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El barrio Mas Vilanova de Reus pide pasos elevados para que los coches no corran

Los vecinos afirman que los vehículos circulan a gran velocidad por la calle dels Gegants, que une el Pare Manyanet con el paseo de Misericòrdia

Francesc Gras

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Los espacios verdes y las plazas son una de las señas de identidad del barrio. FOTO:ALBA MARINÉ

Los espacios verdes y las plazas son una de las señas de identidad del barrio. FOTO:ALBA MARINÉ

El 2010 marcó un antes y un después en el Mas Vilanova. Ese año abrió de nuevo sus puertas la histórica masía de 1876 que da nombre al barrio. Catalogado como bien patrimonial, el edificio acoge desde entonces el Centre de Normalització Lingüística (CNL) y la sede de la asociación de vecinos. «La llegada del CNL nos vino muy bien porque la zona se había convertido en un foco de problemas. En el parque había gente a todas horas y en la masía llegaron a vivir okupas». Así recuerda cómo era el pasado el presidente de la asociación de vecinos de Mas Vilanova, Valentín Rodríguez, que por aquel entonces ya ejercía el cargo. En aquella decisiva mejora, recuerda, también ayudó el cierre del parque por las noches.

Desde entonces, para el presidente de la entidad vecinal el día a día es bastante tranquilo. De hecho, las quejas o mejoras que reclaman sus residentes se asemejan mucho a los de cualquier otra zona residencial. Y es que Mas Vilanova no deja de ser una urbanización abierta e integrada a la ciudad (delimitada por las calles Ball de Diables con Antoni Rius i Miró) donde Valentín calcula que residen 325 familias de perfil joven. Además, la tipología de viviendas es muy parecida, ya que la mayoría son casas adosadas y con tan sólo dos bloques de pisos.

La última reivindicación vecinal se produjo hace un año aproximadamente. En aquella ocasión, se instó al Ayuntamiento a que podara los grandes árboles de la avenida dels Castellers para evitar desgracias los días de viento. Y es que los espacios verdes y los parques son una de las principales señas de identidad del barrio. Eso hace que problemas como el del año pasado, o los relacionados con el incivismo, sean una constante.

«Siempre hay alguna pequeña queja relacionada con la limpieza de las calle o de las zonas verdes, pero en términos generales el barrio está limpio», asegura Valentín Rodríguez. No existe la misma satisfacción con otras cuestiones. Una de ellas hace referencia a la movilidad y a la dificultad de encontrar aparcamiento en la calle. «A pesar de ser un barrio residencial pequeño, en nuestro entorno hay dos escuelas, la Administración de Hacienda, el CNL y la recién inaugurada sede de la Seguridad Social», apunta el presidente de la entidad.

Él mismo cuenta que hace años propusieron pagar un poco más por ocupación de vía pública y que se permitiera a los residentes estacionar sus vehículos ante sus propios vados. De esta forma, «no molestaríamos a los otros vecinos y se dejarían plazas libres para el resto de conductores», manifiesta, sin dejar de mencionar que la propuesta cayó en el olvido.

Reducir la velocidad
La otra cuestión relacionada con la movilidad se focaliza en la calle dels Gegants, que conecta la calle Pare Manyanet con el paseo de Misericòrdia. Las familias se quejan de que los coches se olvidan de que están dentro de una zona residencial y circulan a gran velocidad. Según explican ellos mismos, ya se han quejado en más de una ocasión al consistorio sin que éste haya aplicado una medida efectiva. Por este motivo piden que se instalen pasos de peatones elevados para poner freno, de una vez por todas, a la velocidad de los coches.


 

Las otras dos peticiones giran entorno a poner fin al botellón y al futuro de La Sedera. En el primero de los casos, Valentín cuenta que, en verano, siguen reuniéndose jóvenes en las zonas verdes externas al parque para hacer botellón. Una situación, subraya, que genera malestar por el ruido que organizan hasta altas horas de la madrugada.

En cuanto a La Sedera, que se incluye dentro del barrio Monestirs, los vecinos presentaron alegaciones en su día en cuanto es una zona que también les afecta directamente. La solución que piden es que el gran solar que ha quedado tras el derribo de la antigua fábrica pueda tener algún uso (de zona verde o un gran aparcamiento) hasta que la propietaria no decida qué actuación acometer. La intención del Ayuntamiento es consensuar la medida provisional con las asociaciones de vecinos de la zona.

Para terminar, desde Mas Vilanova también destacan como positivo el buen entendimiento que existe entre los residentes. Una buena muestra de ello es el circuito para bicicletas y patines instalado hace años adyacente a la calle Rius i Miró. Fueron los propios vecinos los que hicieron la propuesta para cambiar el parque de columpios que había anteriormente e instalar un espacio completamente diferente de ocio destinado a los más pequeños.

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