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El derribo de los edificios desocupados del barrio del Carme de Reus dejará un parking de zona azul

Incasòl, a petición del consistorio, habilitará los solares para que acojan el aparcamiento. Las obras se ejecutarán este 2018  

Francesc Gras

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Los edificios del barrio del Carme, propiedad del Incasòl, llevan tiempo tapiados. FOTO: Alfredo González

Los edificios del barrio del Carme, propiedad del Incasòl, llevan tiempo tapiados. FOTO: Alfredo González

El derribo de dos edificios desocupados que hay en el barrio del Carme tendrá lugar este año y dejará un parking de zona azul que ampliará los ya existentes en las calles Sant Francesc y Closa de Freixa. El aparcamiento será provisional a la espera de que el Ayuntamiento de Reus y la Generalitat acuerden un uso definitivo para el espacio. Así lo confirmaban desde el Institut Català del Sòl (Incasòl), propietario de las viviendas, que adecuará los solares para que puedan acoger el parking de zona azul. La noticia pone punto y final a la incógnita sobre la utilidad que tendrían los solares en un primer momento una vez derruidos los edificios.

Desde el Incasòl también explicaban esta semana que desde el pasado mes de diciembre ya disponen de la licencia de obras y que, en estos momentos, están ultimando el procedimiento de licitación de los trabajos que se publicará durante el mes que viene. El órgano dependiente de la Generalitat ratifica, de nuevo, su decisión de derruir ambos inmuebles a lo largo de este 2018.     

Una vez finalizado el concurso de adjudicación de las obras, la actuación de derribo contará con un plazo de ejecución de seis meses y tendrá un coste de unos 200.000 euros, financiados íntegramente por la Generalitat. En los últimos tiempos, los dos edificios situados en las calles Sant Francesc y Sant Benet se han convertido en un serio problema de convivencia para los vecinos, los cuales celebran la decisión adoptada.

Más allá de su evidente deterioro (algunos pisos y los bajos llevan tiempo tapiados), las quejas se focalizan en su insalubridad y suciedad acumulada, sobre todo por la presencia incontrolada de palomas. Asimismo lo han expuesto en reiteradas ocasiones los propios vecinos del céntrico barrio. Ellos mismos también apuntan que el problema con las palomas se extiende por muchos otros lugares, aunque tiene especial incidencia en esta zona donde se encuentran más casas deshabitadas. 
Nueva junta

La Associació de Veïns Harmonia del Carme ha dado a conocer este fin de semana su nueva junta directiva. Estará presidida por Josep Machado y tendrá como vice presidente a Rafael Fernández. A través de un comunicado, el nuevo presidente de la entidad vecinal asegura que llevarán a cabo «acciones reivindicativas que  garanticen el proceso de mejora del barrio y el cumplimiento de su plan de reforma integral». 

Para Josep Machado, la «dejadez» de los últimos años por parte de la administración local ha dejado un barrio degradado. «Los vecinos queremos un barrio más habitable y crear nuevos focos de actividades con más equipamientos públicos y privados», manifiesta. La nueva junta tiene previsto reunirse con el alcalde Carles Pellicer y el concejal de Urbanismo, Marc Arza, esta misma semana.

Incasòl está ultimando el procedimiento de  licitación de la obras de derribo de los inmuebles


Promotores interesados

El derrumbe de los dos edificios de las calles Sant Francesc y Sant Benet propiedad del Incasòl sigue con el plan trazado ya por el anterior gobierno municipal para remodelar tres zonas concretas del barrio del Carme. 

La primera de ellas consistiría en la creación de una nueva plaza posterior al Orfeó Reusenc, mientras que la otra pasaría por ampliar las calles en la zona del antiguo Vapor Vell, sobre todo en lo que hace referencia a la calle Gornals.  

Para terminar este ambicioso proyecto, restaría la apertura de la calle del Vent y su conexión con la de Sant Jaume y el Portal del Carme. Para que esto finalmente fuera una realidad, no sólo se requeriría de una inversión económica y de la participación de algún promotor interesado en construir nuevas viviendas, sino que el consistorio también necesitaría disponer del financiamiento para poder expropiar la treintena de inmuebles que se necesitan para llevar a cabo la totalidad del proyecto.

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