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El comercio histórico lucha por sobrevivir

Reportaje. Negocios tan longevos como Casa Padreny o El Barato ven con preocupación el cierre de otras tiendas centenarias

Diari de Tarragona

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La Antiga Casa Padreny, fundada en 1815, es el comercio más antiguo de la ciudad. FOTO: alfredo gonzález

La Antiga Casa Padreny, fundada en 1815, es el comercio más antiguo de la ciudad. FOTO: alfredo gonzález

Reus siempre ha presumido de contar con un tejido importante de comercios longevos que han pervivido en el tiempo pasando de generación a generación. Nombres como la Antiga Casa Padreny, la Cereria Salvadó, o El Barato nos ofrecen una solera que complementa la gran oferta comercial de la ciudad. Sobrevivir a lo largo de tantos años no es fácil y prueba de ello es que algunos de estos negocios históricos se han visto obligados a bajar la persiana. Los últimos casos los encontramos en la Llauneria Mata, fundada en 1868, y la tienda de Sucesores Joaquim Navàs, datada en 1848. La primera anunció hace unos meses que cerraría a final de año, mientras que el establecimiento de los bajos de la Casa Navàs está liquidando todo el género al 50% para acabar cerrando definitivamente. En la mayoría de casos, la falta de relevo generacional es determinante para que estos comercios se vean obligados a cerrar.
A pesar de este inquietante panorama, muchos de estos negocios centenarios siguen teniendo la salud de roble. Uno de los ejemplos más claros lo encontramos en la Antiga Casa Padreny, el comercio más antiguo de la ciudad y una confitería de referencia. Fundado en 1815, este establecimiento ha pasado por seis generaciones de la misma familia y actualmente está dirigido por Glòria Vicheto. Su madre, Marisa Capdevila, explica que «las claves del éxito habría que buscarlas en que tenemos una clientela muy fiel y que no pagamos alquiler» Pero, todo esto serviría de poco si no existiese una implicación familiar en el negocio. «Mis hijos se han empapado de la filosofía de la confitería y la han vivido como suya durante toda la vida», comenta Marisa, quien también considera importante que «a pesar del paso de los años siempre hemos ido adaptándonos a los nuevos tiempos. Por ejemplo, en 1992 hicimos unas grandes reformas en la tienda».

A pocos metros de la Casa Padreny está El Barato, un local por donde perderse entre el mar de telas es un auténtico placer. Fundada en 1881, Josep Maria Casas está al frente de una de las tiendas de tejidos más conocidas de la comarca. Él es la quinta generación que ha dado continuidad a un comercio que fundó su tatarabuelo. Casas tiene muy claro dónde está el secreto para aguantar al pie del cañón durante 136 años. «El relevo generacional ha sido básico para poder mantener la tienda abierta desde 1881, aunque éste a veces sea complicado», asegura el propietario de Cal Barato, quien añade que «estos relevos hay que hacerlos bien, sin que sean traumáticos».

El cierre de tiendas históricas de la ciudad siempre es visto con preocupación por los que quedan. «Sabe mal, porque pierdes parte del alma de la ciudad y los recuerdos de los que quedamos aún se ven amenazados, porque piensas que te también te puede pasar a ti», concluye Casas.

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