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El arrabal de Santa Anna de Reus cierra hasta diciembre para peatonalizarse

Las aceras se mantienen abiertas. El Tomb y Unió de Botiguers ven las obras como una apuesta de futuro

Montse Plana

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Dos operarios cerrando el arrabal de Santa Anna, ayer por la mañana. FOTO: Fabián Acidres

Dos operarios cerrando el arrabal de Santa Anna, ayer por la mañana. FOTO: Fabián Acidres

Las obras de peatonalización del arrabal de Santa Anna han empezado, después de algunos aplazamientos. La calzada del tramo entre la calle Santa Anna y la plaza Prim fue vallada ayer a primera hora, como primer paso de los trabajos que permitirán alzar la calzada al mismo nivel de las aceras hasta convertir este tramo de arrabal en peatonal, de plataforma única. 

El grosor de los trabajos –presupuestados en 374.650,80 euros y que se inician tras las obras de renovación de la red de saneamiento de esta zona durante el verano– tendría que estar finalizado la primera semana de diciembre. La previsión es que sea entonces, aproximadamente el 7 de diciembre, que la calle se reabra a los peatones. Los trabajos, ya más puntuales, seguirían hasta el día 20 del mismo mes, aunque en este caso, sin afectar a los viandantes, mientras que para Navidades, las obras quedarían totalmente paralizadas para no interferir en la campaña. A partir del 7 de enero, se retomarían los trabajos y se finalizarían las intervenciones pendientes de esta primera fase del proyecto. Y es que cabe recordar que, paralelamente, se está avanzando en la segunda fase, que comprendería el tramo entre la calle Santa Anna y la plaza de Catalunya, además de actuar también en la calle de Salvador Espriu. La finalidad de dividir en fases el proyecto es minimizar las molestias de vecinos y comercios de la zona.

«Es una obra estratégica, de apuesta por la movilidad sostenible, ganando espacio para los viandantes», valoraba ayer el alcalde de Reus, Carles Pellicer, que añadía: «Se quiere dar prioridad al comercio».

Así también lo ven tanto desde El Tomb de Reus como la Unió de Botiguers de Reus. Y es que ambos defienden que es una apuesta de futuro. «Es evidente que cualquier obra es un dolor de cabeza, pero cualquier mejora de las condiciones de los peatones es una mirada de futuro», valora el presidente de El Tomb de Reus, Jacint Pallejà. Recuerda cuando se peatonalizó la calle de Jesús: «Fue la primera intervención de estas características que se hizo, y gente que en ese momento no estaba a favor, ahora lo ve con buenos ojos». Así pues, Pallejà defiende la peatonalización del arrabal de Santa Anna en una «apuesta de futuro».

De la misma forma opina la presidenta de la Unió de Botiguers de Reus, Meritxell Barberà. «Siempre hemos defendido que las zonas para viandantes es un bien para el comercio», recuerda. Un tipo de acciones que, añade, tienen que ir acompañadas de alternativas de aparcamiento. «No hay problemas de parking, pero sí que se tiene que mirar siempre para que la gente tenga opciones de estacionar el coche fácilmente cerca del centro. Ahora tenemos el de la Llibertat, el Simonet, el de El Pallol... Quizás se podría potenciar más el parking del Carrilet», relata. Meritxell Barberà reconoce que ahora tocará aguantar unos meses las obras, «porque quieras o no, siempre es algo molesto para los afectados, pero el resultado será una mejora para la calle y también la ciudad en general. Se tiene que mirar más allá de los actuales trabajos», argumenta.

Ser una calle de «estada»

El futuro arrabal de Santa Anna será de plataforma única y totalmente peatonal. En este sentido, ayer el alcalde, Carles Pellicer, explicó que no pasarán más coches por esta zona y se aplicarán alternativas para los repartidores que cada mañana se dirigen a la plaza del Mercadal para cargar y descargar comandas. Concretamente, camiones y furgonetas tendrán que pasar por la calle de Sant Joan y, a través de la plaza Prim, girar dirección la calle Monterols a través del carril de circulación ahora inutilizado que conectaba el arrabal de Santa Anna con el de Jesús.

Con esta eliminación de vehículos por el arrabal, se quiere dar total protagonismo a los peatones «y que pase de ser una calle de paso a ser una zona de estada», explica Pellicer, con el objetivo de convertirse en una especie de plaza alargada. Desde el consistorio se destaca que uno de los principales atractivos del futuro arrabal es el mobiliario urbano. Los nuevos elementos se configurarán a partir de parklets, es decir, elementos de madera con jardinería y plataformas de estada y de relación de la ciudadanía.

Imagen virtual de cómo será el arrabal de Santa Anna después de las obras. FOTO: Cedida

Posteriormente, en una segunda fase, se dará continuidad a esta línea, llegando a la plaza de Catalunya, habiendo actuado en un total de 300 metros de calle. También en esta segunda fase se incluye la transformación de la calle Salvador Espriu. Aquí sí que se garantizará la entrada de los vehículos de vecinos y aquellos que se dirijan al parking del Simonet a través de la calle Amargura, acceso que ya se usa desde hace meses, desde que se cerró el arrabal de Santa Anna.

En marcha tras pruebas piloto

Las obras para convertir el arrabal de Santa Anna en plataforma única se inician tras llevar a cabo varias pruebas piloto en los últimos años. Cabe recordar que a finales de 2019 y principios de 2020 se hizo el primer cierre del arrabal para tener las primeras impresiones. Entre los comercios de la zona hubo posturas de todo tipo, llegando a recoger una treintena de firmas en contra. Y es que se ven especialmente perjudicados los establecimientos con materiales pesados, así como también desde la calle Salvador Espriu, que antes se podía acceder con coche a través del arrabal, y ahora se tiene que pasar por la calle Amargura.

También cabe recordar que en agosto de 2020, el tramo entre plaza Prim y calle de Santa Anna pasó a ser provisionalmente peatonal en unas horas concretas: de las 11 horas a las 2 de la madrugada. La previsión era que pasado la Semana Santa de este 2021, empezasen las obras definitivas, pero finalmente se atrasaron hasta este otoño.

15 años de la transformación de la calle Llovera

Este año se cumplen 15 años de la peatonalización de la calle Llovera. Una decisión que en ese momento generó discrepancias entre los comercios, pero que ahora ya no genera dudas. La transformación de esta céntrica calle venía precedida de las obras en la plaza del Mercadal, que se llevaron a cabo en 2006, a lo largo de cinco meses. Unos trabajos que también generaron discrepancias entre comerciantes de la zona. Ya en ese momento se apuntaba que el objetivo era la peatonalización total del núcleo antiguo y, en los últimos años, así se ha avanzado. Ahora, el objetivo está marcado para el Tomb de Ravals, de momento empezando por el de Santa Anna.

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