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El arrabal Santa Anna de Reus será peatonal de lunes a sábado

Después de una prueba piloto basada en la dinamización comercial, el consistorio limita  el acceso a de vehículos de forma definitiva defendiendo un modelo de ciudad «cero emisiones» 

Salvat Jordina

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Un cartel en el Raval Santa Anna donde se anunciaba la prueba piloto como zona de viandantes hasta el pasado sábado. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

Un cartel en el Raval Santa Anna donde se anunciaba la prueba piloto como zona de viandantes hasta el pasado sábado. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

A partir de este viernes día 13 de marzo, el Raval Santa Anna pasará a ser peatonal de lunes a sábados entre las once de la mañana y las nueve de la noche –además de los domingos comerciales. Después de aplicar una prueba piloto en la que se restringió el paso a vehículos los viernes y fines de semana entre el 29 de noviembre y el 29 de febrero, el Ayuntamiento de Reus ha decidido ampliar el período de prueba tres meses más, hasta tener listo el redactado del proyecto ejecutivo con el que se peatonalizará la zona de forma definitiva.  

El gobierno municipal justifica esta transformación del arrabal Santa Anna como el primer paso hacia una ciudad «cero emisiones; más coherente con la movilidad, más sostenible y segura», en palabras de la concejal de Urbanisme i Mobilitat, Marina Berasategui. Y es que según el Govern de Reus, los indicadores recogidos en la primera fase de la prueba indican que «es un buen proyecto de futuro de ciudad, alineado con el Plan de Acción Municipal y con la lucha contra el cambio climático».

La peatonalización del arrabal comenzó en noviembre, fruto de una campaña navideña para potenciar el comercio. Sin embargo, esta dinamización económica ha pasado hoy a un segundo plano. El hecho de limitar el acceso de vehículos en esta calle ha generado, desde un primer momento, muchas dudas entre los negocios de la zona afectada. Es por ello que la concejala de Promoció de Ciutat, Montserrat Caellas, ha puesto como espejo al que mirarse la transformación de las calles Llovera y Monterols. «Reus ha sido y tiene que ser una ciudad pionera», argumentó la concejala, que subrayó: «Es evidente que el comercio es uno de los sectores que tiene  que salir beneficiado y que saldrá más beneficiado con este cambio».   

La reformulación del arrabal también implicó una modificación urbanística. Por ejemplo, desviando por calle Amargura el tráfico que quería conectar con el centro. «Un estudio de la Guàrdia Urbana indica que no se han producido largas colas de vehículos y que el tráfico ha sido más regular gracias a los nuevos semáforos del Campanaret», explicó la concejala de Seguretat, Dolors Vázquez, que destacó que el acceso a los párquines públicos y privados –una de las principales preocupaciones de vecinos y empresarios– se ha garantizado. 

Según la concejala, el estudio también ha constatado que «la peatonalización reduce la movilidad con vehículos particulares y favorece un ambiente más sostenible y tranquilo; mejora la calidad de vida de la ciudadanía».

Pequeñas modificaciones

Como ya avanzó el Diari, al acabar la prueba piloto algunos de los comercios del arrabal Santa Anna consideraban que la peatonalización tenía que ser revisada antes de implantarse de forma definitiva. Por un lado, querían limitar el cierre a los sábados y, por otro, mejorar la señalización, la iluminación y el número zonas habilitadas para el uso de cargas y descargas con tal de mejorar la operativa comercial. Por su contra, los días de cierre del arrabal se han ampliado y todo parece indicar que se implantará esta metodología de forma definitiva.

A pesar de ello, el gobierno municipal ha asegurado que se pondrán en valor las conclusiones sacadas de las reuniones con los negocios y vecinos afectados y que el adjudicatario al que le corresponda redactar el proyecto de peatonalización deberá tener en cuenta las observaciones que concluyan de las dos fases de prueba e introducir las mejoras detectadas en la propuesta definitiva. 

Hoy mismo, el Ayuntamiento se ha reunido con las personas residentes, entidades de vecinos y propietarios de las viviendas ubicadas en la zona de influencia del Raval Santa Anna para «informar, dar respuestas y mantener un canal abierto de comunicación», explicó Caelles.
 

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