Reus Sanidad

El desdoblamiento del CAP Sant Pere de Reus, en el aire

Desde el Departament de Salut aseguran que su ubicación aún está por definir. Los sindicatos piden celeridad y denuncian que el actual centro «está saturado»

C. MARSIÑACH / C. VALLS

Whatsapp
Los sindicatos aseguran que el actual CAP Sant Pere está saturado. FOTO: FABIÁN ACIDRES

Los sindicatos aseguran que el actual CAP Sant Pere está saturado. FOTO: FABIÁN ACIDRES

El desdoblamiento del CAP Sant Pere de Reus aún está en el aire. No hay fecha ni calendario previsto. Aun así, fuentes del Departament de Salut aseguran que este sigue siendo uno de los siete CAP prioritarios a construir en la demarcación de Tarragona e insisten en que no está descartado.

Desde Salut tienen claro que el nuevo equipamiento se ubicará en el barrio del Carme pero aún se está acabando de estudiar dónde. Explican que por la complejidad urbanística de la zona aún se están barajando varias posibilidades. Hasta el momento algunas fuentes vecinales apuntaron que podría construirse alrededor de la calle Sant Benet donde ahora se ha ejecutado la zona azul de forma provisional. Pero no hay ninguna confirmación oficial al respecto.

La necesidad de desdoblar el CAP Sant Pere se desprende de la elevada población que atiende actualmente este equipamiento: unos 40.000 reusenses.

USITAC reclama más médicos en el CAP Sant Pere a tiempo completo y no por horas 

Desde el sindicato USITAC, piden celeridad para que se materialice el desdoblamiento del CAP Sant Pere que antes de la pandemia ya estaba «saturado» y ahora se ha agravado su situación.

Desde el sindicato lamentan que, durante la campaña electoral, ERC explicara que el «desdoblamiento era inminente y aún no se ha puesto ningún tocho y nadie sabe nada (…) hay cosas que son primordiales y no entendemos que no avance», dice el secretario general de USITAC, Josep Tutusaus.

Éste critica también que, en una entrevista a Canal Reus TV, el concejal de Salut, Òscar Subirats, explicara que, ante el incremento de la atención telefónica, el Departament de Salut dejara en un segundo plano la construcción de nuevos centros. «Es una excusa más de la promesa que hicieron en campaña electoral. El CAP Sant Pere está saturado de llamadas. Atienden las del área básica de salud 1 y 2», explica Tutusaus que precisa que sólo hay 4 personas por la mañana y 4 por la tarde para atender llamadas, porque no hay más líneas. En este sentido, USITAC explica que se han ido reactivando las visitas presenciales y temen que esto pueda saturar las Urgencias del CAP Sant Pere. «Las personas que no puedan ser atendidas en el CAP, porque cierra a las 8, pasarán por urgencias», dice Tutusaus, que señala que, «en el CAP Sant Pere faltan médicos, es evidente, como en todas partes. Pedimos que se contrate a más gente a tiempo completo y no por horas, para que se pueda trabajar bien (…) no es normal que un médico tenga que atender 50 visitas telefónicas diarias».

El barrio Gaudí, sin consultorio

Por otra parte, el dispensario médico del barrio Gaudí sigue sin abrir. Ya a mediados de julio, la vecindad trasladó, a través de la asociación vecinal representada por Maria del Mar Escoda, su inquietud al Diari por el cierre prolongado. Salut mantiene que mientras dure la pandemia no podrán abrirlo. La espera está creando un gran malestar entre los residentes del barrio. La vecina Lola López, por ejemplo, explica que ha sufrido las consecuencias del cierre en cuanto a la ralentización de todas las diligencias médicas. «He aplazado muchas de las revisiones anuales que tenía programadas. Me siento desinformada y todo se ha vuelto lento», dice.

Por su parte, Manoli Gómez coincide y relata que fue al CAP Llibertat para hacerse unos análisis de sangre y los resultados se los dieron por teléfono, «ya que procuran no conceder visitas cara a cara», describe. «Cualquier incidencia, prefieren gestionarla por teléfono. Aun así, la mayoría de pruebas que me tengo que hacer me las están anulando. Esta situación me desespera, porque no se hacen visitas normales y no se preocupan por el estado del paciente», reivindica. Destaca que hay mucha gente mayor, además, «que semanalmente tenía que hacerse un control de la tensión» y, ahora, «es complicado hacer seguimiento», se lamenta.

Los vecinos del barrio Gaudí llevan más de siete meses con el consultorio cerrado 

Consuelo Ruiz, otra vecina, también pone de manifiesto que es «complicado» agilizar temas relacionados con vacunas y activación de recetas. «Tengo 73 años y preciso de medicinas. Entiendo que hay poco personal, pero todo es muy complicado y somos mucha gente en el barrio, hasta pedir hora es difícil», destaca.

Para solucionar el asunto de la logística, especialmente en el caso de aquellos los vecinos más mayores con dificultades de movilidad, se habilitó una medida provisional mientras dure la emergencia sanitaria a través de la línea 10 del autobús de Reus Transport, una demanda de la asociación vecinal que fue escuchada por el ayuntamiento, a través de la empresa de transporte municipal y la concejalía de Salut. «Está en marcha desde finales de julio. Los vecinos del barrio pueden acudir al CAP Llibertat sin hacer transbordo cogiendo la línea 10. Tienen que esperarse hasta el final de la misma y notificárselo al chófer», aclara la presidenta de la asociación vecinal, Maria del Mar Escoda.

Algunos vecinos, por otro lado, prefieren ir andando, como la ya mencionada Lola López o Chari Almendro, que comprende el cierre del dispensario, pero no tanto «las opciones que nos ponen vía telefónica, y más con personas que tenemos muchas patologías», indica. Pese a todo, se muestra positiva: «Al menos, conseguimos que la gente pudiera desplazarse en autobús hasta el CAP y con el tema vacunación, ya tenemos fecha fijada para que lo realicen en el centro cívico».

Temas

Comentarios

Lea También