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El Patronat Foc Nou de Reus ve «complicado» hacer los Retaules Vivents a falta de sede social

Al no disponer de un lugar no pueden ensayar, guardar vestuario y cambiarse durante las representaciones

C. Valls

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Montserrat Mor (arriba, a la izquierda) con el resto de miembros de la junta del Patronat Foc Nou, el año pasado. FOTO: A. González

Montserrat Mor (arriba, a la izquierda) con el resto de miembros de la junta del Patronat Foc Nou, el año pasado. FOTO: A. González

La Associació Cultural Patronat Foc Nou de Reus, surgida en 1989, rejuveneció totalmente su junta el año pasado. Montserrat Mor, al frente de la entidad, anuncia que cuando renovaron sus miembros había muchas ideas y proyectos, pero en la actualidad la situación es muy diferente. «Antes de la Covid nos planteamos un cambio, organizar actividades para ganar visibilidad en diferentes actos, como la Diada de Sant Jordi: queríamos dinamizar la parada que ya teníamos y hacerla más visible a la ciudadanía», recuerda.

En este momento, aun así, el agravante es que no tiene sede. «La de antes estaba alquilada y ahora ya no contamos con ella. Con la pandemia, además, niños no tenemos, como es natural. Los Retaules Vivents, que es la actividad por la que se nos conoce, ya sufrió los efectos de las restricciones el año pasado, ya que tuvo que hacerse de forma estática y reducida». 

Las expectativas de la agrupación son «inciertas». «Intentamos mantener la esperanza, pero sin sede donde ensayar, no sabemos si podremos preparar unos retablos para este año, es complicado», reconoce. 
Otro de los frentes de trabajo era fomentar la relación entre los más pequeños de la entidad. «Queríamos hacer actividades para ellos, para mantener viva la entidad durante el año; así, ellos, se seguían viendo. Se nos ourrió montar un cine, pero todo ha quedado pausado», insiste. Antes de la Covid y para que los niños pudieran participar en los Retaules Vivents, desde «la entidad enviábamos una carta, un correo o un WhatsApp, informando en qué días se podía hacer inscripción». Este año, al no tener local, los niños no se pueden inscribir, «ni ensayar, tener el vestuario o cambiarse durante los días de actuación», dice.

En 2020, de hecho, ensayaron en la iglesia de Sant Josep Obrero y en La Palma, pero «porque eran solo seis y una edición especial». «Normalmente, son 60 y hace falta que se cambien de ropa todos a la vez», recuerda. Sin sede social, pues, el material relacionado con los Retaules se ha tenido que repartir entre  los miembros de la entidad que han podido encontrar lugar para almacenarlo. «Es difícil pensar en un escenario en que los Retaules se lleven a cabo. Queremos buscar colaboradores o patrocinadores para que nos ayuden, aunque todavía no hemos dado el paso», manifiesta.

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