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'El Lego vivió una época de crisis pero se reinventó y ahora hay un boom'

firaReus acoge este fin de semana la sexta edición de Catbrick, el encuentro anual de los aficionados al mundo Lego

Mònica Just

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Los más pequeños participan en talleres donde pueden realizar construcciones libremente. Foto: Alfredo González

Los más pequeños participan en talleres donde pueden realizar construcciones libremente. Foto: Alfredo González

El mundo Lego está de moda. Entre el público infantil, y también entre el adulto. Monumentos como la Torre Eiffel o el Big Ben, recreaciones de grandes ciudades o escenas de Star Wars son algunas de las construcciones que pueden verse este fin de semana en firaReus, que acoge la sexta edición de la feria Catbrick. Se trata de un encuentro anual de los aficionados del Lego, que va itinerando por distintas ciudades del país. Los grandes dioramas que lucen este fin de semana en firaReus son maquetas cedidas por aficionados. Son una treintena, y cada uno hace sus propias aportaciones para mostrar los dioramas a los visitantes. Algunos están creados con piezas originales, pero las variaciones y las creaciones de cada uno se dejan ver en cada rincón de la exposición.

Juan Martínez es miembro de la junta de la asociación Hispalug, la entidad organizadora del certamen. Confiesa que en su caso se ‘reenganchó’ al Lego por ser aficionado de Star Wars. «La gente trae modelos hechos en casa y los expone aquí. Hay distintas zonas. La City, la de Star Wars, la de Friends, la Tecnhic y otras modalidades», explica Martínez. Lo suyo es ir realizando variaciones. Reinventar. Innovar.

Martínez recuerda que Lego nació como un juguete de madera alrededor de la segunda Guerra Mundial. Luego pasó a ser de plástico. Pero que hace casi dos décadas, vivió una gran crisis. «Incluso estuvo a punto de desaparecer. Pero se supo promocionar. Se reinventó. Empezó a coger licencias –como la de Star Wars o las de los superhéroes– y ahora está viviendo un verdadero boom», señala. Su vinculación con el mundo de la programación y la robótica también está en auge.

Buscar a Wally

Los niños aprovechan el evento para realizar distintas actividades. Hay una mesa de construcción donde pueden montar y desmontar con total libertad. Hacer sus propias creaciones. Experimentar. Y compartir juego con otros pequeños constructores. Mientras, numerosos niños corren por el espacio ferial buscando a Wally. Es una de las actividades que plantea la feria Catbrick. Buscar el pequeño muñeco vestido con las características rayas blancas y rojas.

Al margen de la exposición y la mesa de construcción, también hay un espacio en firaReus más enmarcado en el ámbito educativo. En este caso, de la mano de la empresa Dynamind, especialista en robótica educativa, integrada por maestros, ingenieros y pedagogos. Generan material didáctico para extraescolares o formación para profesorado, entre otras iniciativas, y están a punto de lanzar libros de robótica educativa. En Catbrick, ofrecen distintas actividades. El sábado han realizado un concurso para niños de entre seis y doce años, con la temática de Sant Jordi. Cada uno tenía que traerse su propia construcción vinculada a la Diada, según explicaron Ricardo Bonache y Jordi Rincón, cofundadores de Dynamind, en el momento de la deliberación. Por la tarde continuaron con talleres de robótica. Y este domingo seguirán, con acciones dirigidas a acercar la ciencia y la tecnología a los más pequeños.

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