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"El comercio de Reus es más que cuatro calles masificadas"

Las tiendas ubicadas más allá del Tomb de Ravals suspiran por contar también con acciones de promoción en sus zonas

Mònica Just

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Núria Robert (derecha), del Centre Botànic, es una de las comerciantes que configura la agrupación de comercios Excèntrics, entre las calles Sant Llorenç y Camí de Riudoms. Foto: Alfredo González

Núria Robert (derecha), del Centre Botànic, es una de las comerciantes que configura la agrupación de comercios Excèntrics, entre las calles Sant Llorenç y Camí de Riudoms. Foto: Alfredo González

Reus pasa por un momento dulce a nivel comercial. El eje Llovera- Monterols se llena prácticamente a diario y la campaña del Nadal de Somni lleva a miles de personas hasta el corazón de la ciudad. Pero todo se focaliza en el centro. ¿Y qué pasa con el resto de comercios? Se reivindican. Algunos han tenido que bajar persianas, víctimas de una coyuntura económica que no les ha ayudado y que se ha sumado a otros factores más complejos. Este es el caso de Joguines Guasch, el histórico establecimiento de la calle del Vent.

Maria Teresa Guasch es la responsable de la tienda. Es la tercera generación. Ahora se jubila, antes de lo que tenía previsto. «Adelanto la jubilación porque esto no acaba de funcionar. Los números no salen. El contrato es caro y no hay suficiente movimiento. He ido aguantando pero ahora ya estoy mentalizada», señala Guasch. El negocio lleva a sus espaldas 47 años de trayectoria. Los primeros 30, en el arrabal de Jesús. «Allí vivimos la mejor época. Hemos pasado muy buenas campañas. Ahora, entre la crisis, la creciente presencia de las franquicias, la promoción que se concentra solo en determinadas calles... Al final me ha llevado a tomar la decisión», insiste. Cuando se trasladaron a la calle del Vent hace unos 16 años, percibieron también un gran volumen de clientes. Prácticamente igual que en el arrabal. La caída la han notado en los últimos ocho años. «Esto es una zona de paso. Pero la gente aquí no viene mucho a comprar», lamenta la propietaria del negocio, añadiendo que «se ven por Reus unas grandes flechas rojas que indican a la gente hacia dónde puede ir. Pero nunca es en nuestra dirección. Parece que el arrabal se ha convertido en una barrera. Más allá de allí, la gente no compra», insiste. Todos los factores se han juntado y ahora Joguines Guasch está de liquidación. Cierra así una etapa. «Me lo he pasado muy bien. Estoy muy contenta de todos estos años. Pero ahora toca un cambio», añade.

‘Nos dejan aparcados’

Ferraté Electrodomèstics lleva toda la vida en el Passeig Prim. Una trayectoria consolidada pero que, aseguran, no ha sido fácil. «Aquí nos dejan totalmente aparcados. Hay movimiento y más en estas fechas, pero la promoción se concentra casi únicamente en las calles Llovera- Monterols y el Pallol», lamenta la propietaria del establecimiento, Anna Martí. En su caso, señala que no puede quejarse porque mucha gente les conoce desde siempre y en estas fechas tienen más movimiento. «Pero la colaboración del Ayuntamiento es cero. Si de vez en cuando hicieran alguna acción por aquí, quizás nos iría algo mejor», insiste Martí.

En la zona de la calle Sant Llorenç y Camí de Riudoms decidieron agruparse para tener más fuerza juntos. Son los conocidos como comercios Excèntrics. Piden más promoción pero también tienen iniciativa y se mueven desde el positivismo.

Núria Robert, del Centre Botànic, en la calle Sant Llorenç anhela que las campañas comerciales se amplíen más allá del Tomb de Ravals. «La ciudad es mucho más grande que las cuatro calles masificadas del centro», afirma. Y añade: «Está bien que hagan cosas, pero deberían ampliar un poco el ámbito de actuación», insiste. «En campañas puntuales como Sant Jordi, Navidad, etcétera, trabajamos bien. Lo más complicado es el día a día. Pero tenemos la suerte de que hay clientes fieles», añade. Los Excèntrics realizan varias campañas comerciales y solidarias. Cuentan con implicación y hacen piña.

Iluminación navideña

Este año, de hecho, es la primera vez que lucen alumbrado navideño en la calle Sant Llorenç. «En la iluminación hemos participado todos los comercios. Al 100%. Y tenemos una subvención del 30% del Ayuntamiento», apunta Javier Mestre, de la tienda 1001 Baterías Pilas. Pero en general, en la zona se muestran satisfechos porque el tejido comercial está unido y trabaja desde el dinamismo.

«Estamos en un lugar céntrico pero no es tan de paso como otros. Y somos pequeños. La única manera de sobrevivir es ofrecer un producto diferente, para un público muy concreto, e ir todos a una. Porque si no es así, si tienes que competir con el resto, vas directamente a morir», señala Joan Martra, propietario de la óptica Martra Visions.

En general, la mayoría de los comercios que viven la otra realidad, fuera del Tomb de Ravals, coinciden en lo que es clave: trabajar unidos, desde la diferenciación y el positivismo. Aunque les gustaría contar con más apoyo y promoción.

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