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El curioso caso del Sant Joan de Reus

No es habitual que un Ayuntamiento de 100.000 habitantes gestione un Hospital como el de Reus

Marc Càmara

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Imagen exterior del Hospital Sant Joan de Reus, en una foto de archivo. FOTO: alfredo gonzález

Imagen exterior del Hospital Sant Joan de Reus, en una foto de archivo. FOTO: alfredo gonzález

Esta semana conocíamos el déficit con el que cerrará el Hospital Sant Joan el ejercicio de 2017. Es el tercer año consecutivo que el centro registra números rojos, y la situación, según admiten sus responsables, «es insostenible». 

Este año, la previsión se estima en cerca de 3,2 millones de euros, que se suman a los 8 del déficit ordinario del 2016 y a los más de 3 del 2015. El próximo viernes, 23 de marzo, el consejo de administración formulará oficialmente las cuentas y conoceremos el dato definitivo. 

El problema del hospital reusense está fundamentado en diversos pilares. De entrada, el cambio de financiación de los equipamientos sanitarios, que pasó de dotación per cápita a dotación por servicio.

Éste es uno de los principales escollos que ha reducido notablemente los ingresos del convenio con el CatSalut y que provoca, en buena medida, los números rojos en las cuentas del Hospital. 

Otro problema es la hipoteca por la construcción del nuevo centro en la Avenida Bellisens. De hecho, el alcalde Carles Pellicer, aseguraba en una entrevista al Diari que «el tocho pesa mucho» en las cuentas del equipamiento sanitario. 

Todo ello allana el camino para una tesis que en el mismo consejo de administración coge fuerza: existe un déficit endémico en el Hospital Sant Joan de Reus. Una situación que no se ha podido revertir ni con las decenas de medidas que se han estudiado, planteado y ejecutado.

Lejos quedan las declaraciones de buena voluntad sobre planes de viabilidad económica, incremento de la actividad asistencial del CatSalut y recortes en gastos superfluos. Nada de ello ha servido para dar el golpe de timón a las cuentas. 

Ya lo dijo Antoni Comín, cuando visitó como Conseller de Salut la ciudad, en noviembre del 2016: «hay que reducir el déficit paulatinamente» admitiendo, de entrada, que la situación no iba a resolverse para 2017, si no que «es un plan a largo plazo». Ése mismo día, Comín, sembró el camino del consorcio con la Generalitat que ahora se ve como la panacea a la situación de déficit. 

Pero el consorcio no llega. La promesa que estaría operativo el 1 de enero quedó frustrada por la situación política catalana, las elecciones del 21 de diciembre y la ausencia de gobierno. 

Pero, ¿es realmente la solución el consorcio? Evidentemente, para el Ayuntamiento de Reus, sí. La Generalitat asumiría todos los gastos del Hospital y si en el futuro el centro registrara de nuevo números rojos, el Ayuntamiento no tendría que asumir los perjuicios que ello conlleva a través del bolsillo municipal.

El problema es que nada garantiza que una gestión consorciada erradique el déficit. De hecho, la mayoría de consorcios en los que participan la Generalitat y los Ayuntamientos continúan cerrando en números rojos. Es más, la práctica totalidad de los hospitales públicos catalanes cierran con déficit. 

El Sant Joan de Reus no es ninguna excepción, porqué el problema es la infrafinanciación del sistema público sanitario en Catalunya. Pero mientras en otros centros el déficit pasa desapercibido porqué lo asume la Generalitat, en el caso de Reus, cada año hay que salvar el ejercicio con equilibrios y maniobras contables. Y los reusenses, acaban pagando doble. 

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