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El emblemático Bar Diporto de Reus cierra tras 45 años

Emiliano y María del Pilar Rodríguez resumen una vida entera tras la barra

C. Valls

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María del Pilar y Emiliano, en el Bar Diporto de la plaza de la Llibertat. FOTO: Alfredo González.

María del Pilar y Emiliano, en el Bar Diporto de la plaza de la Llibertat. FOTO: Alfredo González.

«Algunos dicen que el nombre del Bar Diporto viene del italiano, otros del portugués. La verdad es que, para nosotros, aún es todo un misterio», con esta conversación desenfadada Emiliano y María del Pilar Rodríguez cuentan cómo sus padres adquirieron el establecimiento de la plaza de La Llibertat 45 años atrás

La familia Rodríguez ha estado al pie del cañón desde siempre y  ha sido testigo de los numerosos cambios de uno de los núcleos más importantes de la ciudad. Ahora, tras darle muchas vueltas, deciden embarcarse en una nueva aventura, una distinta y alejada del bar. «Estamos cansados, queremos vivir la vida y desconectar. A lo mejor, nos concedemos un año sabático», ríen los hermanos.

No ha sido una decisión fácil. Han pasado por buenos y malos  momentos que los arraigan a esas paredes. «Siempre tendremos un buen recuerdo, aquí hemos vivido cantidad de anécdotas, hemos escuchado los problemas de la gente, pero también hemos sido testigos de buenas noticias e incluso de aquí ¡han salido parejas!», recuerdan.

Empezaron a trabajar en el Diporto muy jóvenes, él a los 15, y ella a los 9. «Nuestros padres hacían tapas, platos combinados, pollos a l’ast... Unas de las elaboraciones, quizá, más célebres eran los callos, la ensaladilla, los pulpos picantes y la tortilla francesa», enumera Emiliano. Y no ponían límites a las grandes multitudes: atendían convites de boda y comuniones. «Cuando estaba aquí el campo de aviación militar venía cada tarde un autobús lleno de cabos primeros que venían a hacer el examen para sargentos. Llegábamos a servir al día hasta 60 tortillas francesas, que era lo más barato. Nuestros padres se encerraban en la cocina a las dos para agilizar el trabajo y tenerlo dsipuesto a las seis», explican. 

El establecimiento también fue un punto de encuentro para los jóvenes que acudían luego a las discotecas más punteras, como la Georgia, muy cerca del Diporto; la 2001; el Reig; y la Cupido. «Los horarios de cierre eran distintos y venía mucha gente a tomar algo antes.  Con el tiempo, muchos se ha convertido en amigos y familia», dice María del Pilar. Otro rasgo peculiar del bar es el tirador de cerveza en forma de saxofón, fruto de una remodelación integral de 15 años atrás. «No somos músicos, pero queríamos algo vistoso», resuelven.  

La terraza ha sido siempre un reclamo codiciado y, a pesar de que la llegada del euro, la crisis económica y la remodelación de la plaza de La Llibertat les han obligado a readaptarse, resumen que «hemos observado cierto repunte en los últimos años en lo que se refiere a la estabilidad económica del cliente, aunque la restauración en Reus ha cambiado mucho»

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