Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

El continuo cierre de comercios golpea la actividad del Tomb de Ravals de Reus

El movimiento en estas arterias ha caído en los últimos años y ha precipitado un mapa que desde el sector califican de ‘desolador’

Mònica Just

Whatsapp
Imagen de la Raval Martí Folguera, donde hay muchos carteles de ‘se alquila’ o ‘se traspasa’. Foto: Alba Mariné

Imagen de la Raval Martí Folguera, donde hay muchos carteles de ‘se alquila’ o ‘se traspasa’. Foto: Alba Mariné

El Tomb de Ravals es un emblema de Reus. Una seña de identidad de una ciudad con un centro comercial de referencia que a día de hoy mantiene su carácter. Pero las cosas han cambiado. Aunque la ciudad mantiene su capitalidad comercial, la coyuntura económica de los últimos años y la llegada de nuevos competidores han debilitado algunas de las fortalezas que hicieron grande el comercio local. Al menos en zonas como las Ravals. La Raval de Jesús, la de Martí Folguera, la Robuster o la de Santa Anna, por ejemplo, no lo tienen fácil. Hay mucha rotación. Comercios que abren y que cierran al cabo de pocos meses. Otros que llevan toda la vida pero que ahora tienen que hacer malabares para no bajar la persiana. ¿Qué le está pasando al Tomb de Ravals?

La tienda de ropa y calzado deportivo Gené Capdevila lleva más de 25 años instalada en el arrabal Martí Folguera. Josep es el propietario del establecimiento y ha visto épocas de todos los colores. El momento actual no es precisamente de los mejores. Ni mucho menos. «La gente ya tiene unos hábitos de compra, y las costumbres no cambian de un día para otro», afirma este comerciante. En su caso, recuerda como años especialmente buenos aquellos marcados por el boom del turismo ruso. «El autobús paraba aquí abajo, muy cerca. Entonces, si pasaban cien turistas por aquí, quizás treinta compraban. Ahora, pueden pasar diez y comprar tres. No hay color», lamenta.

Botigues al Tomb de Ravals: Gené Capdevila
Josep es el propietario de Gené Capdevila, en la Raval Martí Folguera. Lleva 25 años y ahora asegura que es ‘muy mala época’. Foto: Alba Mariné

‘Este verano es un desastre’

Josep cuenta que «este verano está siendo un desastre. Se notó mucho la marcha de Zara y la situación es cada vez peor». Y añade: «Ahora son muchos los locales que, cuando se quedan vacíos, ya no vuelven a abrir». 

En su caso, no reclama más promoción por parte de las administraciones. «Lo que habría que hacer es llenar la calle de más tiendas», explica, recordando que también les ayudaba tener cerca marcas que funcionan como reclamo para atraer clientes, como por ejemplo Zara o Mango, y que ambas se han trasladado a La Fira. Antes eran tres personas trabajando en la tienda. Ahora son dos. «Pero uno solo casi ya se apañaría», explica.

'Lo que habría que hacer es llenar la calle de más tiendas', señala el propietario de Gené Capdevila

Delia es una nueva emprendedora. Quería tener su propio negocio. Y hace unos meses decidió abrir una tienda de ropa también en este arrabal. Su idea inicial era ir a la calle Monterols. Estuvo mirando locales. Pero le pedían el triple de alquiler respecto al que paga ahora. Así que eligió un lugar también céntrico pero menos comercial. «Habría preferido el núcleo histórico pero entonces trabajaría casi únicamente para pagar el alquiler. Aunque aquí parece que estemos escondidos. Es una calle muy de paso pero la gente no viene de compras. No es fácil mantenernos», lamenta. Delia hace poco que tiene la tienda, pero en estos meses ya ha visto el cierre de tres comercios en la zona. «Cada vez hay más carteles de ‘se alquila’ o de ‘liquidación», afirma.

Botigues al Tomb de Ravals: Mía
Delia abrió su negocio en la Raval Martí Folguera hace varios meses. Le gustaba Monterols pero el precio del alquiler la echó atrás. Foto: A.Mariné

El arrabal de Santa Anna

La Raval de Santa Anna es otra de las zonas que se encuentra en horas bajas. Sobre el tramo más alejado de la plaza Prim. Los carteles de «se alquila» son muchos. Y las persianas cerradas también se dejan ver cada vez más. Aun así, y en medio de todos estos locales cerrados, todavía aguantan su actividad algunos comercios históricos que se convirtieron en referentes y lo siguen siendo.

Pese a los cierres constantes, aún hay emprendedores que también apuestan por esta calle. Justo hace una semana que la tienda de complementos Acqua abrió sus puertas. «Es una zona complicada. Antes se hacían muchas cosas aquí. Ahora todo pasa de largo. Y La Fira también se ha notado en el resto del sector», explica Loli, trabajadora del establecimiento. «Por aquí no pasa mucha gente. Y hay mucha competencia. No es fácil. Hay que tratar de ofrecer algo diferente», explica. Y añade: «Es una pena porque esta calle es muy bonita. Pero la gente, ahora, no tiene costumbre de pasear demasiado por aquí».

Botigues al Tomb de Ravals: Acqua
Loli trabaja en la tienda de complementos Acqua, que abrió la semana pasada en la Raval de Santa Anna. Foto: Alba Mariné

Precisamente en esta calle hay algún comercio que ha decidido cerrar y trasladarse más hacia el centro. Tafetà, por ejemplo, está ahora en la calle Galanes. 

‘Está muy parado’

Desde la Unió de Botiguers de Reus tienen constancia de la situación y también muestran su preocupación al respecto. «Fuera de las arterias principales, el resto está parado», explica el presidente de la entidad, Àlfred Pitarch. Pitarch señala que todo ello va unido a la crisis estructural de la sociedad. «Llevamos diez años y dura demasiado», asegura. E insiste en algo que ya ha puesto sobre la mesa en varias ocasiones: que La Fira Centre comercial ha hecho que haya un exceso de oferta en la ciudad. «Hace tiempo que muchos comercios se ven obligados a cerrar», lamenta. Así que todo ello, remarca, ha hecho que calles que hace años eran de los ejes comerciales de Reus, ahora han perdido peso y sufran para seguir adelante.

'Los comercios históricos pudieron aguantar la crisis. Pero ya se alarga demasiado. Llevamos más de una década', afirma Àlfred Pitarch, presidente de la Unió de Botiguers de Reus

«No es fácil. Y cuanto peor es el problema, más te tienes que espabilar. Intentamos reinventarnos constantemente y seguir dando un buen servicio. Pero esto supone hacer un esfuerzo extraordinario para no perder la actividad comercial», señala Pitarch, recordando cuando la gente se desplazaba de Barcelona a Reus para ir de compras.

El presidente de la entidad comercial reusense señala que «la venta al detalle es muy complicada y si no hay una buena rotación de stock y venta, no tiene continuidad y hace que mucha gente se vea obligada a cerrar». «Los comercios históricos pudieron aguantar la crisis. Pero ya se alarga demasiado. Porque llevamos una década, y esto es muy difícil de sostener», añade. Cree que deberían destinarse más recursos y esfuerzos a hacer un Reus más atractivo. A dedicarle más promoción.

Temas

Comentarios

Lea También