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El comercio centenario de Reus se adapta a los tiempos para ser más competitivo

Los establecimientos más antiguos de la ciudad buscan alternativas para diferenciarse y ofrecer la máxima calidad

C: Valls

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Anna Baró pertenece a la cuarta generación al frente del negocio familiar, el Colmado Baró.  FOTO: Alba Mariné

Anna Baró pertenece a la cuarta generación al frente del negocio familiar, el Colmado Baró. FOTO: Alba Mariné

Colmado Baró (1918), Confiteria Antiga Casa Padreny (1815), Casa Borrull (1919), El Barato (1881), Cereria Salvadó (1835), Armeria Ferré (1840) y Òptica Salas (1862), entre otros, son algunos de los establecimientos más antiguos de Reus, y sus propietarios han sido testigos del cierre de muchos negocios históricos en la capital del Baix Camp. Son ejemplos la Llauneria Mata (1868) y la tienda de Sucesores Joaquim Navàs (1848). Sus testimonios hace gala de una fuerte reinvención, unas marcas sólidas y un gran esfuerzo. 

«De momento el relevo generacional en el Colmado Baró está asegurado conmigo. Pensar en que todo se mantenga o qué puedan decidir las próximas generaciones es siempre imprevisible. Después de mí, en la familia hay una niña de tan sólo cuatro años. Con lo que es complejo saber qué pasará», valora Anna Baró Vilà, la cuarta generación al frente del comercio centenario Colmado Baró. Un aspecto que tiene muy claro es la supervivencia del negocio. «Lo que nos garantiza la estabilidad hoy en día es que el local es nuestro. No dependemos de un alquiler, ni de unos propietarios que nos suban la cantidad a pagar. Creemos que es la clave para seguir luchando en el sector del pequeño comercio local», asegura la joven.

Con el paso de los años, también han tenido que acomodarse a una rotación comercial continua. En este sentido, Anna Baró es franca: «No sé si duraré tantos años como mis padres, porque al fin y al cabo, los de mi generación nos hemos desenvuelto en otro tipo de sistema, en el que se prioriza estudiar y tener títulos. Aun así, no nos podemos quejar, el negocio va bien», resuelve Baró.

Adaptación constante 

La adaptación ha sido constante y la han sorteado con facilidad, siendo muy conscientes de qué productos ofrecer y cuáles son las estrategias comerciales más efectivas. «Con el tiempo, hemos querido virar hacia un comercio más sostenible, el de la compra a granel. Lo tenemos muy presente, aunque la sociedad y las industrias parecen responder de una forma contradictoria», destaca Baró.

El objetivo, en este sentido, pasa por promover alternativas al plástico, pero supone un gran esfuerzo cambiar las costumbres del público. «Queremos minimizar su consumo e impacto, pero a la hora de comprar productos, todo viene envasado en plástico. El packaging, además, entra por la vista y, por lo general, se compra muchas veces por lo llamativo que es», describe Baró. Desde el comercio observan, además, que muchos clientes encuentran «más práctico» el envase de plástico. 

Por lo que respecta al futuro de los establecimientos centenarios de la capital del Baix Camp, Baró opina que la supervivencia de muchos de ellos se convierte en una lucha particular. «Cada vez que cierra un local centenario, Reus pierde valor como ciudad comercial única», dice Baró. A lo que acota también: «Al final vas sumando años a tu trayectoria y mantenerse en el candelero supone invertir y hacer cambios. Hay que ponerse al día constantemente, somos empresas privadas y, que haya competencia también es bueno, te motiva a seguir adelante». Eso no quiere decir que piensen que está siendo fácil. «Los supermercados se suman al carro de lo ecológico y acaparan el mercado. Repito: estamos en un sitio privilegiado, en el casco antiguo, y no nos podemos quejar. Muchos turistas también vienen a visitarnos por nuestra historia», concluye. Y es que llevan activos desde 1918 en Reus. 

Confiteria Antiga Casa Padreny es un claro ejemplo de búsqueda por reformularse. Glòria Vicheto repasa una trayectoria comercial de 204 años, en la que han habido reformas para diversificar la actividad y modernizarse. «No podemos dejar que los oficios artesanos se pierdan»,  señala. Según su valoración, cada vez hay menos profesionales afiliados a su gremio. «Hace unos años, el Gremi d’Artesans Pastissers de Tarragona contaba con hasta 200 socios, aproximadamente; hoy no llegan a los 100. Cada año, cierran unos cuantos locales», se lamenta. 
«Ha habido suerte», afirma Vicheto con el relevo generacional que ha habido en la Confiteria. Podría no haber sido así. «Mi madre tuvo que ponerse al frente del negocio cuando su padre murió. A pesar de ello, con gusto asumió el cargo porque le gustaba el oficio. En mi caso, cuando me tocó a mí, estaba trabajando en un banco (un trabajo provisional de verano), y mi madre me planteó lo siguiente: O sigues tu o tendremos que cerrar. Entonces, no lo dudé», recuerda. 

Glòria Vicheto, está al cargo de la Confiteria Antiga Casa Padreny de Reus, ubicada en la calle de l’Hospital, y que pasa de los 200 años de historia. FOTO: Alba Mariné

Primero comenzó en el despacho; más tarde, en la tienda; y, finalmente, en el obrador. Ahora, domina todos los ámbitos. «Hay muchos aspectos de una pastelería que no se ven. Son muchas horas en el obrador. No sabemos qué pasará con la artesanía, pero vemos que la gran mayoría de alumnos que salen de la escuela de hostelería se marchan directamente a restaurantes», subraya Vicheto. 

Ampliar el local para dar un mejor servicio a los clientes también ha sido una asignatura que han asumido obligatoriamente. Por eso, hace unos meses también «apostamos por abrir un espacio de cafetería, adjunta a la elaboración y venta de productos de la Confiteria», destaca. Dos actividades que conviven fácilmente en la actualidad. «Era una opción que podíamos asumir, puesto que el local es nuestro. No sufríamos por alquileres», dice. 

Con vistas al futuro, Vicheto explica que «nuestro relevo generacional no está asegurado». «Tengo dos hijos y, el más joven, sí que parece que le guste la cocina. Nos echó una mano este verano, pero a la hora de la verdad nunca se sabe», acota a modo de conclusión.   

100 años activos: las claves de Casa Borrull

Casa Borrull es otro de los establecimientos de la ciudad que ha llegado a los 100 años de actividad este mismo 2019. A pesar de haber llevado una trayectoria consolidada y tener un público fiel, Carles Borrull asegura que «no tenemos asegurada una continuidad por parte de la familia, puesto que hoy en día los jóvenes acaban estudiando y marchándose fuera de la ciudad». 

Carles Borrull, de Casa Borrull, se esfuerza por estar al día con las tendencias del sector con el objetivo de ser más competitivos. FOTO: Alba Mariné
  • Un equipo muy profesional. Algunos empleados de Casa Borrull han estado mucho tiempo trabajando allí, por lo que según el empresario «habría posibilidades de que alguno quisiera apostar por su continuidad».  
  • Tendencias del sector. Los productos que ofrecen se adaptan a las dietas veganas y posibles alergias. 
  • Modernos. Para la elaboración de productos usan maquinaria puntera que agiliza los procesos y muchos pedidos los gestionan por Whatsapp.

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