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El Sant Joan prueba con éxito la radioterapia del cáncer en pacientes Covid

Un tratamiento pionero en Reus, con dosis bajas de radiación, permite mejorar y salvar vidas de enfermos muy mayores y graves que no pueden ir a la UCI. Ya están los primeros resultados

Raúl Cosano

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Un paciente de Covid-19, tratándose en el Hospital de Reus con radioterapia.  FOTO: DT

Un paciente de Covid-19, tratándose en el Hospital de Reus con radioterapia. FOTO: DT

Radioterapia contra el cáncer a muy bajo nivel para reducir los efectos de la Covid-19 en pacientes muy mayores y graves que acaban mejorando hasta superar la enfermedad respiratoria. Este tratamiento pionero en el Hospital Sant Joan de Reus acaba de arrojar los primeros resultados científicos. «Estamos satisfechos porque hemos visto una mejora grande en los pacientes», reconoce la doctora Meritxell Arenas, responsable del servicio de oncología radioterápica en el Sant Joan y profesora en la URV.

El empleo de esta técnica «parece ser seguro y posible para los pacientes con neumonía por Covid-19, los resultados son alentadores», reza el estudio, recientemente publicado en revistas con unas conclusiones preliminares. Este método se emplea de manera experimental desde el inicio de la pandemia, permitiendo una mejora clara de enfermos de edad muy avanzada, críticos, pero que no son candidatos a la UCI generalmente por sus pluripatologías previas. «La radioterapia a dosis altas, que utilizamos para el cáncer, tiene una acción inflamatoria que condiciona los efectos secundarios agudos de los pacientes, como inflamaciones. En cambio, a dosis bajas el efecto es completamente opuesto, es antiinflamatorio», cuenta Arenas.

«Una situación desconocida»

Diversos trabajos y autores ya sabían de los beneficios que podía haber en algunas enfermedades inflamatorias y la Covid-19 era precisamente una de ellas. «Hay una reacción inflamatoria en cascada», cuenta Arenas, en alusión a la llamada tormenta de citoquinas, una respuesta inmunitaria del propio cuerpo al SARS-CoV-2 que en muchos casos acaba siendo letal. «Diseñamos el protocolo, se pasó por el comité de ética del Institut Pere Virgili y empezamos a tratar a pacientes del centro sociosanitario», cuenta la doctora. Ahí entraba la labor de profesionales como el doctor Gabriel de Febrer, director del servicio de geriatría y curas paliativas del Sant Joan. «Nos encontrábamos con una situación desconocida, una nueva enfermedad y una limitación importante a la hora de hacer tratamiento. Aplicábamos las medicinas que se nos marcaba, según se iba investigando, como antibióticos, pero en este tipo de pacientes tan mayores estábamos limitados a la hora de intervenciones como la intubación o la ventilación mecánica», relata Gabriel de Febrer.

Al tratarse de una opción terapéutica con base científica pero experimental hubo que recabar el consentimiento de pacientes y familiares. «La aceptación fue muy buena, de disposición, también porque estaban en una situación límite, sin muchas alternativas», reconoce el responsable del sociosanitario reusense. «Todos los pacientes recibieron una dosis pulmonar única de 0,5 Gy», expone el informe científico. Hay que tener en cuenta que la radiación habitual en un tratamiento contra el cáncer es muy superior a ese rango y ronda los 50 Gy.

Médicos especialistas y técnicos de radioterapia se pusieron manos a la obra: a última hora del día, cuando acababan las sesiones contra los tumores, las personas con Covid-19 que cumplían los requisitos pasaban por el acelerador para recibir la radiación. «Vimos pronto que la respuesta era buena en los pacientes mayores con neumonía bilateral. Mejoraban los parámetros respiratorios y la enfermedad se volvía menos grave. Tampoco detectamos efectos secundarios», cuenta Meritxell Arenas. «Pacientes graves, en situación de insuficiencia respiratoria, sufrían un cambio clínico con solo una sesión y con poca molestia. En cuestión de dos o tres días, notábamos que el estado cambiaba, explica Gabriel de Febrer.

«Los resultados han sido positivos en personas graves con neumonía», cuenta el doctor David Parada, profesor en la URV y también investigador enfrascado en el análisis del SARS-CoV-2, en concreto en cómo el desplazamiento del virus en la sangre hacia otros órganos determina un peor pronóstico y una mayor mortalidad.

Los datos de la radioterapia corroboran el éxito. Hasta el 30 de marzo de 2021, se trataron en el Sant Joan 54 pacientes, todos muy vulnerables. De ellos, 32 se recuperaron. Fallecieron 20, 16 de los cuales por coronavirus y cuatro por otras causas. En los que sobrevivieron se constató mejora clínica y radiológica, además de progreso claro en biomarcadores inflamatorios e inmunes.

«Sin riesgo para los órganos»

Parte de esa investigación médica ya se ha reflejado en publicaciones científicas, que han validado los hallazgos pero también la seguridad de todo el proceso: «Las dosis de radiación para la neumonía Covid-19 son muy bajas (<1% de las dosis utilizadas para la radioterapia del cáncer), no superan las dosis de tolerancia para órganos críticos (corazón, tiroides, estómago o riñones) ni aumentan el riesgo de desarrollo de cánceres secundarios».

La técnica se ha seguido utilizando, mientras quedan pendientes más publicaciones para arrojar luz y concreción. «Tenemos que ver, por ejemplo, qué efectos hay a nivel sanguíneo, si el descenso de la carga viral puede ser debido a los efectos de la radioterapia y, básicamente, saber los mecanismos que intervienen desde el punto de vista molecular», cuenta la doctora Arenas sobre los próximos pasos de un proyecto que ya es un soplo de esperanza en la lucha contra la pandemia de aquellos perfiles más frágiles. El informe científico sostiene que la radiación baja dosis es «una alternativa que vale la pena explorar antes de que la cascada inflamatoria, que es en gran parte responsable de los síntomas de Covid-19, esté completamente establecida», es decir, antes de un agravamiento que sería imposible revertir luego.

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