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El criterio de la selección natural

Diario de un confinado. Segundo lunes de confinamiento. Recordar el día de la semana en que vivimos empieza a ser uno de esos pequeños deberes cotidianos necesarios para no caer en el abandono

Josep Cruset

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Un paciente con coronavirus es subido a una ambulancia. FOTO: EFE

Un paciente con coronavirus es subido a una ambulancia. FOTO: EFE

Segundo lunes de confinamiento. Recordar el día de la semana en que vivimos empieza a ser uno de esos pequeños deberes cotidianos necesarios para no caer en el abandono. Sobre todo cuando casi lo único que diferencia un viernes de un sábado es la cifra de muertos y contagiados. 

El drama alcanza proporciones inimaginables. Así, la directriz para evitar el colapso de los hospitales es, en resumidas cuentas, aplicar lo que Darwin llamó la selección natural. Las unidades de cuidados intensivos (UCI) de las zonas más golpeadas por el coronavirus tienen que dar prioridad a unos enfermos sobre otros. No hay vuelta de hoja. La guía ética al respecto recomienda «priorizar la mayor esperanza de vida con calidad». El criterio es la probabilidad de supervivencia y de recuperación del paciente, independientemente de su edad.

Leo la dura carta del médico del hospital de Igualada cuestionando la versión oficial sobre lo allí sucedido, en la que también reclama decisiones duras sobre «cómo limitar los tratamientos» a partir de los datos que maneja Salut. «Si no acotamos ahora qué pacientes son candidatos a respiración asistida, aumentará la mortalidad».

Habrá que ver cómo el darwinismo actúa en la política. Circulan unos vídeos que invitan a pensar que no debería sobrevivir nadie. Si los vemos, aquellas desatinadas predicciones del doctor Simón son motivo irrefutable para despachar urgentemente a Sánchez y su gobierno. Las previsiones que no se cansaban de reiterar la consellera Vergés y el doctor Guix convierten ahora a Torra en un charlatán de feria. Las políticas de desmantelamiento de la sanidad pública de la Comunidad de Madrid obligan a echar a patadas a su presidenta.

Pero gestionar la realidad es mucho más complejo de lo que nos quiere hacer creer la maquinaria de los partidos que opera desde el lado oscuro.

Así las cosas, el guerracivilismo y el procesismo mandan en el enfoque político de la mayor tragedia colectiva vivida desde de la Guerra Civil. Y lo seguirán haciendo en la durísima posguerra que nos espera.

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