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El barrio Gaudí de Reus pasa de 28 a siete pisos okupados en menos de tres años

La reducción se ha producido, sobre todo, en los últimos dos años y medio. La mediación y la gestión del alquiler social han sido ‘claves’ para revertir una situación que fue muy preocupante

Mònica Just

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A la derecha, Antonio Montoya, conversando con un vecino del barrio. Foto: Alfredo González

A la derecha, Antonio Montoya, conversando con un vecino del barrio. Foto: Alfredo González

El barrio Gaudí lleva años luchando contra la ocupación ilegal de viviendas. Durante la crisis la presencia de okupas en la zona se disparó. Pero la dinámica se ha frenado y en los últimos dos años y medio han pasado de contabilizar 28 pisos okupados a quedar siete, de los cuales cuatro ya tienen una propuesta de alquiler social sobre la mesa. Los tres últimos están pendientes de recibir la oferta. Así lo explica el secretario de la Associació de Veïns del barrio y presidente de le los Amics del Barri Gaudí, Antonio Montoya, quien señala que la clave para combatir esta problemática ha sido la mediación y el alquiler social. Pero puntualiza que las cifras no son absolutas. Que se basan en los datos de la Plataforma d’Afectats per la Crisi que se constituyó en los años más difíciles, pero que también hay pisos okupados que son ajenos a esta entidad y que es más difícil de contabilizar y gestionar.

Aun así, Montoya se muestra satisfecho con la evolución de los datos y la mejora de la situación. «Lo que hicimos fue dar respuesta a las familias que realmente lo necesitan. La crisis afectó muy fuerte a nuestro barrio e hizo aflorar las ocupaciones», reconoce, remarcando la importancia de conocer a las familias y ser conscientes de la realidad de cada una de ellas para saber cómo proceder. «En la junta de la asociación teníamos dos okupas. Lo primero era conocer a la gente», señalan desde la asociación de vecinos. La gestión del alquiler social y la colaboración con administraciones como el Ayuntamiento y la Generaliat ha sido clave para revertir la compleja situación que les acechaba años atrás.

Los vecinos lamentan que la ley no les ayuda. Que está mal montada y debería cambiarse

Lamentan que la ley no les ayuda. Que está mal montada. Y que debería cambiarse. No es un tema de fácil gestión. «Una vez un okupa realquiló cuatro habitaciones. Esto no debería permitirse», señala Montoya, lamentando que a veces se topan con gente no controlada que dificulta la situación. 

La Plataforma d’Afectats per la Crisi fue creada en 2015 y aglutina precisamente familias okupas. Hoy sigue en marcha. Pero es una entidad que ha cumplido su función principal y que, según apunta Montoya, están estudiando desmantelar hacia finales de este año. «La verdad es que ahora en el barrio estamos pasando por un momento bastante dulce», señalan los vecinos, quienes subrayan que todas sus acciones se concentran en la misión de ‘fer barri’ y de potenciar valores como el respeto, el civismo y la convivencia.


‘El bar va mejor que la oficina’

El barrio Gaudí cuenta desde hace cuatro años con la Oficina d’Atenció al Veïnat. Atiende al público varios días a la semana. Hay horario de oficina. «Pero funciona mucho mejor la terraza del bar que la oficina. O la calle, cuando la gente te para constantemente», señala Antonio Montoya. El representante vecinal afirma que en este barrio del norte de la ciudad llevan un par de años bastante tranquilos.  Y que realizan distintos proyectos para fomentar la convivencia y la integración social. Asimismo, entre las propuestas que tienen en funcionamiento, están por ejemplo las clases de árabe, el fútbol para jóvenes o las tertulias de catalán. Entidades vecinales trabajan codo con codo con el club deportivo y la colla gegantera. Y se preparan para celebrar, en breve, el medio siglo de historia del barrio.

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