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El gran escaparate de Japón

La asociación Amakuni organizó ayer la séptima edición de la feria Hikari, dedicada a la cultura nipona. Un total de 16 estands participaron en el encuentro
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Año tras año el público que asiste a la feria Hikari puede encontrar todo tipo de productos relacionados con la cultura nipona. Foto: alba mariné

Año tras año el público que asiste a la feria Hikari puede encontrar todo tipo de productos relacionados con la cultura nipona. Foto: alba mariné

Los aficionados a la cultura japonesa no perdieron ayer la oportunidad de asistir a la séptima edición de la feria Hikari. La Palma de Reus se convirtió en un paraíso nipón, donde la gastronomía, la literatura, la moda, etc. se convirtieron en un capricho irresistible para el público. Antes de adentrarse en este universo, los asistentes tuvieron la oportunidad, por escasos cincuenta céntimos, de augurarse buena suerte (o lo contrario) durante todo el día. A las puertas del recinto pudieron probar con el Omikuji, una forma aleatoria de conocer la fortuna que depara el futuro. «Santuarios y templos de Japón ofrecen la posibilidad de predecir las buenas o malas predicciones», explica Ivette Puig.

Después de este primer contacto con la tradición japonesa, el público se adentraba en una multitud de aspectos sobre la cultura nipona. Desde demostraciones sobre el cuidado del bonsái hasta un taller de japonés, pasando por una charla sobre Haiku (poesía japonesa) los asistentes pudieron apreciar las diferentes disciplinas de la cultura japonesa.

Pero además de por la vista, el conocimiento nipón también se exhibió a través del paladar. De ello se encargó el establecimiento Usagui que, procedente de Barcelona, ofreció en su estand una gran variedad de productos típicos. El que más éxito tuvo ante el público fue el Mochi, un dulce típico de Japón preparado a base de una masa de arroz y cuyo relleno se puede personalizar con distintos sabores, como té verde, chocolate, fresa, etc. Tampoco pasó desapercibido el pan de melón. «Se trata de una galleta crujiente por fuera y blanda por dentro, muy típica de Japón», explica Jun.

La feria Hikari arrastra al público hacia todos los matices japoneses. Sensaciones que ayer también transmitió el cónsul general de Japón en Barcelona, Hiroyuki Makiuchi. Él mismo respondió en directo a las preguntas formuladas por los asistentes. Entre las más atrevidas cuestiones el diplomático fue interrogado sobre la exportación a Japón de la cultura española. La respuesta no dejó indiferente a nadie. «Al principio únicamente conocíamos el jamón serrano, los toros, el flamenco… Pero ahora hay muchos japoneses que trabajan en España y poco a poco conocemos otras facetas más académicas, como la literatura, o productos excelentes como el vino y el aceite de oliva», afirmó Hiroyuki Makiuchi.

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