 9,75% el año que viene. Que la concejal Caballero haya estado más sola que la una en la explicación y defensa de la medida refleja bien a las claras el engorro político que representa para los propios partidos responsables de su aprobación.

La citada subida se aplicará a las tasas de recogida de basuras, agua, vados y sepulturas y a los impuestos de bienes inmuebles (IBI) y plusvalía. Es precisamente el IBI, por su alcance e importe, una buena piedra de toque para hacer comparaciones tributarias con otras ciudades.

En Reus (103.000 habitantes), el gravamen del tipo general del IBI para inmuebles urbanos es hoy del 0,9545% sobre la base imponible –es decir, el valor catastral– y del 0,90% para los bienes rústicos. El tipo diferenciado para bienes de uso comercial, industrial, oficinas, ocio, turismo y solares se sitúa en el 0,9727%, mientras que para los inmuebles de características especiales es el 1,3%. Sobre estos niveles se van a aplicar los incrementos del año que viene.

Un entorno menos gravoso

¿Y qué sucede en nuestro entorno? La comparación más equiparable es con Tarragona (132.000 habitantes) y.... oh, sorpresa. El gravamen para bienes urbanos residenciales es del 0,953%, ligerísimamente más bajo que en Reus. Por contra, es bastante más caro el gravamen diferenciado para usos comerciales, industriales, turismo, ocio, hostelería y solares (1,2%). Ambas ciudades coinciden en aplicar el tipo máximo (1,3%) a los de características especiales.

Si nos fijamos en Cambrils (33.000 habitantes), los tipos son significativamente más bajos que en Reus, tanto para inmuebles urbanos (0,84), como para rústicos (0,59). Y aún es más favorable el IBI urbano que se paga en Salou (0,706) y Vila-seca (0,763). Incluso en Valls (0,931).

Para encontrar ciudades con tipos de IBI urbano superiores al que hasta hoy soportan los reusenses hay que llegar hasta El Vendrell (1,11), Tortosa (0,986) o Calafell (0,981).

En Catalunya, la ciudad más equiparable con Reus es Girona (100.000 habitantes), tanto por población como por el valor catastral medio de sus inmuebles. Allí, el gravamen del IBI es único: 0,907% para todos los bienes, con lo que los contribuyentes reusenses tampoco salen favorecidos de la comparación. Y menos aún con las otras ciudades catalanas más asimilables en dimensión, como Mataró (0,52), Santa Coloma de Gramenet (0,679), Sant Cugat (0,513) y Cornellà (0,59).

Atendiendo a toda esta comparativa, a la que hay que añadir el subidón anunciado, la conclusión es que el IBI en Reus pasará de caro a carísimo.

Cabe recordar, por otra parte, que las ordenanzas fiscales de cada municipio incluyen tipos diferenciados en función del uso de los inmuebles, que se aplican a partir de determinadas valoraciones catastrales. Otro factor son las distintas bonificaciones que establece cada ayuntamiento, todo lo cual condiciona la recaudación final y complica las comparativas exactas entre ciudades.

Así las cosas, un dato a tener en cuenta lo aporta el Idescat, que recoge las cuotas íntegras medias por recibo del IBI urbano. En 2018, el ayuntamiento de Reus giró por este concepto 88.725 recibos y los contribuyentes pagaron 391,60 euros de media. En Tarragona, el ayuntamiento giró 96.133 recibos por un importe medio de 547 euros, mientras en Cambrils fueron 49.419 recibos a 346,9 euros. En Girona se pagaron 409,4 euros de media.

Estas diferencias se explican porque el valor catastral de los inmuebles urbanos –y, por tanto, la base imponible del impuesto– es más alto en Tarragona, con 57.396 euros de media, muy por encima de los 45.137 euros de Girona, 43.613 de Reus y 41.294 de Cambrils, según el Idescat.

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